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EE.UU. eliminará la prohibición para exportar petróleo

La decisión surge en medio del auge de nuevas formas de producción (“fracking”).

Los bajos precios del barril de petróleo han preocupado a muchos productores.

WASHINGTON. La Comisión de Asuntos Bancarios del Senado de los Estados Unidos apoyó ayer una iniciativa de ley para cancelar la prohibición a las exportaciones de petróleo que tenía cuatro décadas de existencia, la señal más reciente de apoyo del Congreso a una legislación a la que se opone el presidente Barack Obama.

La Comisión de Asuntos Bancarios aprobó el proyecto por votación de 13-9 que se definió básicamente por línea partidista. La senadora Heidi Heitkamp patrocinó la iniciativa y fue el único demócrata que la apoyó.

Heitkamp dijo que la ley disminuiría o estabilizaría los precios de la gasolina, fomentaría al empleo e incrementaría la influencia de Estados Unidos en el exterior.

A pesar de que la votación en la comisión se definió por cuestiones partidistas, Heitkamp dijo que está optimista de que algunos demócratas en la cámara alta apoyarán los esfuerzos para levantar la prohibición a la exportación de crudo, la cual fue impuesta en la década de 1970 en medio de una escasez de hidrocarburos. 

Se espera que el proyecto de ley de Heitkamp sea integrado a una legislación más amplia patrocinada por la senadora republicana Lisa Murkowski, antes de ser sometida a una votación del pleno del Senado.

“Ponerle fin (a la prohibición de exportación) es una discusión que necesitamos tener trabajando juntos, y no debería ser un ejercicio partidista o quedar estancada por contaminación política”, dijo Heitkamp. 

“Tenemos muchas opciones para hacer avanzar esta política y conseguir mayor apoyo para ella. Esas son buenas noticias para un política bipartidista de sentido común”.

Líderes del Partido Republicano en la Cámara de Representantes y el Senado apoyan levantar la prohibición a la exportación de petróleo, y la Comisión de Energía y Comercio de la Cámara Baja apoyó el mes pasado una iniciativa de ley en ese sentido.

La Casa Blanca se opone a ambos proyectos de ley, diciendo que una decisión sobre cancelar la prohibición debería ser tomada por el poder ejecutivo.

“El Congreso debería estar enfocado en conseguir las necesidades de energía limpia de Estados Unidos y en nuestra transición a una economía baja en emisiones de gases de efecto invernadero”, dijo Frank Benenati, vocero de la Casa Blanca.

Una poderosa combinación de fuerzas, comenzando por el masivo auge estadounidense del petróleo de esquisto o conocido como “fracking”, los precios baratos de la gasolina y el acuerdo nuclear iraní están impulsando este movimiento mucho más rápido de lo que nadie esperaba en el país americano.

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