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Se incrementa riesgo país de El Salvador

Un aumento del riesgo del país implicaría una caída en las inversiones extranjeras directas

El Salvador ha tenido una tendencia a incrementar su riesgo debido al constante endeudamiento y polarización política, esto implica menor inversión para El Salvador y menor credibilidad jurídica. foto edh / Archivo

El Salvador ha tenido una tendencia a incrementar su riesgo debido al constante endeudamiento y polarización política, esto implica menor inversión para El Salvador y menor credibilidad jurídica....

El Salvador ha tenido una tendencia a incrementar su riesgo debido al constante endeudamiento y polarización política, esto implica menor inversión para El Salvador y menor credibilidad jurídica. foto edh / Archivo

Uno de los indicadores más importantes de un país es el riesgo, en El Salvador el riesgo país se incrementó a finales del año pasado, principalmente por el desgaste financiero del gobierno y el bajo crecimiento del país.

La agencia calificadora de riesgo, Standard & Poor's bajó la calificación de BB- a B+, especificando que aun mantiene una perspectiva estable. No obstante, el constante aumento de la deuda pública ha ido incrementando la vulnerabilidad del país ante posibles impactos externos.

Por otra parte, esto también viene a afectar otros rubros fundamentales para el país, como la inversión privada e inversión extranjera directa. Dos factores que se rigen en base al buen riesgo económico y fiscal de una nación.

De acuerdo con el Consejo Monetario Centroamericano (CMC), en su informe de Riesgo País 2015, establece que el principal factor de riesgo en El Salvador es el ambiente político polarizado. Según el informe, este continúa "debilitando la formulación de políticas públicas y las perspectivas del país para el crecimiento económico". De igual manera, explica que se ha visto un deterioro del endeudamiento público gracias a los "grandes déficits primarios y el costo de pensiones".

Pero a nivel regional, el panorama de riesgo no es positivo, con algunos países de Centroamérica experimentando una disminución en su calificación de riesgo. Durante el primer trimestre del año, Fitch Ratings bajó la perspectiva de Costa Rica de "Estable" a "Negativa", esto debido al alto déficit estructural del país y las dificultades que ha tenido para implementar las reformas fiscales en la última década.

En el caso de Panamá, este sigue siendo el único país de Centroamérica que posee una deuda soberana con "grado de inversión bajo". Dicha calificación es mejor que la de países como Guatemala, El Salvador y Costa Rica, que tienen un "grado de no inversión".

Asimismo El Salvador, junto con Nicaragua y Honduras tienen una deuda soberana altamente especulativa, de acuerdo con la calificación de Standard & Poor's.

El Salvador continúa experimentando diversos factores que empeoran su calificación, y que lo permean de un mejor crecimiento. En los últimos años, la nación ha ido percibiendo una baja en la inversión extranjera directa y, por ende, en la competitividad.

El costo de la energía ha sido otro problema que ha mantenido a El Salvador con bajos índices de crecimiento y una pobre calificación, ya que el costo de la energía ha sido demasiado alto para ser sostenible para las empresas.

También el crecimiento económico bajo ha venido a resaltar las debilidades que tiene el país, principalmente estructurales, así como su vulnerabilidad ante choques externos.

Guatemala, por otra parte, posee otros factores de riesgo como una baja inversión pública en infraestructura, debilidades del capital humano y un alto nivel de delincuencia que limita el potencial de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de esa nación.

A diferencia de El Salvador, Guatemala posee presión para que exista un "mayor gasto público debido a los altos niveles de pobreza", puesto que el 54 % de la población total vive en condiciones de vulnerabilidad.

No obstante, la nación vecina también padece de una "falta de consenso político" que repele al país de tomar decisiones en torno a las medidas que podrían fortalecer la base tributaria.

Al igual que El Salvador, el incremento de la delincuencia y los conflictos sociales afectan la inversión y las perspectivas de crecimiento.

El documento señala que se deben evaluar los retos que cada país de la región atraviesa; por ejemplo, en El Salvador debe haber una "mejora en el diálogo político y un proceso de toma de decisiones más cohesivo".

De igual forma, el informe del CMC recomienda que debería existir una consolidación fiscal y estabilización de la carga de la deuda pública en el mediano plazo, incluida una reforma al sistema de pensiones.

Este último punto es visible en la mayoría de los países centroamericanos, reducir el déficit fiscal es parte de los retos que todo el Istmo debe enfrentar.

En Costa Rica, por ejemplo, se recomiendo reducir a 3.8 % del PIB el déficit, así como también disminuir el gasto público. Honduras, por su parte, debe estabilizar la carga de deuda del gobierno; y Panamá debe reducir la moderada rigidez de la política fiscal.

En el caso de la república salvadoreña, el saldo de la deuda pública hasta febrero de este año representaba el 62 % del PIB, es decir 15,813 millones de dólares, de acuerdo con el CMC. De esta cantidad 8,901 millones de dólares (58 %) corresponde a deuda externa y 6,912 millones de dólares a deuda interna. Lo preocupante de esto es que hace doce meses la deuda pública representaba el 59 % del PIB, es decir 15,038 millones de dólares.

El creciente riesgo de El Salvador

La más reciente reducción de la calificación salvadoreña se experimentó en diciembre del año pasado, debido al alto endeudamiento y perspectivas de crecimiento poco alentadoras. Sin embargo, esto no fue una sorpresa para el país, y es que, desde mucho antes se proyectaba que el país podría terminar con una calificación más baja de la que ya tenía.

Incluso, a principios del 2014, se había determinado que en los últimos años, la nación había duplicado su riesgo en los mercados internacionales; lo que llevó, en ese momento, a que el Estado pagará hasta 4 % más de intereses de lo que paga Estados Unidos por su deuda. Tampoco es que sea la primera vez que El Salvador recibe una calificación más baja de la que ya tenía; lo cual aparentemente se está convirtiendo en una tendencia para El Salvador.

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