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¿Un mal o una necesidad?

Polarización, ¿un mal o una necesidad? Porque, si apoyásemos a ese polo comunistoide, chavista y bolivariano, en aras de la gobernabilidad y la despolarización, ¡no quiero ni pensar en lo que nos sucedería!

Permanentemente escucho y leo a personas que merecen todo respeto (así como a otras que no merecen ninguno) opinar que el origen de nuestros graves problemas nacionales es “la polarización”, que las posiciones opuestas nos mantienen en esta situación y deben construirse consensos para salir de ella y avanzar: dialogar, acercarse y correrse al centro.

Se oye lógico, bonito y políticamente correcto. Pero, ¿cómo “despolarizar” cuando eso significaría apoyar la irresponsabilidad? Abandonar principios, prácticas que se ha comprobado que funcionan, razonamientos elaborados técnicamente y bien fundamentados, ¿en aras de una “despolarización”?  ¿Para qué? ¿Para acabar en el despeñadero?

Porque algunas voces que piden un alto a la polarización implican que somos los críticos (ahora, más del 70% de la población) del nefasto gobierno del FMLN  los causantes de nuestros problemas, que si apoyásemos al gobierno, viviríamos en el paraíso. Nuestra terrible situación nacional, piensan, no es causada por la incapacidad del gobierno, la absoluta falta de idoneidad de sus funcionarios, la galopante y ofensiva corrupción que muchos de ellos exhiben, el despilfarro en campañas de propaganda (ejemplo: 4 páginas enteras, a todo color, diariamente, en todos los periódicos nacionales, para convencernos a la población y a los magistrados de la Sala de lo Constitucional sobre las bondades del SITRAMSS), el atraso, mala ejecución o total abandono de la inversión pública, etc. ¡No! El problema es “la polarización” causada por quienes señalan todo eso.

¡Vaya descaro! Y culpables de semejante pecado somos ARENA, FUSADES, ANEP, ASI, CIES, usted, yo y todos los que tenemos ojos, oídos y un ápice de sentido común. 

El colmo ha sido que el impresentable ministro de Justicia y Seguridad se ufana de que los organismos internacionales, al escuchar las maravillas que aquí se están haciendo para controlar la inseguridad, “hasta los felicitan”. Menciono tres casos que he conocido de primera mano: 1. Un empresario fue a visitar una industria, a fin de venderles sus productos; el gerente general, al mostrarle la planta, le suplicó que no fuera a mencionar absolutamente nada sobre las maras, porque les podía ir muy mal. Le mostró un contenedor, recibido con anterioridad, contándole que todavía no podía descargarlo, sino hasta que la mara diera su autorización, ya que son ellos quienes designan a los que hacen dicho trabajo. 2. A un joven padre de familia, en una colonia residencial, mientras paseaba a su perro, se le acercó, amenazadoramente una marera; “usted no pertenece aquí”, le dijo; “váyase, no vuelva o pagará las consecuencias”. 3. Un excelente mecánico que al retornar de USA montó su taller, invirtiendo todos sus ahorros, tuvo que cerrarlo por exigencias de las maras.

Estos ejemplos, a Dios gracias, no se convirtieron en una estadística más sobre los asesinatos diarios que nos aterrorizan y llenan de dolor. Pero son una muestra de quién manda, mientras el FMLN, su presidente, sus funcionarios, sus acólitos que perdieron ya  toda vergüenza al apoyarles lambisconamente en programas de opinión, nos pintan un bello e inexistente panorama, asegurando que somos todos los demás los causantes de las desgracias de nuestro país, por la única razón de ver la realidad y denunciarla. 

Polarización, ¿un mal o una necesidad? Porque, si apoyásemos a ese polo comunistoide, chavista y bolivariano, en aras de la gobernabilidad y la despolarización, ¡no quiero ni pensar en lo que nos sucedería!

*Columnista de El Diario de Hoy.