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Haaland inspira hábitos simples para niños: moverse, comer mejor, hidratarse, dormir bien y cuidar la mente desde la rutina diaria.

Haaland y los hábitos saludables para niños que sí podés copiar

Erling Haaland no solo llama la atención por sus goles. Su rutina abre una conversación útil sobre sueño, comida real y movimiento diario.

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Resumen del artículo:

El caso de Erling Haaland permite hablar de hábitos saludables para niños desde un enfoque cercano y práctico. Más que copiar la rutina de un futbolista profesional, la idea es rescatar acciones cotidianas que sí pueden aplicarse en casa: dormir bien, moverse todos los días, comer de forma más variada, hidratarse y cuidar la mente. En clima de Mundial, el jugador funciona como punto de partida para conversar sobre constancia sin presión. La clave no está en formar atletas, sino en crear rutinas simples que ayuden a los niños a crecer con más energía, bienestar y disciplina diaria.

En pleno ambiente de Mundial, Erling Haaland vuelve a aparecer en conversaciones, pantallas y redes. El delantero noruego del Manchester City es uno de esos jugadores que parecen diseñados para el gol: alto, potente, rápido y con una presencia física difícil de ignorar.

Pero detrás de esa imagen de máquina goleadora hay una parte menos ruidosa y más humana: sus hábitos diarios. Y ahí está lo interesante para las familias. No se trata de criar al próximo Haaland, sino de rescatar ideas simples que también pueden servirles a los niños: dormir mejor, moverse todos los días, comer con más intención y repetir lo bueno sin volver la vida una competencia.

Haaland nació en Leeds, Inglaterra, en 2000, juega para la selección de Noruega y llegó al Manchester City en 2022. Desde entonces se consolidó como uno de los delanteros más destacados del fútbol mundial. En este Mundial de Fútbol 2026 es una de las figuras que más ha captado la atención por su rendimiento con la selección de Noruega y por el estilo de vida que sostiene su físico.

Lo que Haaland repite cuando nadie lo mira

Haaland suele hablar de sus rutinas con una mezcla de seriedad y simpleza. Después de romper un récord goleador en la Premier League, resumió su vida de una forma bastante terrenal: “Voy a jugar videojuegos en casa, comer algo y luego dormir”, dijo, según recogió Flashscore tras aquel partido contra West Ham.

La frase parece casi de adolescente en vacaciones. Pero también deja ver algo importante: para él, el descanso no es un detalle. Es parte del plan.

En otra entrevista, durante el podcast Impaulsive, fue más directo: “Creo que dormir es lo más importante del mundo”. También habló de crear un ambiente adecuado para descansar, con hábitos sencillos antes de ir a la cama, según reportó The Business Standard.

Ahí aparece una lección útil para casa. Un niño no necesita una rutina de estrella mundial. Pero sí puede beneficiarse de horarios más estables, menos pantallas antes de dormir y una noche con menos caos.

Dormir bien también es crecer bien

La Academia Americana de Pediatría respalda las recomendaciones de sueño de la Academia Americana de Medicina del Sueño. Los niños de 6 a 12 años necesitan entre 9 y 12 horas por noche, y los adolescentes entre 8 y 10 horas.

Dormir bien es uno de los hábitos que más influye en la energía, el aprendizaje y el bienestar de los niños.
Dormir bien es uno de los hábitos que más influye en la energía, el aprendizaje y el bienestar de los niños. / Shutterstock

Dicho en versión cotidiana: dormir no es “perder tiempo”. Es cargar batería.

Para una familia, el hábito puede empezar sin drama. Apagar pantallas un rato antes. Dejar lista la mochila. Bajar luces. Poner una hora razonable para ir a la cama. Repetirlo aunque no salga perfecto todos los días.

Y sí, habrá días de negociación, cuentos extra y “solo cinco minutitos más”. Pero la constancia suele ganar más que el regaño.

Comer mejor sin convertir la mesa en examen

Haaland también ha hablado de alimentación. En el documental Haaland The Big Decision, citado por talkSPORT, dijo: “Me preocupa cuidar mi cuerpo”. En esa misma producción agregó: “Creo que comer comida de calidad, lo más local posible, es lo más importante”.

La frase sirve más por el concepto que por la dieta específica de un futbolista profesional. Para los niños, la idea no es copiar el menú de un atleta. Es volver más normal la comida real.

Frutas, verduras, huevos, frijoles, arroz, avena, yogur, pollo, pescado, carne, agua. Lo básico, pero disponible. Lo sencillo, pero repetido.

También vale hacerlo más divertido:

  • Que el niño elija una fruta para la semana.
  • Armar platos con colores.
  • Tener agua fría lista en la refri para que sea la primera opción.
  • Preparar meriendas simples antes de que aparezca el hambre feroz.
  • Cambiar un snack de paquete por algo casero varias veces por semana.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos explican que la actividad física y una alimentación saludable ayudan al crecimiento, al bienestar y a la prevención de problemas de salud en la infancia. El punto no es tener una cocina perfecta. Es crear un entorno donde lo saludable sea más fácil de elegir.

Moverse como juego, no como castigo

La otra parte del “efecto Haaland” es el movimiento. En la cancha, él lo lleva al nivel profesional. En casa, puede verse mucho más simple.

Moverse todos los días puede empezar como juego: una pelota, un espacio abierto y unos minutos lejos de la pantalla.
Moverse todos los días puede empezar como juego: una pelota, un espacio abierto y unos minutos lejos de la pantalla. / Shutterstock

Una pelota en el patio. Una caminata después de comer. Bicicleta. Baile en la sala. Saltar cuerda. Ir al parque. Subir gradas. Jugar a las carreras aunque nadie tenga uniforme.

Los CDC recomiendan que niños y adolescentes hagan al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa. También señalan que el movimiento ayuda a la salud física y mental, fortalece huesos y músculos, y puede mejorar memoria, atención y rendimiento académico.

La clave está en que no se sienta como castigo. Nadie quiere escuchar “andá a hacer ejercicio” como si fuera penitencia. Funciona mejor preguntar: “¿qué jugamos hoy?” o “¿salimos a caminar diez minutos?”.

La constancia también se entrena

La historia de Haaland conecta porque muestra algo más cercano que sus goles: la repetición. Comer, dormir, moverse, recuperarse y volver a empezar.

En temporada de Mundial, la pelota puede abrir una conversación familiar bonita. No sobre presión. No sobre ser el mejor. Sobre cuidar el cuerpo que acompaña a los niños todos los días.

Quizá ese sea el hábito más poderoso: enseñarles que las grandes versiones no aparecen de golpe. Se construyen con decisiones pequeñas, repetidas muchas veces, incluso cuando nadie está aplaudiendo desde la grada.