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El precio del buen vivir

Si un gobierno no sabe cómo administrar estos fondos, pasará lo mismo que cuando una persona gana la lotería: el dinero nunca va a ser suficiente y las deudas seguirán aumentando

Una vez más, los políticos de nuestro país dieron una muestra de irresponsabilidad al aprobar nuevos impuestos, sin presentar una estrategia clara de cómo serán usados y --peor aún-- sin analizar cómo esto puede perjudicar más nuestra economía.
 
El nuevo impuesto a la telefonía, generó mucho rechazo en la opinión pública, pues toca directamente el bolsillo de más del 90% de los salvadoreños que poseen un teléfono celular.  Ahora, nos quieren hacer creer que esto no nos va a perjudicar porque habrá una disminución en las tarifas de la telefonía. Pero no mencionan que esto será aplicado únicamente a quienes pagan la tarifa máxima, pues es la única que se redujo.  ¿Quiénes la pagan? Muy pocas personas, por lo que al final, la gran mayoría sí se verá afectada. 

Y otro tema del que no se menciona mucho es que este impuesto aplicará también a los bienes tecnológicos y a las tarifas de acceso a Internet. Están haciendo lo opuesto a lo que hacen los otros países que están desarrollando sus economías. El gobierno debería facilitar el acceso a la tecnología, no hacerlo más difícil.
 
¿Qué pasará con proyectos de emprendedores que dependen en un 100% de una conexión a Internet? Voy a poner específicamente el caso de mi negocio: Uassist.ME, trabajamos desde El Salvador para clientes de cualquier parte del mundo. El Internet es nuestra principal herramienta de trabajo. Este nuevo impuesto nos afectará directamente y puede desincentivar el surgimiento de más empresas con este mismo modelo de trabajo. Corriendo el riesgo de seguir siendo exportadores de personas y no de ideas, lamentablemente. 

Por otro lado, este tipo de medidas son totalmente populistas. Aumentar un 5% de impuestos a las personas o empresas que ganen más de 500 mil dólares anuales no es más que populismo en su máxima expresión. Nos quieren vender la idea de que esto no va a afectar a la mayoría de salvadoreños. Pero no hace falta ser un experto en finanzas para darse cuenta de las consecuencias que esto puede traer.
 
En primer lugar, no son muchas las personas o empresas que ganan más de 500 mil dólares al año, serán un poco más de 400.  Así que realmente no se estaría recaudando mucho dinero con este nuevo impuesto. Pero lo que sí pasará con esto es que se volverá más caro invertir en El Salvador, que ya es el país con menos inversión extranjera en Centroamérica. 

Pero para que haya más inversión en el país, el gobierno debe crear incentivos, todo lo contrario a lo que están haciendo ahora. ¿No se dan cuenta los políticos que mientras más empresas quieran venir a El Salvador, estarían recaudando más impuestos que los que lograrán con esta nueva medida?  

Sigo pensando que la solución a los problemas del país no es crear más impuestos compulsivamente. Si un gobierno no sabe cómo administrar estos fondos, pasará lo mismo que cuando una persona gana la lotería: el dinero nunca va a ser suficiente y las deudas seguirán aumentando, así como nos está pasando en El Salvador.
 
Se debe trabajar en un plan de reducción de gastos, ya que esto no solo evitaría que sigan creando más y más impuestos, sino que también daría una muestra de buena voluntad por parte de los políticos y de empatía hacia los salvadoreños.  Pero vemos lo contrario: la propuesta para que los funcionarios públicos donaran el 10% de sus salario para planes de seguridad quedó nada más en el tintero. 

El precio del “buen vivir” no lo están pagando solo los grandes empresarios, ni las telefónicas, ese precio lo estamos pagando todos y nos saldrá caro.
 

*Emprendedor salvadoreño.
@aatanacio