Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Economías emergentes nerviosas por posible crisis

La devaluación de algunas monedas causa temor en países emergentes.

Asia es el futuro del mundo y de América Latina

El CAF exhortó a aprovechar las economías asiáticas con las que tenemos complementariedades y sus clases medias que han crecido exponencialmente. | Foto por Archivo

WASHINGTON. Ninguna divisa se ha salvado en los mercados emergentes del mundo. Todas las monedas han perdido valor ante los temores de que las economías en desarrollo estén al borde de una crisis de grandes dimensiones.

Las economías emergentes consideradas historias de éxito hasta hace poco, ahora son vistas como víctimas de la desaceleración del crecimiento en China, la caída de los precios de las materias primas como el petróleo y el mineral de hierro, las perspectivas de un alza de las tasas de interés en Estados Unidos y las debilidades nacionales.

Los daños se han desbordado hacia todas las latitudes y la agitación ha causado nerviosismo entre los inversionistas. Les preocupa que China y otras economías emergentes importantes reduzcan sus importaciones.

También temen que una guerra cambiaria altere el comercio a medida que algunas naciones bajan el valor de sus monedas para hacerse de una ventaja competitiva.

Una divisa depreciada abarata las mercancías de un país.Los problemas en los mercados emergentes suponen un retroceso sorpresivo y perturbador.

Hace tres años la capital de Perú, Lima, fue elegida anfitriona de una reunión del Fondo Monetario Internacional para funcionarios de finanzas de todo el orbe,  en lo que se consideró una celebración de la llegada de América Latina a las grandes ligas de la economía.

Sin embargo, a seis semanas de que se realice el foro, el panorama de América Latina pasó de positivo a sombrío. La economía de Perú se ha desacelerado de manera constante, y su moneda, el nuevo sol, ha perdido 2.5% de su valor frente al dólar estadounidense en el último mes.

Perú tiene una de las economías más saludables de la región. La de Brasil, según las previsiones, se contraerá este año y el próximo. La moneda brasileña, el Real, ha perdido 7% de su valor en el último mes y más de 30% en los últimos dos años. El peso mexicano cerró el viernes en un nuevo nivel bajo histórico frente al dólar.

Pero esta tendencia monetaria ocurre no solo en América Latina. La moneda de Kazajistán se precipitó después de que el gobierno decidiera ponerla a flotación libre. El Rand Sudafricano bajó a su menor cotización frente al dólar estadounidense en 14 años. La Lira Turca también se ubicó esta semana en un nivel bajo sin precedentes.

Los analistas señalan un culpable principal: China. “Muchos países son exportadores de materias primas y el destino final es China”, dijo el economista Masamichi Adachi, de la firma JP Morgan Chase en Tokio.

Según pronósticos, la segunda economía más grande del mundo crecerá este año 7%, su menor ritmo desde 1990.
Beijing intenta lograr una transición de un crecimiento veloz basado en las exportaciones y un gasto a menudo inútil en fábricas e infraestructura, a una expansión más lenta y más firme sustentada en el gasto de los consumidores.

Esta transición significa que China importará menos materias primas, como el cobre chileno, el petróleo nigeriano y el mineral de hierro brasileño.

Esto contribuye a explicar por qué la desaceleración en China ha repercutido en una baja en los precios de las materias primas a nivel mundial: el índice de materias primas GSCI de The Standard & Poor’s ha descendido casi 20% este año.

Los mercados emergentes sintieron la semana pasada la presión cuando China devaluó su moneda, el Yuan. Esa medida suscitó un estado de semipánico.

Sin embargo, los países no pueden culpar de todos sus problemas a China ni al vaivén de las materias primas.

Sudáfrica enfrenta una lucha laboral. Brasil arrastra un escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras. Turquía tiene dificultades para formar un gobierno mientras el ejército combate al grupo extremista Estado Islámico y a los separatistas curdos.

En un aspecto que aumenta la presión, la Reserva Federal de Estados Unidos quizá eleve su tasa de interés de corto plazo durante su reunión de septiembre, según las diversas conjeturas.

La posible reacción de los inversionistas sería sacar más dinero de los mercados emergentes y colocarlo en Estados Unidos en busca de las tasas de interés más altas.

Esta situación aumentaría más el valor del dólar al tiempo que perderían más terreno las monedas de los mercados emergentes.
Un alza de las tasas que disponga la Fed también podría causar problemas a las compañías de los mercados emergentes que tienen créditos en dólares estadounidenses.

Esas empresas podrían tener dificultades para acumular suficiente moneda local para pagar sus deudas en dólares que ahora son más caras.
La situación recuerda a la crisis financiera asiática de 1997. Entonces, una enorme venta de monedas desató una crisis de deuda. 

Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación