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Choussy: "Impuesto a operaciones financieras es inaplicable"

El economista explicó los motivos por los que el impuesto a las operaciones financieras tendrá problemas al ponerse en marcha.

Este impuesto tendrá un efecto negativo para todos los salvadoreños, según economistas

Este impuesto tendrá un efecto negativo para todos los salvadoreños, según economistas

Este impuesto tendrá un efecto negativo para todos los salvadoreños, según economistas

La ley de impuesto a las operaciones financieras podría padecer de un problema de inaplicabilidad una vez se ponga en marcha, indicó ayer el analista económico, Mauricio Choussy, en un programa televisivo. Esto se debe a que este impuesto fue "mal diseñado".

El principal problema es la fecha en la que entra en vigencia: el 1 de septiembre. Para que el impuesto pueda funcionar a cabalidad, los bancos deberán aplicar un sistema especializado para lograr llevar a cabo las operaciones.

El problema es que, para esto, se necesita de meses, ya que se debe crear el sistema computarizado. Por otra parte, el Ministerio de Hacienda no ha dado a conocer la normativa de cómo se cobrará y enterará el impuesto, y para que los bancos puedan implementar el sistema deben conocer más de esta.

Es decir que entre más tiempo se tarde el Ministerio en dar a conocer la normativa, menos tiempo tendrán los bancos para crear el programa de computación encargado de ir acumulando las diferentes operaciones.

"Así como dijimos que en el proceso de formación de la ley puede haber un recurso de inconstitucionalidad, en el tema de aplicabilidad de la ley habrá dificultad porque los bancos se van a encontrar que no es fácil hacer esto en poco tiempo", añade el analista.

Pero más allá de esto es que hay errores técnicos en su aplicación; de acuerdo con Choussy, el impuesto encarecería el crédito, volviéndolo menos accesible. Para él, este es un grave problema, puesto que "la gran preocupación del mundo es hacer accesible el crédito y este impuesto graba el crédito". Lo lógico -explica- debería ser abaratar el crédito.

Debido a que El Salvador es un país dolarizado, no tiene la autonomía para generar liquidez, es decir, que no puede producir su propia moneda; en pocas palabras, la ley gravaría el crédito del exterior.

Esto trae una mayor preocupación, puesto a que al no tener una política monetaria propia, el país debería estar abierto a los movimientos de capitales internacionales y a recibir crédito del exterior, pero con este tributo el país se vería limitado al acceso al crédito internacional.

Actualmente, la tendencia mundial es que los países están buscando bancarizar a la mayoría de su población, sin embargo, esta tasa tendría el efecto contrario. Varios analistas consideran que uno de los problemas fundamentales es la desbancarización.

Esto implica que las personas usarían menos los bancos y en un país con un sector informal que crece constantemente, esto sería un impedimento al crecimiento económico del país, fomentando aún más el incremento de dicho sector.

Daños a la economía

Mauricio Choussy expresó que "no hay impuestos que no dañen a la población", con esto se refiere a que, en materia económica, un tributo como este tendría repercusiones negativas en la economía nacional, especialmente cuando el Estado ha demostrado ser poco eficiente en la forma de prestar sus servicios públicos a la ciudadanía.

Es necesario mencionar que todo tipo de impuesto "resta dinero de la economía y lo lleva al Estado", pero cuando el Gobierno no sabe cómo manejar los ingresos tributarios no es beneficioso para la población.

El impuesto a las operaciones financieras quita recursos del sector privado y las familias y lo lleva al Estado, que en los últimos años ha malgastado los ingresos que recibe.

El analista reiteró lapidariamente que "no existen impuestos para los ricos, los impuestos los pagan todos los salvadoreños".

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