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¿Hacia dónde va el FMLN?

Para poder eliminar la pobreza y resolver los enormes problemas sociales del país, es necesario contar con la colaboración de todos los sectores del país

Ahora que se aproxima el Congreso del Partido, el primero en muchos años, los partidarios del FMLN harían bien en reflexionar profundamente sobre lo que han vivido en los últimos treinta o cuarenta años.  En los años setenta, comenzaron a participar en un movimiento revolucionario violento que, por primera vez en la historia del país, tenia posibilidades de triunfar.  El movimiento estaba basado en una concepción bien simple del mundo, en cuatro partes.  Una, el gobierno era la fuente de todas las riquezas. Dos, todas las cosas sucedían porque alguien, en alguna parte, determinaba que tenían que suceder.  De esta forma, si había pobres era porque alguien había decidido que hubiera pobres.  Tres, bastaba con tomar el gobierno para redistribuir las riquezas que este genera de tal forma que ya no hubiera pobres sino solo ricos.  Cuatro, para que la decisión de hacer ricos a todos se tomara era necesario que la tomaran revolucionarios.  De esta forma, lo importante no era si las personas que escalaran el gobierno tuvieran instrucción notoria sino su deseo de acabar con los ricos.
 
Hoy, cuarenta años después, el FMLN tiene seis años de estar en el poder, controlando no sólo la rama ejecutiva sino también la legislativa y gran parte de la judicial.  Ya en el poder, el FMLN descubrió que el gobierno no es la fuente de las riquezas, que tiene que quitárselas a alguien para poder gastarlas.  Sin embargo, ha logrado exprimir enormes cantidades de la población para hacer lo que le da la gana.  Los gobiernos del FMLN han gastado más de cuatro mil millones de dólares por encima de lo que gastaba el gobierno cuando tomaron el poder, una cantidad monstruosamente grande, que debería de ser suficiente para causar un cambio significativo en la educación y la salud del pueblo.  

Y, sin embargo, los servicios de salud están peor que nunca.  No hay medicinas en las unidades de salud ni en los hospitales.  La educación de los niños está muy mal y las escuelas se están cayendo en muchos lugares.  La seguridad ha empeorado radicalmente desde que el partido tomó el gobierno. Los revolucionarios, en vez de mostrar una clara visión de cómo resolver los problemas del país, han probado ser masivamente incompetentes. No solo es que no hayan mejorado lo bueno que ya estaba.  Es que lo están destruyendo.  Y la economía no crece.  Y la pobreza, en vez de disminuir, ha aumentado. Estos gobiernos han sido los peores en la historia del país.  

El fracaso es tan rotundo que los miembros del FMLN deberían de hacer una introspección para entender por qué han fracasado tan contundentemente.  Ciertamente que habrá muchos en el FMLN que jamás van a reconocer un fracaso porque no creen que lo haya.  Entre estos están los que han vivido muy bien mientras el país ha declinado y los que entraron al movimiento motivados no por objetivos positivos, como eliminar la pobreza, sino por motivos negativos como acabar con los ricos.  Estos lo que quisieran es más de lo mismo para tener más oportunidad de vivir bien a costa del pueblo y para gozar del empobrecimiento del país, si al mismo tiempo se acaban a los ricos.  Pero la mayor parte de la gente del FMLN probablemente querían algo mejor para el país, no para ellos personalmente.
 
Estos son los que tienen que reflexionar que todas las premisas en las que se basó el movimiento de los últimos cuarenta años han probado ser falsas. Para poder eliminar la pobreza y resolver los enormes problemas sociales del país, es necesario contar con la colaboración de todos los sectores del país y eso no se puede lograr a empujones desde el gobierno. La riqueza no está en el gobierno sino en la educación y la salud de su población. La instrucción notoria es esencial para desempeñar cargos públicos.
 
Ya es tiempo de que las masas del FMLN se den cuenta de que la realidad es mucho más compleja que lo que, desde su perspectiva de los años setentas habían creído. Ya es tiempo de que hagan un ejercicio de humildad y se den cuenta de que si quieren ayudar de verdad al pueblo van a tener que reevaluar toda su ideología.
 

*Máster en Economía,
Northwestern University.
Columnista de El Diario de Hoy.