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“Con la frente en alto podemos decir: ¡misión cumplida!”

El cierre del parque de diversiones ha sido sentido por muchos salvadoreños, pero sobre todo por los 30 empleados que hasta hoy laborarán en él.

Mundo Feliz

Tras 42 años de labores, doña Gloria Alicia Henríquez dice sentirse agradecida por el trato  que le dieron sus empleadores. | Foto por Menly Cortez

Tras 42 años de labores, doña Gloria Alicia Henríquez dice sentirse agradecida por el trato  que le dieron sus empleadores

Tras darse a conocer la noticia del cese de operaciones de El Mundo Feliz, muchas fueron las personas que expresaron su nostalgia a través de las redes sociales. Sin embargo, el sentir de la mayoría de ellos no se compara con la tristeza que embarga a los empleados que hasta hoy domingo laborarán en ese lugar de entretenimiento familiar.

Doña Gloria Henríquez, de 72 años, es parte de ese grupo de trabajadores. Luego de 42 años de faena, ella no oculta su desconsuelo al saber que cesará sus labores. Con los ojos aguados doña Gloria dice estar triste pero a la vez agradecida por el buen trato que recibió de parte de sus empleadores  a lo largo del tiempo que prestó su servicio.

“Estoy muy triste. Llegué a El Mundo Feliz en 1973 y desde entonces me he sentido bien ‘galán’ trabajando aquí”, expresa con la voz entrecortada doña Gloria, mientras limpia una de las mesas ubicadas en el restaurante.

“¡Misión cumplida!”

La tristeza y la zozobra también han salpicado a don Argelio Melgar, de 63 años, un fotógrafo  que por más de cuatro décadas capturó con sus cámaras los momentos agradables que miles de clientes disfrutaron  en los juegos mecánicos y en las maquinitas.

Aunque su nombre no figuraba en la lista de empleados, él siempre se sintió parte de la empresa. 

“La noticia del cierre me ha dolido mucho. Durante 42 años me gané la vida tomando fotos, lastimosamente nunca coticé con ninguna institución ni tengo pensión.  Estoy entre la espada y la pared”, manifiesta don Argelio.

El mismo estado de ánimo de Gloria y de don Argelio también lo experimenta Jacqueline de González, quien hasta hoy fungirá como coordinadora de eventos. Con un tono calmado ella agradece a los salvadoreños por todo el apoyo brindado durante las cinco décadas que funcionó ese lugar de juegos.

“El Mundo feliz compartió una vida de sonrisas y de momentos maravillosos. Ha llegado el  momento de decir adiós. Con la frente en alto podemos decir: ¡misión cumplida!”, expresó Jacqueline. 

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