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La cistitis recurrente requiere diagnóstico adecuado, cultivo de orina y cambios de hábitos para reducir nuevos episodios.

Cambiar hábitos es clave contra la cistitis recurrente

Vacunas y antibióticos pueden ayudar frente a la cistitis recurrente, pero especialistas insisten en corregir hábitos que favorecen la infección.

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Por EFE
Publicado el 07 de mayo de 2026

 

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La cistitis recurrente, frecuente sobre todo en mujeres, no se controla solo con antibióticos o vacunas preventivas, advierte la uróloga Carmen González Enguita, presidenta de la Asociación Española de Urología. La especialista insiste en corregir malos hábitos como aguantar las ganas de orinar, beber poca agua o no vaciar la vejiga antes y después de las relaciones sexuales. La infección más común es causada por la bacteria Escherichia coli y se considera recurrente cuando hay dos episodios en seis meses o tres en un año. La prevención incluye hidratación, higiene adecuada, cultivo de orina y atención médica.

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EFE Salud destaca que la cistitis recurrente, una infección urinaria común y especialmente frecuente en mujeres, no se controla solo con antibióticos o vacunas preventivas. La presidenta de la Asociación Española de Urología, Carmen González Enguita, insiste en que para reducir los episodios repetidos es necesario identificar y modificar malos hábitos relacionados con la micción, la hidratación, la higiene y la salud sexual.

Sentarse en el inodoro para vaciar completamente la vejiga, no aguantar las ganas de orinar y acudir al baño antes y después de las relaciones sexuales son algunas de las pautas que pueden ayudar a controlar la cistitis bacteriana. Esta infección urinaria puede aparecer de forma puntual a lo largo de la vida, pero cuando se repite varias veces al año se considera cistitis recurrente.

En una entrevista con EFE Salud, González Enguita, también jefa del Servicio de Urología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, subraya que el tratamiento no debe limitarse a recetar antibióticos o indicar vacunas preventivas. En su criterio, la consulta médica debe servir también para detectar estilos de vida erróneos y otras circunstancias que favorecen la infección.

“Es necesaria una reeducación” para que los fármacos y otros complementos cumplan su misión de forma más eficaz, apunta la especialista.

Qué es la cistitis y por qué se repite

La mayoría de las mujeres, y también los hombres, reconocen los síntomas de la cistitis: peso en la zona baja del abdomen, necesidad de orinar con frecuencia, sensación de urgencia, escozor, dolor o quemazón al orinar. En algunos casos puede aparecer alguna décima de temperatura, sin que se considere fiebre.

La cistitis más común es la bacteriana y la causa más frecuente es la bacteria Escherichia coli, aunque también pueden intervenir otras. Estas bacterias proceden del tubo digestivo, pero ante determinadas circunstancias pueden abandonar su territorio habitual, viajar por la uretra, entrar en la vejiga, adherirse a sus paredes, multiplicarse y generar un proceso inflamatorio.

“La bacteria tiene que encontrar un medio favorable” para colonizar la vejiga, explica González Enguita. Pero también “hay una cierta agresividad de la bacteria para invadir un territorio que no es el suyo”, indica la uróloga.

La anatomía femenina favorece que la cistitis sea más habitual en mujeres. La proximidad entre el recto, la vagina y la uretra facilita “el trasiego de bacterias”, es decir, que pasen de un lugar a otro con mayor frecuencia.

Malos hábitos que favorecen la infección urinaria

A esa condición anatómica se suman hábitos relacionados con la forma de orinar y con la hidratación. Uno de los principales factores de riesgo es no orinar con frecuencia, algo que suele estar relacionado con un bajo consumo de líquidos.

Beber suficiente agua y no aguantar las ganas de orinar ayuda a prevenir infecciones urinarias de repetición.
Beber suficiente agua y no aguantar las ganas de orinar ayuda a prevenir infecciones urinarias de repetición. /Shutterstock

La especialista recomienda beber al menos 1,5 litros de agua al día. Beber poca agua genera una orina más oscura y concentrada, un entorno que favorece que la bacteria crezca y se multiplique.

Además, si la persona no va con frecuencia al baño y retiene la orina, la bacteria dispone de más tiempo para adherirse a las paredes de la vejiga y provocar la infección. Por eso, la doctora recalca que no se deben aguantar las ganas de orinar.

“La palabra aguantar está proscrita en mi consulta”, advierte González Enguita, al insistir en que frenar el deseo de orinar puede facilitar problemas urinarios.

