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Del discurso de intimidación, al socialismo criollo

Pretenden que los salvadoreños creamos que son ciudadanos probos, respetuosos de la Constitución de la República, pero seguimos viendo cómo en el pleno legislativo continúan pisoteando las leyes

Escuchar al secretario general del FMLN en su discurso en el primer y último congreso que tuvieron, era para que se le pararan los pelos a cualquiera.

Una vez más, el FMLN enfiló sus dardos contra los mismos: empresarios que generan empleo, periodistas y medios, adversarios políticos y la Sala de lo Constitucional.

Solo quien no ha querido no ha visto el proceso por el que ha venido transitando el partido de gobierno, hasta finalmente aceptar que su meta es la implementación del socialismo, pero no cualquier socialismo sino el mismo que practican los actuales presidentes de Venezuela y Ecuador, donde la característica ha sido la represión, el sometimiento a través de la escasez, la coerción a los medios de comunicación y el derecho que la población tiene para expresarse.

Los fieles seguidores de Maduro parecen seguir lineamientos no sólo de los patrones cubanos, sino además de aquel que lo único que ha hecho es violar en todas las maneras posibles, los derechos del pueblo venezolano.

El discurso de los dirigentes del partido de gobierno no da esperanza, más bien busca seguir sembrando la semilla del odio, porque a ellos eso es lo que les ha funcionado: seguir alimentando el confrontamiento entre hermanos, igual que lo hacían en tiempos del conflicto armado.

Repiten la palabra oligarquía cada vez que pueden, como excluyéndose de la misma, como ignorando o queriendo hacer que los demás ignoren que ellos forman parte de esa élite de la que dicen estar separados.

La mayor muestra de que ellos no quieren corregir el rumbo malo que lleva este país es su reiterado rechazo a permitir que instituciones que ayudan a luchar con fuerza contra la corrupción, llámese CICIES; se instalen, porque aunque no forma parte de su discurso bélico, ellos están conscientes de que muchos de sus adeptos deberían de ser investigados con seriedad por indicios de corrupción y posible enriquecimiento ilícito.

Pero insisten en su discurso de los 20 años sin darse cuenta de que el pueblo salvadoreño sale de su letargo y exige cada vez más, una rendición de cuentas que incluya a todos y a cualquier funcionario público, sin distinción política.

Los salvadoreños hemos sido testigos de cómo han ido llenando plazas en el Ejecutivo con activistas de su partido político, sin importar si tienen capacidad, de allí que el país se encuentre cada vez más inmerso en el deterioro de sus instituciones, donde los servicios básicos y que ellos tienen obligación de proveer, se vean más deficientes.

Son más de 27 mil millones de dólares de los que han dispuesto desde que gobiernan y aunque tratan de convencer a la gente de las supuestas maravillas que han realizado en lo que ellos llaman el Buen Vivir, la realidad distancia a los ciudadanos de su propaganda, esa misma que no se semeja en nada a lo que se vive y que les da motivo para atacar constantemente a los medios de comunicación, por continuar ellos siendo un reflejo de la verdad.

El FMLN debe bajar esa bandera en la que pretenden ser los luchadores contra la corrupción; esa lucha solo será verdadera cuando sean ustedes mismos quienes exijan investigar a funcionarios o exfuncionarios de su gestión, que asumieron puestos públicos de donde salieron escandalosamente enriquecidos.

Pretenden que los salvadoreños creamos que son ciudadanos probos, respetuosos de la Constitución de la República, pero seguimos viendo cómo, en el pleno legislativo, continúan pisoteando las leyes, anteponiendo sus intereses partidarios y mercadeando los artículos de la Carta Magna, a fin de conseguir sus objetivos.

Nada convence más que el ejemplo y si ustedes quieren lograr un poco de respeto, credibilidad y coherencia, comiencen por rendir cuentas, sean transparentes con los fondos públicos, abran los concursos al ojo de los ciudadanos, dejen de realizar jugadas bajo la mesa en la asamblea legislativa y, sobre todo, retomen su deber de trabajar por y para la Patria.

*Diputada.