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Fitch baja calificación de Venezuela y la pone al borde del impago

La estrepitosa caída en los precios del petróleo les pasa factura

La crisis económica trajo gran preocupación al país petrolero, pero la baja de precios continuará afectando a la economía del país, cada vez más, impactando en su crecimiento. foto edh / archivo.

La crisis económica trajo gran preocupación al país petrolero, pero la baja de precios continuará afectando a la economía del país, cada vez más, impactando en su crecimiento....

La crisis económica trajo gran preocupación al país petrolero, pero la baja de precios continuará afectando a la economía del país, cada vez más, impactando en su crecimiento. foto edh / archivo.

La agencia calificadora de riesgo, Fitch, rebajó la calificación de la deuda venezolana, a largo plazo, de "B" a "CCC", tanto en moneda local como extranjera. Fitch explicó que la rebaja se debe al fuerte declive de los precios del petróleo en el cuarto trimestre de 2014. Esto aumenta las presiones sobre la balanza de pagos.

La calificación "CCC" es de las más bajas en el rating crediticio y se otorga cuando un organismo es "vulnerable y dependiente de condiciones favorables para el negocio, financieras y económicas para cumplir con sus compromisos financieros", según lo define Standards & Poors. Es decir, que la rebaja de la calificación crediticia se debe a un alto riesgo de incumplimiento por parte del país suramericano.

Previo a esto, el país poseía una calificación "B", que lo define como "más vulnerable a adversas condiciones del negocio, financieras y económicas pero actualmente tiene la capacidad de cumplir con sus compromisos financieros".

Por años, el barril de crudo había sido uno de las principales fuentes de ingresos para el Estado venezolano, representando el 95 % de los ingresos en divisas, es decir, nueve de cada 10 dólares que ingresan a la economía venezolana es a través de la venta del barril de petróleo.

Sin embargo, la baja de precios en el mercado internacional ha venido a afectar al país de manera casi absoluta. Desde junio, el precio se ha derrumbado en un 40 % por una sobreoferta.

Esto ha venido a causar estragos para el país, miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), no solo golpeando sus finanzas, también agravando su crisis económica.

De acuerdo con las declaraciones de representantes del Bank of America Merrill Lynch: "Un escenario de precios del petróleo bajos sostenidos forzará a Venezuela a elegir entre recortes adicionales de las importaciones y ajustes económicos ortodoxos (...) probablemente persistirá una incertidumbre considerable de corto plazo, hasta que las autoridades den más señales de su estrategia de ajuste".

El país se para ante el panorama incierto de los precios del crudo, puesto a que es difícil determinar si los precios subirán o continuarán bajando para el próximo año. No obstante, esta caída de precio, a mínimos de cinco años, recortó el flujo de efectivo del país. Esto explica el motivo por el que los precios de los bonos soberanos de Venezuela se han desplomado y el costo de asegurar la deuda contra una cesación de pagos se ha disparado.

Pero la baja calificación no solo envuelve al país en un espiral negativo, sino también a agentes externos, quienes han otorgado créditos al país. Debido a esta rebaja de la calificación, hay agentes del mercado financiero que se preparan para un incumplimiento de pagos o default. Aunque hay analistas, inversores y economistas que consideran que el Gobierno venezolano tiene opciones para aplazar ese desenlace.

El presidente, Nicolás Maduro, reaccionó ante la rebaja, insistiendo en que Venezuela realizará todos los pagos y que en los 15 años de Gobierno socialista nunca han incumplido los compromisos internacionales.

La capacidad del país se ve en juego ante la baja de los precios y está limitada por el nivel bajo de sus reservas internacionales, problemas de liquidez y el carácter restringido de las fuentes de financiación del exterior.

Para ser más exactos, actualmente, el nivel de reservas de divisas del país representa la mitad de las que había en 2008, año en el que se experimentó la última caída drástica del precio del petróleo.

En aquel entonces, el país dependía de su financiación exterior de China, debido a que no tiene acceso al mercado internacional de la deuda. Ante esto, Fitch explicó que "no hay ningún indicio que permita decir que China aumentará su exposición más allá de la prolongación de los financiamientos existentes".

Fitch defiende, también, que la liquidez operativa de las reservas se encuentra "limitada", ya que "el 72 % de las reservas internacionales se encuentra en oro" en el Banco Central de Venezuela (BCV).

La calificadora de riesgo estima que la economía venezolana se puede haber contraído en lo que va de año un 4 % (no hay información oficial sobre el comportamiento del producto interno bruto (PIB) desde el año pasado) y espera que el país "permanezca en recesión" en 2015.

"El continuo deterioro en términos de provisión y/o exactitud de las estadísticas oficiales de datos no solo mella aún más la confianza, también plantea límites a la capacidad de evaluar la fortaleza fiscal y externa del Estado", afirma.

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