Relaciones sexuales, menopausia y otros factores

Además de los hábitos miccionales, hay otras circunstancias que pueden abrir la puerta a la cistitis. Las relaciones sexuales favorecen el desplazamiento de bacterias digestivas hacia la vejiga, por lo que esta infección puede ser más común en mujeres jóvenes con mayor actividad sexual.

La menopausia también influye. La bajada del nivel de estrógenos reduce defensas naturales y permite que las bacterias aprovechen para emigrar. A esto se suman factores como el verano, el calor, la humedad, permanecer con el bañador mojado o utilizar ropa apretada.

Los trastornos digestivos también pueden intervenir, desde diarrea hasta estreñimiento. El envejecimiento y la pérdida de defensas del sistema inmunológico completan el conjunto de circunstancias que pueden favorecer infecciones urinarias de repetición.

Según la uróloga, una cistitis es recurrente “cuando aparecen dos episodios en un periodo de seis meses o tres episodios en un año”. No obstante, precisa que es importante diferenciar esos casos de una infección mal curada que reaparece al cabo del tiempo, porque puede tratarse del mismo cuadro que no se resolvió correctamente.

Cultivo de orina y uso adecuado de antibióticos

Ante una cistitis, especialmente si se repite, la doctora considera necesario realizar un cultivo de orina. Esta prueba permite conocer si la bacteria causante es Escherichia coli u otra, y ayuda a elegir el antibiótico más adecuado.

El cultivo es fundamental para evitar tratamientos a ciegas. Según González Enguita, el abordaje debe incluir el antibiótico indicado según la bacteria que provoque la infección, además de tratar los síntomas con antiinflamatorios y analgésicos cuando sea necesario.

La especialista insiste en que no todo se cura con antibióticos. Si los malos hábitos persisten o no se corrigen las circunstancias que favorecen la infección, el problema puede continuar pese a los tratamientos.

En ese contexto aparecen también las vacunas preventivas contra la cistitis, aunque la doctora marca una diferencia importante: “Las vacunas contra la cistitis no son un tratamiento”. Según precisa, “la vacuna es un fármaco para prevenir” estas infecciones de orina.

Vacunas preventivas y prevención diaria

Las vacunas contra la cistitis no están indicadas para todos los casos. González Enguita explica que se utilizan en personas que cumplen los criterios de cistitis recurrente y también en quienes han recibido muchos tratamientos antibióticos.

La uróloga matiza que esos múltiples tratamientos pueden deberse, en algunos casos, a que no se hizo un cultivo, se dieron antibióticos a ciegas o no se abordaron los cambios de estilo de vida necesarios. “Todo no se cura con antibióticos, hay que cambiar el estilo de vida”, subraya.

Según la doctora, la vacuna se indica cuando se cumplen los criterios de repetición y cuando hay un episodio que permite tomar una muestra de orina. Esa muestra ayuda a determinar el tipo de bacteria presente y, a partir de ahí, generar la vacuna.

“Con la vacuna va a disminuir la probabilidad de infección. Si me cuido, la probabilidad también disminuye. Si a pesar de esto voy a tener una nueva infección, porque no lo evita, los síntomas son menos intensos y, por lo tanto, el sufrimiento que voy a tener con un nuevo cuadro de infección es mucho menor”, indica González Enguita.

Arándano rojo, probióticos y pautas para orinar mejor

La especialista también menciona el papel del arándano rojo y los probióticos como apoyo general para prevenir la cistitis. Los describe como complementos nutricionales que ayudan a la microbiota y a que las bacterias estén en mejores condiciones, reduciendo el riesgo de infección urinaria.

Respecto a los probióticos, advierte que hay que conocer cuáles son los más adecuados, en qué cantidad y en qué combinación. Según la uróloga, un producto aislado no suele tener mucha eficacia y puede ser más útil sumar varios.

González Enguita recalca la importancia de educar desde edades tempranas, especialmente a las niñas, en una forma correcta de miccionar para evitar problemas en la edad adulta. Las principales pautas incluyen orinar cada dos o tres horas, sentarse en el inodoro para vaciar completamente la vejiga y beber agua en pequeños sorbos durante todo el día.

También recomienda limpiarse de delante hacia atrás, vaciar la vejiga antes y después de las relaciones sexuales y mantener una salud sexual alejada de hongos y enfermedades de transmisión sexual. Para la presidenta de la Asociación Española de Urología, acudir al urólogo, especialmente en casos de cistitis recurrente, es clave para intentar frenar infecciones que, pese a los avances como las vacunas, no siempre son fáciles de controlar.

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