Calor extremo pone en riesgo cultivos, advierte FAO y OMM
Los sistemas agroalimentarios están bajo presión por el aumento de la temperatura, mientras la FAO y la OMM advierten que el calor extremo es cada vez más frecuente, intenso y prolongado.
Por
Kelly Hernández
Publicado el 28 de abril de 2026
El calor extremo está impactando de forma creciente a la agricultura y al trabajo rural en distintas regiones del mundo. Un informe de la FAO y la OMM señala que el aumento de la temperatura afecta cultivos, ganado, pesca y ecosistemas, reduciendo rendimientos y elevando riesgos para la seguridad alimentaria. También advierte que las condiciones climáticas limitan la productividad laboral en el campo. El documento destaca que estos eventos se han intensificado en las últimas décadas y seguirán en aumento. Además, propone medidas de adaptación como cambios en cultivos, uso de alertas tempranas y acceso a apoyo financiero para enfrentar los efectos.
El informe advierte que los sistemas agroalimentarios están llegando a un límite por el aumento sostenido de la temperatura. La FAO y la OMM señalan que la frecuencia, intensidad y duración de los episodios de calor extremo han crecido de forma marcada en los últimos 50 años y que esta tendencia continuará agravándose en el futuro.
Impacto directo en cultivos, ganado y pesca
En cuanto a la mayoría de los principales cultivos agrícolas, las pérdidas de rendimiento empiezan a producirse por encima de los 30 °C. Sin embargo, para cultivos como la papa y la cebada (el cereal), ese umbral de temperatura es aún más bajo.
En el caso del ganado, el estrés térmico empieza a manifestarse desde los 25 °C, siendo más crítico en pollos y cerdos, que no cuentan con mecanismos de sudoración para regular su temperatura. En los ecosistemas marinos, los peces enfrentan dificultades para sobrevivir debido a la reducción del oxígeno en el agua durante olas de calor.
El informe también indica que en 2025 más del 90 % de la superficie oceánica del planeta experimentó al menos una ola de calor marina, según datos de la OMM sobre el estado del clima mundial.

Menos días aptos para trabajar en el campo
El calor extremo también afecta a los trabajadores agrícola. El informe señala que el número de días al año en los que hace demasiado calor para trabajar podría aumentar hasta 250 en regiones como Asia meridional, África subsahariana y partes de Centroamérica y Sudamérica.
Este escenario afecta directamente la productividad laboral y los ingresos de quienes dependen del trabajo agrícola. Según el informe, los trabajadores del campo figuran entre los más expuestos a estos cambios, lo que incrementa los riesgos económicos en comunidades rurales.
El calor como multiplicador de riesgos
La FAO y la OMM advierten que el calor extremo no solo tiene efectos directos, sino que también actúa como un factor que agrava otros problemas. Entre ellos destacan el estrés hídrico, las sequías repentinas, los incendios forestales y la propagación de plagas y enfermedades.
"En este trabajo se destaca el calor extremo y su importante efecto multiplicador de riesgos, que ejerce una presión creciente sobre los cultivos, la ganadería, la pesca y los bosques, así como también sobre las comunidades y las economías que dependen de esos recursos", dijo el Director General de la FAO, QU Dongyu.
Por su parte, la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo, afirmó que "Más que un mero peligro climático aislado, se trata de un factor de riesgo combinado que amplifica las debilidades de los sistemas agrícolas. Las alertas tempranas y los servicios climáticos, como las proyecciones estacionales, son vitales para contribuir a la adaptación a la nueva realidad".

Recomendaciones para enfrentar el calor extremo
El informe plantea que es necesario implementar medidas de adaptación para reducir los impactos en la agricultura. Entre las opciones señaladas están la selección de cultivos más resistentes, el ajuste de los períodos de siembra y cambios en las prácticas de manejo agrícola.
También se destaca la importancia de los sistemas de alerta temprana y los servicios climáticos, que permiten a los agricultores anticiparse a eventos extremos. Además, el acceso a herramientas financieras como seguros, transferencias en efectivo y mecanismos de protección social es considerado clave para enfrentar estos riesgos.
Según el informe conjunto de la FAO y la OMM, la adaptación al calor extremo requerirá no solo cambios en las explotaciones agrícolas, sino también acciones coordinadas a nivel internacional para reducir los impactos en la producción de alimentos y en las economías que dependen de este sector.
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