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Punto de inflexión

El país necesita recuperar ese espíritu de tolerancia entre nosotros. Salir de la cultura del odio que se viene pregonando, que nos está destruyendo como nación.

Altísimo impacto ante la opinión pública expone  la data de nuestras plataformas digitales, que reflejan muestras de dolor y, por qué no decirlo, de indignación, causadas por la muerte del expresidente Francisco Flores. Paco murió a los cincuenta y seis años de edad, “con mucho todavía que aportar”, como escribió en nuestras páginas impresas José Antonio Rodríguez Rivas, su cuñado. Que cada quien juzgue si hubo o no abuso institucional en un caso en el que no trascendió prueba jurídica en contra. Dejémoslo ahí.

En un entorno país de crisis generalizada, de desesperanza como muestran las encuestas, de oportuno, excelente y necesario ha sido calificado el comunicado del expresidente Alfredo Cristiani “Alto a la confrontación política y a las venganzas”. La muerte del expresidente Flores nos obliga a todos a reflexionar sobre la confrontación socio-política, dice Cristiani, “antes de que su fuerza destructiva se torne irreversible”. Insta aprender a dirimir nuestras diferencias “sin recurrir a la violencia y la crueldad”; y en saber distinguir entre la búsqueda de la verdad y la justicia, y la sed de venganza.

“Cuando en 1992 firmamos la paz”, dice quien siendo presidente firmó en Chapultepec los acuerdos de paz, “lo hicimos con el compromiso de administrar nuestras diferencias de manera democrática y civilizada, sin atentar contra la vida. Debemos añadir a ese objetivo el respeto a la dignidad de los adversarios”.
 
“Ningún ser humano, independientemente de los errores que pueda cometer, debe ser destruido en su humanidad. Si es culpable, debe responder ante la ley y merece un juicio justo. Si no es culpable y esto se demuestra ante la ley, merece ser tratado como inocente. En ambos casos merece respeto”, agrega.
 
Concluye: “Que el del expresidentes Flores sea el último caso de venganza política que veamos en nuestro país. Nunca es tarde para reflexionar y hacer un alto en el camino. Se lo debemos a la Patria y lo merecemos todos los salvadoreños”. 
       
Muy bueno me pareció el inusual comunicado del expresidente Cristiani, apoyado de inmediato por los partidos PCN y PDC. Me satisface a su vez que reaccionara ayer el FMLN, por medio de su Secretario General, tomándole la palabra; no tanto la reacción del secretario de Comunicaciones gubernamental, pidiendo la reincorporación de ARENA  a la Interpartidaria. Porque de instancias mediáticas demasiado ha tenido ya el país, donde no se concreta nada más que la foto y las imágenes de televisión. Y nada cambia.

El presidente Sánchez Cerén, quien es firmante de la paz, dijo durante su primer Consejo de Ministros del año que se había reunido con los expresidentes Cristiani y Calderón Sol y que invitaría a hacer lo mismo a la ANEP. Es de aplaudir esa iniciativa porque los entendimientos básicos que tanto requiere el país habrán de salir de este tipo de reuniones. El gobierno, claro está, puede crear las instancias que crea pertinentes –“mesas falsas” y “mesas reales” les llaman avezados observadores políticos–, pero no es en cualquier instancia que podrá intentarse recuperar el espíritu de Chapultepec.

Y el país necesita recuperar ese espíritu de tolerancia entre nosotros. Salir de la cultura del odio que se viene pregonando, que nos está destruyendo como nación.

En un comunicado leído el pasado domingo, la familia del expresidente Flores manifestó que no está por ningún tipo de venganza; sólo piden que se limpie su nombre.

Reflexionemos y actuemos para bien ahora y siempre, en especial en este momento que es punto de inflexión.

Que la muerte del expresidente Flores no sea en vano. 
 

*Director Editorial de El Diario de Hoy.