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Capri busca conquistar México y Sudamérica

ANIVERSARIO. La fabricante de camas y muebles cumple 60 años. Tiene presencia en Centroamérica y planes de expandirse a Panamá, el sur de México y Sudamérica, empezando por Perú

La mitad de la producción de Industrias Capri se destina a la exportación a Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Foto edh / lissette lemusArturo Zablah es presidente de Industrias Capri. También ha incursionado en la política. Foto edh / marl

La mitad de la producción de Industrias Capri se destina a la exportación a Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Foto edh / lissette lemusArturo Zablah es presidente...

La mitad de la producción de Industrias Capri se destina a la exportación a Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Foto edh / lissette lemusArturo Zablah es presidente de Industrias Capri. También ha incursionado en la política. Foto edh / marlon HernándezUn obrero de Industria Capri trabaja

Industrias Capri, una de las empresas fabricantes de camas más famosas de El Salvador y Centroamérica, enfila sus baterías para incursionar en otros mercados más allá de la región centroamericana, según informó a Expansión su presidente, Arturo Zablah.

A partir de este año, sus planes son incursionar en los mercados dominicano y beliceño. También se propone expandirse al sur de México y a Sudamérica, comenzando con Perú, añadió el empresario.

En 2013, la compañía alcanzará la tercera edad (60 años), pero haber llegado a ser un adulto mayor le ha dado la solidez suficiente para exportar el 50 % de su producción a Nicaragua, Honduras, Guatemala y a Costa Rica, lo que equivale a una demanda anual de 10 mil contenedores.

Con la otra mitad de su producción, abastece las necesidades y el disfrute de un sueño placentero de los consumidores salvadoreños, explicó Zablah.

Actualmente, opera con cuatro plantas que abarcan 20 mil metros cuadrados de techo industrial y una capacidad instalada de 100 salas diarias, 150 camarotes metálicos por día, y 3,000 colchones diarios que equivalen a 1,500 camas, es decir, 900 mil unidades anuales.

Mayor exportador de camas y muebles

Todo este crecimiento de su capacidad productiva y exportadoras le valió para que Capri fuera nominada por la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) como "mayor exportador salvadoreño de camas y muebles 2011".

Tras la crisis de 2009, después de su intento por llegar a la Vicepresidencia de la República, Zablah volvió a tomar las riendas de su negocio a tiempo completo y sin disminuir su producción, ni sus exportaciones. Maniobrando con costos y estrategias de eficiencia logró mantener parte de liderazgo del mercado local, y ha enfrentado tanto a sus competidores nacionales, como a los centroamericanos.

En la región centroamericana, Capri compite con el fabricante guatemalteco Camas Olympia, fundada por la familia griega Dimitrakis, que maneja las marcas Blu, Serta y Therapedic, y que cuenta con dos plantas de producción: una en Guatemala y otra en Honduras. Pero las estrategias de Zablah lo mantienen como uno de los fuertes proveedores.

Industrias Capri de El Salvador fue la primera compañía en Centroamérica en fabricar colchones eléctricos y de resortes, con la tecnología "memory foam" de la NASA, con envolturas antiestrés, antibacterial y con fibras de carbono.

La primera cama de colchón industrial que se fabricó en El Salvador se hizo en 1953, en un pequeño taller en la final 33a. Calle Oriente, de la colonia La Rábida, cuando en el país proliferaban las tijeras de lona, las camas metálicas y las hamacas. Las "verdaderas" camas se veían solo en residencias y provenían de Estados Unidos, comentó el empresario.

Veinte años después de haber sido fundada, Capri pasó de producir dos camas semanales, a exportar a la región, con la apertura del Mercado Común Centroamericano.

Luego, la compañía se reinventó y para entonces, contrató la asesoría del famoso diseñador de muebles Sam Maloof, estadounidense, reconocido por las famosas mecedoras "Maloof rockers", utilizadas por los expresidentes Jimmy Carter y Ronald Reagan.

Los fundadores, Arturo e Ivonne, también se dejaron influenciar por los diseños en madera de Daniel Loomis Valenza. Una de sus creaciones es un tazón para ensaladas que data de 1970 y se exhibe en el Museo de Arte Estadounidense Smithsonian. La página web del museo detalla que el fabricante fue "Industrias Capri".

El artículo ha sido valorado en casi 2,000 dólares.

Para esa época, Capri fue la seleccionada para amueblar la suite que ocupó en su visita al país el expresidente Lyndon Johnson, quien solicitó que se le enviaran algunas de las piezas a la Casa Blanca.

La compañía aprovechó su fama para vender productos de madera de laurel y nogal para grandes almacenes de prestigio tales como Harrod's, que data del comienzo del reinado de la reina Victoria y que fue propiedad de la familia Al- Fayed hasta 2010.

Capri también logró colocar sus finos muebles en la cadena especializada Heal's, en Gran Bretaña, (donde trabajó como dependienta la autora de los "101 dálmatas", Dodie Smith). Simultáneamente, Capri también fue proveedor de Nieman Marcus, la lujosa tienda de la Quinta Avenida de Nueva York, entre cuyos clientes famosos figuraban Lyndon Johnson, Howard Hughes y el Shah de Irán.

Durante la visita de su santidad Juan Pablo Segundo a El Salvador en 1983, Capri fabricó una silla en caña de la India, utilizada para su ceremonia. Más recientemente, la comitiva del expresidente Bill Clinton descansó en camas Capri en su gira por El Salvador. Posteriormente, los modelos fueron solicitados para trasladarlos a Washington.

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