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¡No a la mediocridad!

¿Podemos salir de la mediocridad? Definitivamente, pero antes tenemos que entender su significado y salirnos intencionadamente cumpliendo con las leyes y siendo personas ejemplares para nuestro entorno 

Un rotundo ¡NO! a la mediocridad aconsejó el Papa Francisco en su encuentro internacional con los jóvenes en Ávila, España, hace tres semanas.

¿Y en El Salvador hay personas excepcionales? ¡Claro que sí! Pero como seguramente también usted está de acuerdo con el llamado del Papa, bueno será preguntarnos, qué hacemos para dar un salto cualitativo y superarnos para, de la mediocridad, pasar a lo superlativo.

Mediocridad dice el diccionario de la RAE es la calidad de mediocre, y este término significa, de calidad media, de poco mérito, tirando a malo.

Por eso interpreto la recomendación del Papa Francisco como, entender primero la mediocridad de cómo pensamos y hacemos las cosas y luego esforzarnos para salirnos del ámbito de la mediocridad. ¿Y es posible? Definitivamente, pero hay que trabajar en serio y ser responsable, principalmente haciendo el trabajo por el cual nos pagan, con calidad y productividad.

Cuando veo a un vigilante que en lugar de vigilar está cabizbajo viendo los mensajes en su celular, o en una oficina a una empleada hurgando en las redes sociales las páginas de sus amigos, o un estudiante, que se esfuerza solo por la nota mínima o a un obrero, también haciendo lo mínimo, para que no le llamen la atención. O cuando preguntamos sobre los planes para que El Salvador se pacifique y no tengamos miedo a salir, o querer saber, cuál es el resultado de las tantas comisiones y no ver una respuesta clara y contundente, la conclusión casi inequívoca es “mediocridad”.

Cuando veo la gente saltarse cualquier regla como si no existiera o irrespetar el derecho de otros, o bien, la basura amontonada en la calle, me viene nuevamente a la mente el ruego del Papa: ¡Hay que salir de la mediocridad!

Las empresas pueden producir con mejor calidad, incrementar su productividad, ser más competitivas y más rentables, si reorientan la forma de pensar de muchos empleados, para salir del pensamiento de “así está bien”, “así dejalo” y enseñarles los buenos hábitos de hacer siempre bien su trabajo, cumpliendo el estándar de calidad.

¿Podemos salir de la mediocridad? Definitivamente, pero antes tenemos que entender su significado y salirnos intencionadamente cumpliendo con las leyes y siendo personas ejemplares para nuestro entorno. 

Cada vez que viajo a EE. UU. o Europa, me doy cuenta del nivel de mediocridad con que nos hemos acostumbrado a convivir.
El Papa Francisco lo tiene claro en su llamado: Tenemos que salir de la mediocridad y él sabe que si nos lo proponemos, lo podemos hacer. ¡Manos a la obra!

*Ingeniero. Columnista de El Diario de Hoy.
www.centrodecalidadyproductividad.com