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Transparencia y justicia

La valentía es necesaria. No es fácil. Pero con liderazgo y coraje hay varias maneras de hacerlo, y El Salvador necesita elegir bien su camino y su fiscal

La transparencia y, en particular, los esfuerzos para exponer la corrupción han progresado rápidamente en los últimos doce meses en toda Latinoamérica. Presuntos escándalos de corrupción han sido expuestos con gran frecuencia, con ejemplos de alto perfil al descubierto como en Brasil, Chile, Guatemala, México, Paraguay, Perú y Venezuela. Al mismo tiempo, el mundo entero ha sido testigo de los escándalos continuos dentro de la administración de su deporte favorito a cargo de la FIFA. Esta tendencia está lejos de detenerse. 

Este año, la Embajada Británica ha compartido el plan anticorrupción del Reino Unido con El Salvador; ha apoyado el establecimiento de la Iniciativa de Transparencia en el Sector Construcción (CoST) en El Salvador, y también ha apoyado las iniciativas de transparencia realizadas por el gobierno y la sociedad civil.

El Salvador no es inmune a los escándalos, y varias acusaciones se han vuelto públicas durante el 2015. Sin embargo, han sido pocos los enjuiciamientos y sentencias. El sistema judicial tiene diversas prioridades, tales como homicidios y crímenes que ocurren a diario. 

Pero, ¿deberían la transparencia y la corrupción verse como menos importantes ante otras prioridades de El Salvador como la seguridad pública, la educación y la salud? La experiencia Británica sugiere que esto sería un error pues la corrupción influye todos estos sectores en un estimado del 10 %.

Este año, el Reino Unido celebró el 800° aniversario de la firma de la Carta Magna, la cual influyó en la mayoría de las constituciones mundiales. De hecho, fue el primer documento escrito en el mundo en el cual se definió que nadie estaba por encima de la ley (incluso el rey). Dicho principio sigue siendo un valor fundamental para los británicos. 

Una estructura judicial fuerte e independiente explica en gran parte el porqué el Reino Unido es reconocido internacionalmente como uno de los países menos corruptos en el mundo. En el Reino Unido regularmente vemos sentencias en contra de todos los sectores de la sociedad, desde políticos hasta líderes empresariales. Esto actúa como un fuerte desincentivo. 

Ningún ciudadano británico tiene inmunidad. Una justicia sólida e independiente es fundamental para nuestra capacidad de exigir rendición de cuentas y en la reducción de la corrupción. 

En eso existe una oportunidad para El Salvador. La creación de una justicia fuerte y políticamente independiente es siempre la más clara señal de la importancia que un país otorga al combate de la corrupción y el desarrollo de la transparencia. ¿Acaso, como en Reino Unido, una mayor confianza en el sistema judicial podría también negar la necesidad de inmunidad política? 

La valentía es necesaria. No es fácil, habrá fuerte resistencia frente al cambio de aquellos que están cómodos con la corrupción. Pero con liderazgo y coraje hay varias maneras de hacerlo, y El Salvador necesita elegir bien su camino y su fiscal. Las acciones hablan más fuerte que las palabras: el pueblo busca una justicia firme y capaz de tomar de forma independiente el avance de investigaciones exhaustivas en contra de cualquier corrupción dentro de cualquier sector de la sociedad, inclusive los políticos de todos los partidos y hasta el sector privado.

Para El Salvador, este compromiso sería la mejor forma de celebrar este año el día internacional contra la corrupción, igual como su semana de la transparencia. 


*Jefe de Misión Adjunto 
Embajada Británica San Salvador.