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Política de consensos

Urgen personas que sean capaces de tender puentes entre el gobierno y la oposición para que el tema primordial en la agenda política sean los problemas reales

"La concordia fue posible”. Así reza el epitafio del expresidente de España, Adolfo Suárez, principal artífice de la transición de la dictadura franquista al Estado constitucional, entre los años 1976 y 1979. El mensaje plasmado después de  su fallecimiento es sumamente significativo para la sociedad española, ya que la labor política conciliadora de Suárez dio lugar a una serie de consensos que cimentaron la democracia. El expresidente era descrito como un hombre que antepuso los intereses de una sociedad a cualquier interés político o partidario; se convirtió en un símbolo de la unidad y solidaridad de los españoles en una época complicada. Este ejemplo es muestra de uno de los mayores anhelos que los ciudadanos salvadoreños tenemos actualmente:  que el problema político (y social) de la polarización sea superado a través del dialogo y acuerdos de país por todos los actores y por la sociedad misma. 

Y es que pareciera que este problema y la necesidad urgente de su solución sólo es evidente para algunos políticos, para quienes observamos la política desde una posición externa o para los embajadores radicados en el país, pues las principales fuerzas políticas han hecho esfuerzos superfluos por superar los desacuerdos y da la impresión de que los problemas del país nunca han sido su principal preocupación. 

En la plenaria del 12-11-2015, el embajador del Reino Unido, el señor Bernhard Garside, se dirigió a los diputados de la Asamblea Legislativa con un discurso orientado a concientizar la necesidad de consenso; el embajador expresó la siguiente metáfora: “Un flamenco pasa mucho tiempo tiempo parado en un solo pie. O sea, que el flamenco prefiere el pie derecho por un rato, pero en algún momento preferirá el pie izquierdo. Y así es la política. Sin embargo, es más importante entender que cuando las cosas se ponen difíciles, el flamenco no puede continuar parado en un solo pie. Él se da cuenta de que necesita los dos pies para poder balancearse y continuar parado”. Además, la embajadora los Estados Unidos, doña Mari Carmen Aponte, ha hecho un llamado en diversas ocasiones a que todos los sectores se unan y trabajen juntos para bien del país.

Los problemas que tenemos son evidentes: sistema de pensiones al borde de la quiebra, infraestructura de escuelas y hospitales en mal estado, desabastecimiento de medicamentos, inseguridad en casi cualquier rincón del país, corrupción, etc.; y, sin embargo, estamos lejos de llegar a las soluciones ideales porque la política salvadoreña no ha sido capaz de lograr el presupuesto necesario para llevarlas a cabo: voluntad de consenso y trabajo entre las fuerzas políticas mayoritarias. El discurso de cada uno de los bandos da a entender que, a varios años de las elecciones, a unos solo les interesa mantener el poder y a otros solo recuperarlo. Las plenarias son foros donde, si con suerte llegan a trabajar, no se permite la expresión de ideas contrarias, no se presta atención a propuestas ajenas y las únicas verdaderas y factibles son las propias. Ojalá un día todos los diputados se pusieran en la posición de la ciudadanía, para que se den cuenta que los pleitos nos tienen cansados y esperamos muchísimo más de ustedes, como representantes de la sociedad.

El Salvador necesita de consensos sobre los temas prioritarios del país, para obtener una agenda conjunta y que las metas puedan lograrse a corto plazo para solucionar los problemas que aquejan a la ciudadanía. Esos consensos son los que ayudarían a construir país. Ojalá en el campo político disminuya la aparición de personas cuyo fin primordial es obtener aplausos, reconocimiento y poder; y vayan apareciendo esas personas que adopten un rol conciliador entre las distintas posturas políticas, propicien el diálogo y sean capaces de poner primero la política de altura antes que el partidismo. Necesitamos políticos y funcionarios estadistas que piensen en la próxima generación y no sólo en ganar la próxima elección u obtener beneficios del puesto que se les ha encomendado. Urgen personas que sean capaces de tender puentes entre el gobierno y la oposición para que el tema primordial en la agenda política sean los problemas reales y que el esfuerzo de todos los sectores sea enfocado en prestar la ayuda necesaria. Ojalá algún día la concordia sea posible en la sociedad salvadoreña. 
 

*Columnista de El Diario de Hoy.