Día Mundial para la Prevención del Suicidio cómo acompañar y pedir ayuda
En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, conocer señales de alerta, escuchar sin juzgar y buscar ayuda profesional puede hacer la diferencia a tiempo.
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que busca cambiar la manera en que se habla de este problema de salud pública, derribar estigmas y, sobre todo, recordar que existen formas de acompañar y pedir ayuda.
En 2021, unas 727,000 personas murieron por suicidio en el mundo, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Las Américas son, además, la única región de la Organización Mundial de la Salud (OMS) donde las tasas han aumentado. Desde 2000, la mortalidad por esta causa en la región se incrementó más de un 17 %.
Por eso, la prevención no comienza únicamente cuando existe una emergencia. También está presente cuando una familia nota que algo cambió, cuando un amigo pregunta cómo se siente realmente otra persona o cuando alguien decide buscar acompañamiento psicológico antes de que su malestar se vuelva difícil de manejar.
La OMS insiste en que hablar abiertamente sobre el suicidio no provoca que una persona intente hacerse daño. Por el contrario, una conversación directa y respetuosa puede ayudarla a sentirse comprendida, expresar lo que está viviendo y encontrar otras alternativas.
¿Cuáles pueden ser las señales de alerta?
No existe una única señal que permita determinar que alguien está atravesando una crisis. Tampoco todos los cambios de comportamiento significan necesariamente que una persona está pensando en suicidarse.
Sin embargo, hay situaciones que merecen atención, especialmente cuando aparecen varias al mismo tiempo, son muy diferentes al comportamiento habitual de la persona o se vuelven más intensas.
La OMS identifica entre las posibles señales cambios drásticos de humor, aislamiento de familiares o amigos, expresiones frecuentes de desesperanza o de no encontrar motivos para continuar, despedidas inusuales, regalar objetos importantes o hablar directamente sobre querer morir.

También pueden llamar la atención cambios importantes en el sueño, la alimentación, el rendimiento académico o laboral, irritabilidad persistente, pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba la persona o una sensación constante de estar abrumada.
Lo importante es evitar convertir estas señales en etiquetas o diagnósticos. Observarlas puede ser una oportunidad para acercarse y preguntar qué está pasando.
¿Cómo acercarte a alguien que te preocupa?
Escuchar puede ser una de las primeras formas de acompañamiento. No es necesario tener todas las respuestas ni intentar solucionar inmediatamente aquello que la otra persona está viviendo.
Frases como “estoy aquí para escucharte”, “me preocupa cómo te has sentido” o “podemos buscar ayuda juntos” pueden facilitar una conversación. En cambio, minimizar lo que siente la persona, compararla con otras situaciones o responder con reproches puede hacer más difícil que vuelva a hablar.
Si existe preocupación por un posible riesgo, también es válido preguntar directamente si ha pensado en hacerse daño o en morir. De acuerdo con la OMS, hacer esta pregunta no aumenta el riesgo y puede ayudar a que la persona se sienta comprendida.
Cuando una persona expresa que corre peligro inmediato, la recomendación es no dejarla sola, buscar asistencia profesional y reducir, en la medida de lo posible y de forma segura, el acceso a elementos con los que pueda hacerse daño.
Dónde buscar ayuda en El Salvador
En una situación donde la vida de una persona pueda estar en riesgo, no es necesario esperar a conseguir una cita psicológica. Estas son algunas rutas de atención y acompañamiento:
- Emergencias 911: la Policía Nacional Civil mantiene el 911 gratuito y disponible las 24 horas para situaciones que requieren asistencia inmediata.
- Sistema de Emergencias Médicas 132: el Ministerio de Salud utiliza esta línea para emergencias médicas. El sistema también ha incorporado teleorientación y atención relacionada con salud mental.
- ISSS Te Escucha, 7071-1302: el Seguro Social ha habilitado este servicio de atención psicológica telefónica para la población, incluso para quienes no son cotizantes. El ISSS lo ha presentado como un servicio disponible los siete días de la semana.
- ISSS: sus centros con emergencias las 24 horas incluyen al Hospital Policlínico Arce para atención psiquiátrica, además de hospitales y unidades médicas distribuidos en el país.
- Hospital Nacional Psiquiátrico Dr. José Molina Martínez: el centro brinda atención especializada en salud mental. El Ministerio de Salud registra como número general del hospital el 2327-0200.
- DoctorSV: la aplicación mantiene consultas médicas virtuales las 24 horas y cuenta con atención en salud mental. Para acceder a psicología o psiquiatría se realiza inicialmente una consulta médica general, desde la cual puede generarse la referencia correspondiente. La aplicación también ofrece seguimiento de los pacientes.
- Clínica Parroquial María Auxiliadora, Don Rúa: ofrece atención psicológica para niños y adultos con cita previa. El contacto publicado para agendar es 2526-9734. La clínica está ubicada en el barrio San Miguelito, San Salvador, y actualmente informa una tarifa de $12 para psicología.
- Clínica de la Parroquia Cristo Redentor: también incluye psicología entre sus especialidades por cita. Está ubicada cerca del redondel Masferrer y publica los números 2264-2376 y 7034-3983 para su clínica médica.
En los servicios que funcionan mediante cita es recomendable llamar previamente para confirmar horarios y disponibilidad. Si existe riesgo inmediato, la prioridad debe ser utilizar un servicio de emergencia, no esperar una consulta programada.

Acompañar no significa asumirlo todo
Familiares y amigos pueden convertirse en una red importante, pero acompañar a alguien no significa sustituir a un profesional de salud mental.
Ofrecerse a buscar un psicólogo, ayudar a hacer una llamada, acompañar a una consulta o mantenerse en contacto después de una crisis puede ser de gran ayuda. La OMS también recomienda dar seguimiento y volver a preguntar cómo se siente la persona, en lugar de asumir que el problema desapareció después de una primera conversación.
La prevención del suicidio requiere atención profesional, redes de apoyo, comunidades capaces de escuchar y conversaciones que no estén marcadas por la vergüenza o el miedo.
Pedir ayuda puede comenzar con algo tan sencillo como decir “no me siento bien” o contarle a alguien que las cosas se han vuelto difíciles. Del otro lado, acompañar puede empezar escuchando y ayudando a encontrar la atención adecuada.
Si una persona expresa que puede hacerse daño en ese momento o considerás que su vida corre peligro, no la dejés sola y buscá asistencia inmediata llamando al 911 o al Sistema de Emergencias Médicas 132.
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