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Las millonarias e invisibles empresas chinas en Nicaragua

Los acuerdos de millonarias inversiones de empresas chinas en Nicaragua se han quedado en promesas políticas.

Este es el Edificio Libertad, donde están las oficinas vacías de Xinwei Telecom. HKND, llamada a construir el Canal Interoceánico; no tiene oficinas en Managua. FOTO CORTESÍA

Este es el Edificio Libertad, donde están las oficinas vacías de Xinwei Telecom. HKND, llamada a construir el Canal Interoceánico; no tiene oficinas en Managua. FOTO CORTESÍA

Este es el Edificio Libertad, donde están las oficinas vacías de Xinwei Telecom. HKND, llamada a construir el Canal Interoceánico; no tiene oficinas en Managua. FOTO CORTESÍA

La gigantesca escala de las empresas chinas, capaces de construir grandes represas, puertos, aeropuertos, centrales eléctricas, estadios, etc., y su inmensa disponibilidad de recursos financieros, hace soñar a muchos en Nicaragua cada vez que Daniel Ortega aparece en los medios de comunicación que controla su familia, anunciando la firma de un nuevo convenio o de otro contrato más.

En noviembre de 2012 se anunció la suscripción de un contrato por $300 millones, para que la empresa china Gran Muralla, le construyera un satélite a Nicaragua y lo pusiera en órbita.

Poco después, en enero de 2013, el estatal Instituto de Telecomunicaciones y Correos (Telcor, ente regulador), autorizó a Xinwei Telecom, para que creara en Nicaragua una empresa de telecomunicaciones.

Esta prometió hacer una inversión inicial de US$700 millones, como parte de un plan a más largo plazo, que le llevaría a desembolsar $2,000 millones en varios años.

Por si esa danza fantástica fuera insuficiente, en junio de 2013, el empresario chino Wang Jing, (dueño de Xinwei), firmó un acuerdo para manejar una concesión de 50 años prorrogables, para construir y operar un Nicaragua un canal interoceánico de 283 kilómetros de largo.

La obra tenía un valor inicial de $40,000 millones, que poco tiempo después se convertirían, de la noche a la mañana, en $50,000 millones.

La noticia alegró a muchos. A los consultores, porque se dijo que se gastarían unos $2,000 millones en estudios de factibilidad. A los empresarios, que esperaban firmar jugosos contratos para comenzar a trabajar –y hasta a alimentar- a los chinos. A los obreros, que comenzaron a hacerse la ilusión de encontrar buenos empleos, bien pagados, cuando comenzaran las obras.

Con el tiempo, la realidad terminó poniendo las cosas en su lugar: no se sabe nada del satélite. Ni de Xinwei y su red de telecomunicaciones que pondría a temblar a Claro y a Movistar. Ni del Canal, que sigue siendo el sueño centenario que Nicaragua no logra cumplir.

UYT

Las previsiones iniciales indicaban que el satélite estaría listo en 2015. El gobierno del FSLN se mostraba tan seguro de su proyecto, que hasta le puso nombre –Nicasat 1- mientras anunciaba que lo alquilaría a sus vecinos centroamericanos. Se suponía que su costo sería sufragado con un préstamo de $244 millones que sería contratado con un banco chino cuyo nombre no fue revelado. Nunca se supo que se firmara el préstamo. Del satélite, ahora se dice que estará listo en el 2016 o 2017. La elección de Xinwei como la tercera firma que ofrecería telefonía celular en Nicaragua, estuvo precedida por una licitación cuyas bases dejaban por fuera a cualquier competidor que no fuera la empresa china que al final lo "ganó".

Han transcurrido tres años, y aún no hay un solo teléfono chino en operación, ni una sola conexión a Internet, ni una sola línea de telefonía fija.

Eso no impidió que Telcor le entregara nuevas concesiones, ni que el Banco Mundial le asignara un proyecto para llevar telefonía celular y conexión a Internet, a 14 aisladas comunidades rurales del Caribe nicaragüense, que deberían estar funcionando en enero de 2015. El nuevo plazo es junio próximo.

Los fallos en los planes de construcción del canal interoceánico son en verdad estrepitosos. La obra inicial –una carretera de 100 kilómetros de extensión, valorada en $100 millones- no pasó de ser una trocha (camino tipo vereda), de $1.5 millones, que la empresa Hong Kong Nicaragua Development (HKND), aún no termina de pagar.

Los 50,000 empleos (25,000 chinos, más 25,000 centroamericanos y de otras nacionalidades, con preferencia para los nicaragüenses) que generaría, no llegaron siquiera a 150.

Todos los planes están atrasados: la empresa aún no sale a la Bolsa de Valores de Shanghai (o cualquier otro mercado bursátil) para buscar los $50,000 millones.

Las empresas de categoría mundial contratadas para efectuar los estudios de factibilidad financiera, técnica y ambiental, siguen pendientes de entregar sus informes.

El crecimiento de más de 10 % anual, anunciado con bombos y platillos por el secretario personal de Ortega, el ciudadano estadounidense Paúl Oquist, sigue oscilando alrededor del 4 %. Los miles de desempleados siguen ahí.

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