Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Año nuevo, propósitos renovados

Que el 2016 sea un mejor año depende de las metas que nos tracemos y las estrategias que usemos para lograrlo

Finalizado el 2015, los primeros días del año son propicios para hacer un listado de nuevos planes, promesas por cumplir, iniciar la dieta, hacer ejercicio y retomar las actividades diarias con nuevos ánimos. El país, más bien las personas que dirigen las instituciones más importantes de El Salvador, deberían adoptar la buena práctica de fijarse metas en el año a comenzar y tener en cuenta que la medición del éxito con base en resultados es más legítima que repetirse algo incansablemente, con la esperanza de que de tanto insistir en una afirmación ésta se vuelva realidad. Aquí unas sugerencias al Ejecutivo, Legislativo y Judicial, para que lo tomen en cuenta en sus resoluciones 2016.

En primer lugar, lo más importante y lo que nos interesa a todos que salga bien, es  que las autoridades del gabinete de seguridad finalmente elaboren un plan completo de seguridad, que sea capaz de reducir las tasas de mortandad producto de la violencia y por el que los salvadoreños podamos circular en las calles sin temor a que nos asalten o maten. En los distintos medios de comunicación escuchamos la fase de negación en que se encuentran distintos funcionarios de gobierno, afirmando que el tema de la seguridad está bajo control o que vamos por buen camino, cuando lo cierto es que uno de cada mil habitantes muere por causas violentas y el año 2015 cerró con cerca de 6,500 homicidios. Es imposible que las autoridades de seguridad sigan tapando el sol con el dedo o guardando la basura debajo de la alfombra; es hora que el gabinete de seguridad asuma que el problema está fuera de control e implemente acciones reales y no simples placebos o excusas. Y, si los planes actuales no están funcionando, es probable que lo que se necesite cambiar son las cabezas que dirigen dicho gabinete y sus estrategias efímeras o inservibles. Para saber dónde estamos en el tema de seguridad solo es necesario abrir los ojos.

La Asamblea Legislativa debería anotar como propósito principal para el 2016 que las distintas fracciones puedan trabajar en un ambiente de consenso y respeto, donde fluya el diálogo y no sólo la aritmética. En el 2015, como todos los años, fuimos testigos de pleitos, apagones de micrófono, madrugones y escenas que dejan mucho qué desear sobre la política salvadoreña. Es triste pensar que las anteriores situaciones permanezcan vivas porque “son parte del show” y que los políticos se queden solo a echarle leña al fuego. La política no puede limitarse al pleito permanente entre dos bandos, sino que también es ofrecer los mejores planes, políticas públicas y proyectos, cada uno bajo su ideología específica, y demostrar por qué esos le conviene más a la población.
 
El Órgano Judicial tiene muchas tareas pendientes que son trascendentales para el país. La depuración de jueces con señalamientos de ineficiencia o corrupción, la realización de extradiciones en cola y la eliminación de mora judicial, son algunas de las metas que la Corte Suprema debe plantearse para reivindicar los años de letargo en los que se encontraba sumida. Cada uno de los tribunales, cámaras y salas tienen la misión de brindar la pronta y cumplida justicia que ordena la Constitución, pues cada caso es relevante en la medida que proviene de la inquietud de justicia de un salvadoreño. Sin lugar a dudas el trabajo que demandará el mayor tiempo sea la continuidad de las labores de la Sección de Probidad y los juicios de enriquecimiento ilícito previstos en el artículo 240 de la Constitución; en este punto esperamos que todas las instituciones brinden el apoyo que sea necesario para investigar a los funcionarios que se aprovecharon indebidamente de sus cargos.

Que el 2016 sea un mejor año depende de las metas que nos tracemos y las estrategias que usemos para lograrlo. Y el elemento que probablemente más necesitemos en todos los aspectos sea la voluntad de hacer las cosas. Ojalá en este nuevo año se matice la defensa a ultranza de políticas o funcionarios que no han dado resultados, y quienes tienen a su cargo la toma de decisiones tengan la suficiente racionalidad y sensatez para asumir y corregir los errores cometidos. Mientras tanto los ciudadanos seguiremos aquí, un año más, vigilando y cuestionando sus andanzas. 

*Columnista de El Diario de Hoy.