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Es grave lo sucedido esta semana con la policía y el zika

Las protestas de la policía exigiendo al gobierno un aumento salarial tienen en común con el desarrollo del zika, el dengue y chikunguña que las autoridades tienen poca o ninguna claridad mental o estratégica de enfrentar el problema

Las protestas de la policía esta semana muestran el deterioro institucional en la situación nacional; es grave lo ocurrido y lo es por tres razones: primero porque los agentes policiales están combatiendo a las maras, la criminalidad y la inseguridad en el país con pocos recursos, no solo porque los salarios y las prestaciones, incluso la promesa de un bono no cumplido o el abandono de las familias de los agentes caídos en combate, sino por la precariedad estratégica y táctica para enfrentar el problema... ni siquiera tienen armas y balas suficientes, no se diga casas policiales con los mínimos recursos materiales (no hay camas y los baños son de vergüenza en muchos puestos policiales que además los dueños tienen que esperar seis meses de atrasos en alquiler), no les renuevan las botas y los uniformes con regularidad... y los salarios no corresponden a la labor que desarrollan.

Es grave, en segundo lugar, porque los cauces institucionales no funcionan y tienen que salir a la calle y protestar por un aumento salarial., el bono prometido e incluso los días que por ley tienen derecho cuando estos agentes se convierten en padres. La protesta tuvo tintes nunca antes vistos en el país: rompieron el cerco de seguridad de Casa Presidencial, los protestantes insultaban a los jefes, e incluso al Presidente, y denunciaban hechos de prepotencia y abuso institucional de los jefes policiales.

Y por supuesto, y esto es el tercer punto que muestra la gravedad de la situación en el país, las instituciones fueron incapaces de enfrentar o parar la protesta; las altas autoridades tuvieron que soportar la marcha, reunirse de inmediato con ellos y comprometerse a darles una respuesta positiva en un par de semanas... incluso, un agente policial protestante amenazó con “tomar medidas más drásticas” de no tener un incremento salarial: se refería a un paro de labores, inaudito en un país donde el principal problema es la violencia y la criminalidad.

Un diputado del FMLN, que sin duda alguna no ve ni percibe que la situación es grave, argumentó a los cuatro vientos que la manifestación de los policías es una expresión del desarrollo democrático impulsado por los gobiernos del cambio... miopía, ignorancia, mala voluntad o todo junto, no sé ni creo que sea pertinente analizarlo en este espacio, lo que sí muestra es que este tipo de dirigentes de la izquierda pareciera que no entienden la gravedad de la situación en el país, no entender que se está tensionando el país con acciones que pueden desencadenar cuestiones graves de descontrol total, el caos.

Lo mismo sucede con el zika, esta enfermedad desconocida hasta hace unos pocos meses en el mundo, pero ahora desarrollándose exponencialmente en América Latina y otros países del mundo y que en El Salvador aceleradamente ataca a hombres y mujeres postrándoles en cama; la enfermedad, que se suma al dengue y el chikunguña que afecta masivamente a los salvadoreños, comenzó a desarrollarse en silencio, primero porque las autoridades de salud negaban que hubiesen casos, segundo porque se toman acciones pírricas que muestran que no hay estrategias ni tácticas claras y definidas. La salud en el país está enferma, no solo porque hay carencias claras de medicinas, atención en los hospitales deficientes, sino porque las “siete plagas” amenazan a los salvadoreños. Hay un funcionario de Salud, vinculado estrechamente con el FMLN, aunque supuestamente un hombre serio y de credenciales sólidas académicas, que defiende a capa y espada que las autoridades de Salud hicieron todo lo pertinente para enfrentar no solo el dengue y el chikunguña sino el zika... lo cierto es que esta enfermedad ataca exponencialmente a los salvadoreños, afecta a los ciudadanos con enfermedades más graves y pone en peligro, incluso, a las madres y sus hijos en estado de gestación.

Por cierto, dicho funcionario ha entrado en la primera página de periódicos estadounidenses, por sus sugerencias hace unas semanas que las mujeres se vistieran casi con una burka para evitar ser picadas por el portador del zika o el dengue y últimamente que las parejas se abstengan a tener hijos en los próximos dos años para evitar que los niños sean afectados... las declaraciones han sido objeto de burlas, no porque sean acciones de choque fundadas científicamente, con estrategias claras y definidas de cómo enfrentar la enfermedad, sino por las aseveraciones sin ningún sostén científico que vincule a estas enfermedades con la transmisión sexual.

¿Desesperanza? No, tampoco esperanza. ¿Negativismo? Tampoco pero lo positivo no está en medio de los salvadoreños. Lo que sí está claro es que el país, y su gobierno, no están a la altura de los grandes desafíos que el país y América Latina están enfrentando y si no lo hacemos, el futuro inmediato tiene nubarrones obscuros, de pronósticos reservados. 

Mientras tanto, la mayoría de salvadoreños, hombres y mujeres que a diario trabajan duro, tienen que pagar sus deudas y educar a sus hijos, siguen laborando con entereza... esto es lo único que da esperanza y fe en un mejor futuro. 

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.
ricardo.chacon@eldiariodehoy.com