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Época escolar ya dinamiza la oferta de útiles, libros y papelería

El paquete gubernamental de útiles escolares ha generado cambios en el mercado

Los padres de familia se han volcado a las papelerías en busca de útiles. foto edh/claudia castillo

Los padres de familia se han volcado a las papelerías en busca de útiles. foto edh/claudia castillo

Los padres de familia se han volcado a las papelerías en busca de útiles. foto edh/claudia castillo

De los sueños hechos realidad bajo el árbol navideño a la compañía en el camino del conocimiento, los escaparates de las librerías del centro de San Salvador son la expresión de letras, números e ideas que ya están en ebullición para los próximos 10 meses.

Son los niños y niñas los que, cargados de ilusión, disfrutan del olor a plástico, mientras que los padres desde ayer desdoblan la lista donde se detallan los cuadernos, reglas, lápices y otros útiles escolares para el devenir.

Una cuadra de la 4a. Avenida Norte, en el mero Centro, es conocida por sus locales donde los libros esperan a ser devorados por esas mentes en potencia. Y en relación a costos, la economía ha sido bondadosa, ya que en comparación con 2013 no se reportan incrementos significativos e incluso hay muchos productos con bajas relativas.

Esto no ha pasado desapercibido y muchas personas aprovecharon las últimas dos semanas del 2013 para comenzar a llenar los bolsones de los educandos, a menos de 20 días para que inicie formalmente el año lectivo.

Incluso, en los primeros dos días hábiles del presente año, tanto en el librerías y papelerías del sector formal como informal hay un fuerte movimiento comercial, a la espera de los primeros salarios de 2014 que dinamizarán la demanda al respecto.

Hay establecimientos donde la oferta de cuadernos va desde $0.55 hasta $1.50 por unidad y un listado completo para un niño que cursa entre parvularia y tercer ciclo cuesta $40.

En el sector informal, sobre la Calle Rubén Darío, los precios aun son menores e incluso hay libretas de $0.40. La diferencia radica en la calidad del producto, ya que la mayoría del producto de la calle es chino, según se constató, y no ofrece mucha variedad.

Mónica Pacheco, una estudiante de cuarto año de Periodismo, trabaja de forma temporal en la librería "La Escuelita". Con una peculiar forma de atención, Pacheco busca agradar a todos los clientes del negocio. Ella afirma que los productos se ajustan a todos los presupuestos y que el movimiento es positivo desde diciembre pasado.

"Muchos padres hicieron compras inteligentes porque se anticiparon a la temporada fuerte. Lo que vemos es que ha disminuido la venta de libros de texto, quizá porque las escuelas y los colegios tienen alianzas con las casas editoriales y (estas) los venden de forma directa", describió.

En efecto, a algunos colegios acuden vendedores de productos de Océano, Susaeta, Santillana y otras editoriales.

Materiales para proteger los cuadernos, tijeras, lápices de color y plumones son algunos de los insumos que han bajado de precio, debido a una amplia oferta de marcas nacionales y extranjeras.

"Los fabricantes ofrecen diversas líneas para que todos los padres escojan entre los tipos de calidad sin pagar excesivamente", indicó Pacheco.

Pero los encargados de otros locales, a pesar de lo positivo de la época, subrayan que, debido a la entrega de paquetes de útiles escolares por parte del Gobierno, el flujo comercial no logra superar el crecimiento esperado.

La principal circunstancia es que hay padres que prefieren equipar a sus hijos desde el primer día de clases, como Carmen González, quien confirmó que el año pasado las autoridades educativas le entregaron hasta abril el paquete a su hijo, el pequeño Luis Martínez, quien cursa cuarto grado en una escuela al oriente de San Salvador.

"Aunque es un gasto significativo, vale la pena por el bienestar de mi hijo y porque, luego, guardamos los útiles que da el Gobierno para el segundo semestre del año", relató González.

Esto lo confirma Rosa de Polanco, una mujer de amplia sonrisa que lleva más de ocho años en la librería "Escolar", quien también reconoce una pérdida de clientes en contraste con años anteriores, aunque afirma que el mercado de los colegios y escuelas privadas es importante y mantiene con buenas cifras el negocio. "La competencia con los informales afecta porque ellos no pagan impuestos y nosotros sí; además, ellos tienen mayores márgenes de ganancia", contrastó.

Otro fenómeno es que los salvadoreños que llegan a estos comercios de antaño compran la mitad de las listas de útiles, a la espera de complementar con el "paquete escolar".

Hay que destacar que en estos comercios se hacen descuentos de hasta 10 % por producto, cuando los padres y madres adquieren el listado completo al pagar en efectivo.

Después de la vorágine escolar, las librerías entran en un letargo, pero logran sostenerse con la venta de cromos, artículos de oficina y libros como diccionarios, por lo que sostener la dinámica comercial para estas fechas es el principal desafío, en función de sus intereses.

"Por mucho tiempo nos hemos mantenido y hemos creado una buena reputación. La gente nos busca porque se les hace buen precio y, sobre todo, se lleva algo que resistirá para todo el año", puntualizó Pacheco.

En todo el centro capitalino hay aproximadamente 30 librerías formales que ofrecen productos de fabricantes nacionales y extranjeros, principalmente de Guatemala, Colombia, México y Brasil, según se constató.

La temporada, que ya inició, se extenderá a febrero y aspira a estimular el sector papel y cartón, el cual logró un crecimiento de casi 10 % al cierre de 2013.

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