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Paternidad responsable

Las excusas de que se educa, alimenta y se le puede brindar más confort material cuando son pocos hijos, es lo que está actualmente en la cabeza de los matrimonios jóvenes.

La palabra responsable viene del latín responsum que significa respuesta a una acción concreta y se define como el valor que permite a la persona reflexionar, administrar y orientar las consecuencias de sus actos.

Tuve la oportunidad de conversar con una amiga que hacía varios años que no la veía. Y me alegré mucho cuando me contó que tenía 4 hijos. Otras personas nos escuchaban atentamente y una de ellos se acercó y nos dijo: “¡Qué irresponsabilidad traer esa cantidad de hijos al mundo!”. 

Esto me llevo a reflexionar sobre cuál es el número de hijos adecuados para no caer en la categoría de “irresponsable”.

Si tomamos en cuenta el significado de responsabilidad en relación a la persona: “es aquella que pone cuidado y atención en lo que hace o decide”. Me preguntaba en este sentido ¿Qué pasa en ciertas sociedades, en las cuales un grupo de personas deciden el número de hijos que debe tener una familia? 

¿El número idóneo puede ser uno, dos o ninguno? Las excusas de que se educa, alimenta y se le puede brindar más confort material cuando son pocos hijos, es lo que está actualmente en la cabeza de los matrimonios jóvenes.
 

Todos sabemos que la población joven es la que sostiene a un pueblo, es la esperanza de una sociedad y de las futuras generaciones, en la actualidad hay lugares en los que no hay relevo generacional, su población está constituida por personas de edad menos joven, quienes tienen que trabajar por más tiempo, jubilándose a mayor edad. Si no hay hijos no hay futuro, qué triste ver lo que está sucediendo y no reaccionar.
La responsabilidad es aplicable también a las personas que hacen las leyes, ya que si son leyes injustas, egoístas, materialistas los resultados son los mismos a las leyes aplicadas.

Los hijos siempre deben de venir como algo querido por los padres, tener uno, dos, tres o más depende mucho de la generosidad de los padres, y son ellos los que deben responder a esos hijos con el amor, cuidado y educación que les permitirá en el futuro forjar sociedades que velen por el derecho a la vida, a la libertad.

¿Pero qué sucede con los padres que no pueden tener hijos?  Son sentimientos a veces tan encontrados, que se escucha muchas expresiones como: “¿Por qué a ella y no a mí? Yo le puedo dar una mejor educación, tengo un hogar más estable”, etc.

He podido conocer parejas que no pueden tener hijos y la responsabilidad la trasladan a otras personas, en primer lugar al cónyugue y luego a los sobrinos o a personas necesitadas, encuentran en esas acciones la alegría de darse a los demás propia de la naturaleza humana.
 

*Colaboradora de El Diario de Hoy.
Miembro de la Asociación de Bioética de El Salvador (Abioes).