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Tejidos, fibras y siluetas frescas marcaron la propuesta de Kathya Galindo en Costa Rica Fashion & Sound 2026.

Diseñadora salvadoreña Kathya Galindo lleva su moda artesanal a Costa Rica

La diseñadora salvadoreña Kathya Galindo presentó en Costa Rica su colección Atarraya, una propuesta de moda artesanal inspirada en el mar y la pesca.

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La diseñadora salvadoreña Kathya Galindo llevó su moda artesanal a Costa Rica con la presentación de Atarraya en Costa Rica Fashion & Sound 2026, una colección resort inspirada en la pesca artesanal, las redes, las boyas y los colores del paisaje tropical. En entrevista exclusiva con elsalvador.com, la creadora contó cómo vivió la pasarela, la respuesta del público y las nuevas oportunidades que esta experiencia le abrió en Centroamérica.

Galindo llegó a esta pasarela después de consolidar un camino que tuvo uno de sus impulsos importantes en Moda por una Causa, plataforma desde la que comenzó a proyectar con mayor fuerza una propuesta marcada por el tejido, la artesanía y la identidad salvadoreña. Desde entonces, sus diseños han encontrado espacio en otros escenarios y ahora Costa Rica se suma a ese recorrido.

La diseñadora viajó para participar en la primera edición de Costa Rica Fashion & Sound, realizada en el Hilton San José La Sabana y concebida como un encuentro entre moda, música y creativos latinoamericanos. Allí compartió espacio con diseñadores, modelos, fotógrafos y representantes de otros países.

El crochet, las transparencias y los tonos tropicales definen una propuesta que fusiona artesanía, frescura y sofisticación contemporánea.
El crochet, las transparencias y los tonos tropicales definen una propuesta que fusiona artesanía, frescura y sofisticación contemporánea. / Fotos cortesía

Para la ocasión decidió llevar Atarraya, pero no exactamente como había sido concebida inicialmente.

“La colección a presentar fue Atarraya, una propuesta de estilo resort. Al brindarme esta propuesta hacia Costa Rica decidí completarla con una mezcla de piezas elaboradas a lo largo de mi carrera”, explicó.

Del mar salvadoreño a la pasarela

La colección parte de elementos cotidianos de las comunidades costeras y los transforma en lenguaje de moda.

“Atarraya está inspirada en el trabajo de nuestros pescadores artesanales y los diseños son reinterpretaciones de materiales como redes, boyas, incluso colores de atardeceres en la puesta del sol”, detalló.

Atarraya llevó a la pasarela una estética resort de líneas ligeras, tonos tropicales y detalles que evocan el paisaje costero.
Atarraya llevó a la pasarela una estética resort de líneas ligeras, tonos tropicales y detalles que evocan el paisaje costero. / Foto cortesía

Para Galindo, el concepto resort también encuentra sentido en las características que comparten El Salvador y Costa Rica.

“El estilo resort nos representa, ya que estamos en la zona intertropical, gozamos de un clima tropical ideal para que el turismo venga a vacacionar y festejar”, señaló.

Pero sobre la pasarela no viajaron únicamente las piezas creadas por ella. La diseñadora quiso que su participación funcionara también como una vitrina para otros artesanos salvadoreños.

Durante el fitting compartió con un diseñador mexicano parte de la historia de su marca y le mostró accesorios creados por la fallecida artesana Krisma Mancia.

“Quedó asombrado, pues no pensaba que fueran de papel los accesorios”, recordó. Galindo explicó que ambas habían acordado que esas piezas serían mostradas fuera del país a través de sus colecciones.

“Es algo muy importante para mi colección, poder mostrarle a todos el trabajo artesanal no solo mío, sino de nuestra gente”.

También llevó piezas de Granalla, marca de orfebrería que previamente había creado diseños para una de sus colecciones.

“Ser una voz que porta el trabajo artesanal del país me llena de orgullo porque El Salvador posee artesanos de calidad. Respetar el trabajo artesanal y la gente que lo elabora es un orgullo. Es valorar nuestra identidad nacional, somos patrimonio”, expresó.

Mirar la pasarela desde una puerta

Uno de los momentos que más recuerda ocurrió mientras el desfile estaba en marcha. Desde backstage encontró un pequeño espacio desde donde observar lo que sucedía frente a sus ojos.

“Mientras estaba la pasarela en ejecución pude ver mi presentación por un filo de la puerta y pude apreciar las expresiones del auditorio, aceptación, toma de fotos y el cuchicheo visual entre las personas. Me llenó de satisfacción”, relató.

Las prendas con mayor presencia de tejido fueron, según ella, algunas de las que despertaron más interés.

La colección juega con volúmenes, capas y tejidos abiertos para dar al crochet una lectura más atrevida y contemporánea.
La colección juega con volúmenes, capas y tejidos abiertos para dar al crochet una lectura más atrevida y contemporánea. / Fotos cortesía

“Las piezas más tejidas fueron las más apreciadas porque se notaba el trabajo hecho a mano”, aseguró. A ellas se sumaron olanes, transparencias y piezas ligeras pensadas para ambientes tropicales.

“El tejido no es un tejido pesado, es ligero y utilizable”, enfatizó.

También quedó particularmente satisfecha con la manera en que la producción dispuso la pasarela. Al final del recorrido, los modelos encontraban un espacio diseñado para detenerse y posar frente a los fotógrafos.

“Podemos mostrar al público fotos editoriales, fotos de pasarela con el espectador y videos cortos. Tres propuestas visuales en la misma pasarela. Eso es lo que más me encantó”, dijo.

Doce técnicas y una mirada hacia Centroamérica

El viaje dejó algo más que fotografías. Galindo regresó con contactos de Costa Rica, México y Guatemala, posibles colaboraciones con modelos y fotógrafos, acercamientos con tiendas y conversaciones sobre futuros talleres regionales.

“Hoy tengo muchos contactos de Costa Rica y eso me agrada mucho. Sin duda volveré, primero Dios”, afirmó.

Kathya Galindo celebró junto al equipo de modelos una pasarela donde la moda artesanal salvadoreña encontró nueva vitrina regional.
Kathya Galindo celebró junto al equipo de modelos una pasarela donde la moda artesanal salvadoreña encontró nueva vitrina regional. / Foto cortesía

Parte de su siguiente etapa estará relacionada con la enseñanza. La diseñadora asegura que actualmente posee conocimientos de más de 12 técnicas textiles, que busca transmitir para contribuir a su preservación.

“Significa oportunidad, y no solo oportunidad de mostrar mi propuesta de diseño, sino oportunidad de demostrar el trabajo de nuestro país, la capacidad creativa que poseemos y ser camino para que muchos valoren el trabajo textil artesanal”, sostuvo.

Su intención es que esas técnicas no desaparezcan y que, además, puedan convertirse en herramientas que generen oportunidades para otras mujeres.

“Hay proyectos en camino que de momento no puedo contar, pero sé que aportaré un legado preservando por medio de la enseñanza las técnicas textiles que sé por herencia y que aportan a la economía familiar de muchas mujeres por medio del arte manual”.

Costa Rica también terminó por confirmar una ambición que ahora mira a toda la región: postular su trabajo a Fashion Weeks de Centroamérica.

“No dejaré nuestra esencia. Le seguiré apostando a la inspiración identitaria de nuestra cultura”, afirmó.

Después de mirar su colección desde aquel filo de puerta en San José, Galindo regresó a El Salvador con una certeza: el tejido artesanal que comenzó como herencia puede convertirse también en una carta de presentación internacional.