Curación del VIH suma décimo caso y abre nuevas pistas científicas
La remisión del VIH en diez pacientes marca un avance clave en la investigación global y abre nuevas rutas para entender cómo erradicar el virus.
Por
EFE
Publicado el 14 de abril de 2026
El avance hacia la curación del VIH suma un décimo caso con el “paciente de Oslo”, quien logró la remisión tras un trasplante de células madre con la mutación CCR5-delta32. Cuatro años después de suspender el tratamiento antirretroviral, no presenta rastro del virus. Aunque este procedimiento es complejo y no aplicable a la mayoría, los casos documentados permiten identificar patrones clave sobre el papel de la genética y el sistema inmunológico. Investigadores destacan que estos hitos impulsan nuevas estrategias, como terapias génicas y celulares, orientadas a desarrollar tratamientos más accesibles para lograr una cura del VIH en el futuro.
El avance hacia la curación del VIH vuelve a dar un paso relevante, según la agencia EFE, con la confirmación de un décimo paciente en remisión, conocido como el “paciente de Oslo”, tratado con un trasplante de células madre que logró eliminar el rastro detectable del virus en su organismo.
El caso representa un nuevo hito dentro de uno de los mayores desafíos de la ciencia médica contemporánea: erradicar el virus de inmunodeficiencia humana. Desde el llamado “paciente de Berlín” en 2009, los avances han sido progresivos y ahora alcanzan una cifra simbólica que permite ampliar la base de conocimiento científico.
El estudio, publicado en la revista Nature Microbiology y liderado por el Hospital Universitario de Oslo con participación del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa de Barcelona, documenta el proceso clínico de este paciente de 63 años diagnosticado con VIH a los 44.
Un tratamiento complejo que logra la remisión
El paciente recibió en 2020 un trasplante de células madre como tratamiento para un síndrome mielodiplásico, un tipo de cáncer de sangre. En ese contexto, los médicos buscaron un donante compatible que tuviera una mutación genética específica: la CCR5-delta 32.
Este cambio genético natural impide que el virus entre en las células diana del VIH, los linfocitos T CD4, evitando así que las infecte. En este caso, el donante fue su hermano, quien de forma inesperada resultó ser portador de dicha mutación.
Dos años después del trasplante, y bajo estricta supervisión médica, el paciente dejó el tratamiento antirretroviral. Cuatro años después de esa decisión, no presenta rastro detectable del virus.
La investigadora María Salgado, de IrsiCaixa y coautora del estudio, explicó a EFE que este avance permite ampliar el conocimiento acumulado: “Pasar del caso del ‘paciente de Berlín’ a una decena de personas en remisión del VIH permite disponer de datos más amplios sobre el proceso de curación e impulsar nuevas estrategias de erradicación”.
Un procedimiento no generalizable, pero clave
A pesar del resultado, los expertos advierten que el trasplante de células madre es un procedimiento complejo y de alto riesgo. Se trata de una intervención “muy agresiva”, indicada principalmente en pacientes con cánceres hematológicos.

Por esa razón, no es una solución aplicable a la población general con VIH. Actualmente, los tratamientos antirretrovirales permiten controlar el virus de forma efectiva, ofreciendo una esperanza de vida cercana a la de personas sin la infección y una buena calidad de vida.
Sin embargo, estos casos tienen un valor científico clave. “Estos hitos nos permiten entender mejor cómo se produce la curación y avanzar hacia estrategias más aplicables a todas las personas con VIH”, señaló Javier Martínez-Picado, también investigador de IrsiCaixa y firmante del estudio.
El especialista subrayó además que el progreso no es casual: “Que hoy haya diez pacientes en remisión no es casualidad, es el resultado de más de una década de investigación internacional”.
Martínez-Picado coordina el consorcio internacional IciStem 2.0, enfocado en estudiar la curación del VIH mediante trasplantes de células madre, y que ha documentado cuatro de estos casos a nivel mundial.
La genética y el sistema inmune, claves en la curación
El análisis de los diez casos registrados hasta ahora permite identificar patrones relevantes. Uno de los principales es el papel protector de la mutación CCR5-delta32.
Cuando el donante presenta dos copias mutadas de este gen, la remisión del VIH ha sido consistente. En cambio, en situaciones donde había una sola copia o ninguna, el virus reapareció tras suspender la medicación.
No obstante, existen excepciones que complejizan el panorama. Algunos pacientes, como un segundo caso en Berlín y otro en Ginebra, lograron la curación sin que sus donantes tuvieran la doble mutación.
En esos casos, otros mecanismos del sistema inmunológico parecen haber jugado un papel determinante. Según Salgado, las llamadas células asesinas naturales, un tipo de linfocitos, “eran bastante potentes y parece que habían ayudado a eliminar el virus escondido”.
Este hallazgo sugiere que la curación del VIH podría depender de múltiples factores combinados, no solo de la genética, sino también de la respuesta inmunitaria del paciente.
Nuevas estrategias en investigación
Con una base de diez casos documentados, los investigadores comienzan a identificar patrones comunes que pueden orientar nuevas líneas de tratamiento más accesibles.
Una de las vías en exploración es la terapia celular CAR-T, que ya se utiliza con éxito en ciertos cánceres hematológicos. Esta técnica consiste en modificar las células inmunitarias del propio paciente para que reconozcan y destruyan las células infectadas por el VIH.
El objetivo es replicar, sin necesidad de un trasplante, los efectos observados en los pacientes que han logrado la remisión.
Paralelamente, otros equipos trabajan en terapias génicas orientadas a modificar el gen CCR5 directamente en las células del paciente. La meta es inducir la mutación CCR5-delta32 de forma controlada, bloqueando la entrada del virus en las células.
Estos enfoques todavía se encuentran en fases preliminares de investigación, pero representan un cambio de paradigma en la búsqueda de una cura funcional o definitiva.
Un avance que amplía las posibilidades
El caso del “paciente de Oslo” también aporta un dato relevante en términos de edad. A sus 63 años, es uno de los pacientes de mayor edad en haber logrado la remisión mediante este tipo de tratamiento.
Según Salgado, esto “abre la posibilidad a que la cura no esté limitada a ciertas edades o cierto estatus de salud”, lo que amplía el horizonte de investigación.
Aunque la aplicación masiva de estos procedimientos aún está lejos, cada nuevo caso aporta información valiosa para comprender cómo eliminar el virus del organismo.
El acumulado de evidencia permite avanzar hacia soluciones más seguras, menos invasivas y potencialmente escalables.
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