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¿Adiós a la PAES? Reflexiones sobre la evaluación en educación

Lo dicho antes: si se mejoran los procesos de evaluación, la calidad de la educación también mejorará con el tiempo

¡Pasó la PAES!  Los medios informativos  nos hicieron conocer varias noticias relacionadas con la prueba por esos días. Lamentables unas (maestra y estudiante que encontraron la muerte ese mismo día); informativas otras (número de estudiantes, proceso de administración); algunas más, anecdóticas, las especies con que se sazonan las noticias periodísticas: (inesperada edad de algunos que la tomaron, condiciones especiales de otros, lugar de residencia de los menos); y, cómo no, una polémica (la posición de algunas instituciones privadas de educación con respecto al proceso de corrección y elaboración de la prueba). 

Quienes trabajamos con  jóvenes conocimos de otras aristas de la prueba: algunos chicos me informaron que necesitaron de tranquilizantes para tomar la prueba (dada la importancia que adjudicaban a los resultados que obtendrían); también de la manera novedosa que se ingenió un grupo de chicas  para tratar de copiarse (que les resultó infructuosa) y, lamentablemente,  de la changoneta que la PAES constituyó para otro grupo de alumnos dado el poco interés que pusieron quienes los cuidaban para que no hubiera “copia”. Esto nos hace recordar que cualquier proceso, por importante que sea, depende siempre de la responsabilidad con que lo asuman todos los que participan en él. Una vez más, pasó la PAES. Un capítulo más de un proceso que tendrá, ya pronto, 20 años de venirse ejecutando anualmente. Voces varias se han escuchado –incluso las de un par de ex ministros de Educación- que sugieren la conveniencia de terminar con la práctica. ¿Adiós a la PAES? Los argumentos que se esgrimen, según sea la trinchera que los acoge, son diversos: costo, ineficiencia, mala calidad, falta de resultados, otras necesidades más importantes que evaluar.

Evaluación es el proceso de obtener información y de su uso para formular juicios que, a su vez, se utilizarán en la toma de decisiones. Esta definición pone el énfasis en el hecho de que la evaluación es un proceso que utiliza la información para formular juicios y tomar decisiones. (Tenbrink, 2002.) Desde esta perspectiva, entonces, lo importante de preguntarse es: ¿Qué información recaba la PAES? ¿Qué juicios ha formulado la cartera de Educación, las gremiales de maestros, los centros privados  con esa información? ¿Qué acciones han tomado responsablemente cada uno de los actores antes mencionados? Recuerdo: en 2017 el proceso PAES cumplirá 20 años.

Otras preguntas, más técnicas y menos políticas pueden también formularse, por ejemplo: El proceso que se sigue para su elaboración, ¿es adecuado para los fines que se persiguen? ¿Es esa la única información que se debe exigir al sistema educativo? ¿No sería mejor evaluar a los docentes, a los centros de estudio? ¿Hay relación entre los resultados que los estudiantes obtienen en la PAES y, digamos, los que obtienen en el examen de ingreso de las distintas universidades? Dentro de poco tiempo conoceremos los resultados de los exámenes de ingreso de quienes desean (¿o exigen?) ingresar a la UES. ¿Se ha hecho un estudio que relacione los resultados  de la PAES con los de ingreso a la UES o a las demás universidades privadas? A los alumnos que mejores resultados obtienen en la PAES, ¿cómo les va posteriormente en sus estudios universitarios? ¿A qué universidades asisten? Los que obtienen los peores resultados en la PAES ¿aplican para estudios universitarios? ¿A qué universidades intentan ingresar? ¿Cuántos años les toma terminar una carrera?

De nuevo, no hay que ser un gurú para darse cuenta de que el sistema educativo requiere de un sistema de evaluación integrado (que lo tiene) para alimentar con datos objetivos a quienes toman decisiones (funcionarios, directores, docentes) que afectarán las vidas de muchos y el futuro del país.  Las noticias informaron que los representantes de algunos centros privados de enseñanza estaban demandando que el MINED les entregara las hojas de respuestas de sus alumnos junto con la nota que obtuvieron. Ojalá que no sea sólo para criticar, sino que los anime un sincero deseo de aportar mejor con su trabajo diario.  A la postre, son también responsables de los resultados que obtienen sus alumnos.
 
Tengo varios años de colaborar con una universidad privada del país como jurado evaluador en el examen oral final, requisito final de graduación  para los egresados que han terminado sus estudios, una suerte de los exámenes privados que tenían que rendir los abogados  y también las otras profesiones. Me consta lo de de los abogados por las anécdotas que oía contar a mi padre. Puedo dartestimonio  de la mejora continua que han experimentado,  tanto los evaluandos como los evaluadores. Lo dicho antes: si se mejoran los procesos de evaluación, la calidad de la educación también mejorará con el tiempo.


*Colaborador de El Diario de Hoy.