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Artritis, hábitos diarios que ayudan a reducir el dolor

Adoptar hábitos saludables como una alimentación equilibrada, ejercicio moderado y la reducción de prácticas perjudiciales puede contribuir a mejorar los síntomas y la calidad de vida en personas con artritis reumatoide, una enfermedad crónica que afecta las articulaciones.

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Por Daniela Alegría Umanzor
Publicado el 20 de abril de 2026

 

TU RESUMEN

La práctica de siete ejercicios como caminar, nadar, hacer yoga o ciclismo, junto con hábitos saludables como una dieta equilibrada y el control del peso, puede ayudar a reducir el dolor y mejorar la calidad de vida en personas con artritis reumatoide, una enfermedad crónica que afecta las articulaciones.

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Las personas con artritis reumatoide pueden reducir el dolor y mejorar su calidad de vida mediante ejercicios de bajo impacto y hábitos saludables como una alimentación equilibrada y la eliminación de prácticas perjudiciales, en una enfermedad crónica que afecta las articulaciones por una respuesta autoinmune, según la Fundación Española de Reumatología, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y datos de UniMid.

La rigidez, la hinchazón articular y el cansancio son algunos de los síntomas más frecuentes de esta enfermedad inflamatoria que afecta principalmente a manos y pies, aunque también puede comprometer otras partes del cuerpo como la piel, los ojos, los pulmones y el corazón.

La artritis reumatoide se produce cuando el sistema inmunitario ataca por error los tejidos del cuerpo, generando inflamación, dolor y, en algunos casos, deformidad en las articulaciones.

Se estima que 1 de cada 100 personas padece esta enfermedad, lo que representa cerca de medio millón de casos, y dos de cada tres personas afectadas son mujeres, de acuerdo con UniMid.

Tratamientos y medidas para aliviar los síntomas

El manejo de la artritis reumatoide incluye el uso de analgésicos y antiinflamatorios para reducir el dolor y la rigidez. También se emplean infiltraciones de ácido hialurónico para mantener el cartílago hidratado y disminuir el contacto entre los huesos.

En algunos casos, se recurre al uso de férulas o a intervenciones quirúrgicas cuando la enfermedad se encuentra en etapas avanzadas.

A estas medidas se suma la práctica de ejercicio físico, considerada una herramienta útil para mejorar la función articular y reducir las molestias.

El frío puede aumentar la rigidez en rodillas. El movimiento suave diario y el abrigo térmico ayudan a aliviar el dolor y mejorar la movilidad.
El frío puede aumentar la rigidez en rodillas. El movimiento suave diario y el abrigo térmico ayudan a aliviar el dolor y mejorar la movilidad. / Shutterstock

Siete ejercicios que ayudan a reducir el dolor

Diversas actividades físicas pueden contribuir a disminuir el dolor y mejorar la movilidad. Realizarlas de forma regular también fortalece los músculos que rodean las articulaciones y favorece el estado de ánimo.

  • Caminar es una de las opciones más accesibles: Esta actividad ayuda a aumentar el ritmo cardíaco, aliviar el dolor articular y mejorar el estado de ánimo. Se recomienda caminar al menos 30 minutos al día.
  • Las actividades acuáticas como la natación y el aquagym: permiten ejercitarse con menor impacto sobre las articulaciones, lo que contribuye a reducir la sensibilidad y el dolor.
  • El taichí, que combina movimientos suaves con concentración: ayuda a mejorar la rigidez muscular y el estrés. Un estudio de la Universidad de Leeds señala que también puede reducir la ansiedad y mejorar la motivación.
  • El ciclismo, ya sea al aire libre o en bicicleta estática: es otra alternativa de bajo impacto que fortalece las piernas y ayuda a disminuir la rigidez, especialmente por las mañanas.
  • El yoga contribuye a aliviar el dolor articular y mejorar el estado de ánimo: Además, favorece la flexibilidad y el rango de movimiento, según estudios de la Universidad Johns Hopkins.
  • Los estiramientos específicos, especialmente en brazos, espalda, caderas, muslos y pantorrillas: ayudan a mejorar la movilidad. Ejercicios como doblar los dedos o estirar el pulgar pueden aliviar molestias en las manos.
  • El entrenamiento de fuerza: también resulta beneficioso, ya que fortalece los músculos y permite que las articulaciones tengan mayor soporte, lo que reduce el dolor.
Especialistas recomiendan priorizar alimentos frescos para prevenir el deterioro muscular y enfermedades articulares.
Especialistas recomiendan priorizar alimentos frescos para prevenir el deterioro muscular y enfermedades articulares. / Foto Freepik.

Hábitos diarios que complementan el tratamiento

Además del ejercicio, mantener una alimentación equilibrada es clave. Se recomienda incluir alimentos ricos en fibra como frutas, verduras, legumbres y productos integrales.

También se aconseja priorizar el consumo de pescado, especialmente el azul por su contenido de omega 3 y 6, y moderar la ingesta de grasas, azúcares y sal.

Evitar el consumo excesivo de alcohol, tabaco y café forma parte de las recomendaciones para no agravar los síntomas.

El descanso adecuado y una exposición responsable al sol también contribuyen al bienestar general.

Recomendaciones para proteger las articulaciones

Mantener un peso adecuado es importante, ya que la obesidad puede aumentar la inflamación y afectar la efectividad de los tratamientos.

Seguir una dieta rica en omega 3, presente en alimentos como pescado azul, mariscos, nueces y semillas, puede ayudar a reducir la inflamación.

El uso de calzado cómodo y adecuado también contribuye a proteger las articulaciones, evitando sobrecargas innecesarias.

Asimismo, se recomienda no cargar peso excesivo y evitar permanecer en la misma postura durante largos periodos.

Cambios concretos que sí hacen diferencia

Frente a este escenario, especialistas destacan que pequeños ajustes en la rutina pueden generar beneficios sostenidos en el bienestar físico y mental.

Uno de los puntos centrales es la alimentación. Incorporar una dieta equilibrada con alimentos ricos en fibra como frutas, verduras, legumbres y productos integrales ayuda a mantener un mejor estado general.

Además, se recomienda priorizar el consumo de pescado frente a la carne, especialmente pescados azules por su contenido de omega 3 y 6. También es importante moderar la ingesta de grasas, azúcares y sal.

Este enfoque alimenticio no elimina la enfermedad, pero contribuye a reducir factores que pueden agravar los síntomas.

Movimiento diario sin sobrecargar el cuerpo

La actividad física es otro elemento clave. Mantenerse en movimiento permite preservar la movilidad articular, fortalecer los músculos y apoyar la salud de los huesos.

Rutinas de entre 10 y 30 minutos al día, varias veces por semana, pueden ser suficientes. Se recomienda realizar calentamiento previo, estiramientos al finalizar y optar por ejercicios de bajo impacto como la natación.

Al mismo tiempo, evitar sobrecargas es fundamental. Permanecer largos periodos de pie o cargar peso excesivo puede aumentar las molestias en las articulaciones.

Lo que conviene evitar en el día a día

El control de hábitos también juega un papel importante. El consumo excesivo de alcohol, tabaco y café puede influir negativamente en la evolución de la enfermedad.

Reducir o eliminar estas prácticas forma parte del manejo cotidiano recomendado para las personas con artritis reumatoide.

A esto se suma la importancia de dormir adecuadamente y mantener una exposición responsable al sol, como parte de un enfoque integral para mejorar el bienestar general.

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