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"Soy el primer periodista enviado a la cárcel en régimen de excepción": Víctor Barahona

Víctor Barahona estuvo 11 meses preso, sin cometer delito alguno. Piensa que su espacio de análisis, con invitados críticos al Gobierno, provocó su detención

Por Carlos López Vides | Jul 20, 2023- 06:00

Víctor Barahona, periodista comunitario detenido por el régimen de excepción. Estuvo 11 meses en prisión aunque no cometió delito. Foto EDH/ Menly González

Víctor Barahona pesaba 246 libras cuando fue detenido en el marco del régimen de excepción el 7 de junio de 2022. Casi un año después, cuando recuperó su libertad el 19 de mayo de 2023, había perdido 80 libras, como reflejo del sufrimiento que vivió en los penales de Mariona e Izalco. Con cicatrices en su cuerpo, con dificultad para ver, con su hipertensión agravada. Pero con el valor de denunciar lo vivido, para que no ocurra de nuevo. Ni a un colega periodista ni a nadie.

"Tyson", como le conocen en la colonia Valle del Sol, Apopa, donde es un participante activo de la construcción de paz, narra en primera persona las torturas, las injusticias y el dolor que le tocó vivir, a pesar de no haber cometido ningún delito.

Víctor Barahona, un periodista comunitario, fue detenido el 7 de junio de 2022 acusado de "agrupaciones ilícitas". Tras ser declarado inocente, fue liberado el 19 de mayo de 2023. Barahona narra los sufrimientos que vivió y vio dentro dentro de los penales.

Y lo hace a pesar de tener miedo de volver a ser encarcelado, pero con la meta clara de que su testimonio sirva "para que a ningún periodista le toque vivir lo que yo viví".

"Eran las 10:40 de la mañana aproximadamente. Había salido temprano a hacer bicimontaña. Fui temprano, regresé a mi casa (en la colonia Valle del Sol, en Apopa); me duché, desayuné, iba a ir a la radio en la tarde. Como soy divorciado, vivo solo y yo hago de todo, lo digo con orgullo, cocino, plancho, lavo mi ropa. Entonces, salí a barrer la acera. Mis hijos viven cerca, están pendientes de mi persona y yo de ellos. Vi que andaban algunos agentes de la Policía tocando algunas puertas. Pero yo pensé, 'bueno, yo no debo nada'.

A la Izq., Víctor en junio de 2022, cuando fue detenido. A la Der., el estado en el que salió del penal, en mayo de 2023. Foto/ Cortesía

Tocaron la puerta de mi casa, 'buenos días, ¿usted vive solo?', 'sí, soy divorciado'; ¿usted ha estado detenido antes?', respondí que no. Dijeron 'cómo no', y respondí 'no, le doy seguridad que no, nunca he estado en una bartolina, no soy delincuente, gracias a Dios, mi madre nos enseñó a ser personas de bien'.

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De ahí me dice, 'me permite su DUI'. Me acuerdo que entró un agente masculino, otra femenina, andaban más afuera, no puedo decir cuántos. Se llevaron el DUI. Como a los dos o cinco minutos regresaron, la agente femenina se quedo conmigo respetuosamente.

Me preguntaron, '¿tiene tatuajes?', 'sí, tengo uno artístico, que me hice hace 35 años, ni me acuerdo, me hice una rosa'. ¿Cómo puede ser eso delito? Si hasta ya perdió los colores, esto era rojo (muestra el tatuaje en su brazo).

Tatuaje artístico de una rosa en el brazo de Barahona. No tiene relación alguna con grupos criminales. Foto EDH/ Yessica Hompanera

Ahí le dije que era miembro de la prensa, le mostré mi carnet de Canal 29, aquí están mis credenciales, también la de Tu Onda Club.

Dijeron 'mire, nos va a acompañar a la delegación. Si mi jefe dice que ya va a regresar, ya va a venir'.

Le dije 'mire, ¿qué pasa?, no soy delincuente.

Salí de mi puerta, cuando salí a las gradas me dice, 'mire, lo voy a esposar'. '¿Por qué me va a esposar'. 'Por su seguridad y la mía'. 'Pero mire, ¡no soy delincuente!. 'No, pero mire esto es así'.

Ya libre, en conferencia de prensa el 10 de julio, Barahona dijo: “Tengo miedo por los hijos y solo pido que nos dejen ejercer el periodismo en libertad”. El comunicador laboraba en el canal 29, Universal Cable y en la radio comunitaria, “Tu Onda Club”. Antes trabajó en Canal 77, Canal 50, Canal 114 y Noti Apopa. Foto EDH/ Yessica Hompanera

Primera vez que me ponen unas esposas en mi vida. No ofrecí resistencia, soy hombre de paz. Cuando me terminó de esposar, me dijo, 'usted está detenido por el régimen de excepción'

Respondí, 'le vuelvo a repetir que soy periodista', pero no lo tomaron en cuenta.

Me llevaron a una nueva delegación que tienen por el Pericentro, de la fiscalía.

No me dijeron de ningún delito, no llevaban ninguna orden de detención contra mi persona, solo recuerdo que me dijeron 'es de la adesco', y le dije 'sí, fui de la adesco'. Eso no es delito…

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Cuando llego a la delegación… aquellas cámaras, y te ponen a la par de pandilleros que van llegando, que tenían números y letras. Y comienza aquel espectáculo que hacen. Yo estaba en shock.

Ahí me tuvieron casi cinco horas, llevaban de todo, como que era mercado de detenidos.

Las bartolinas del INA

De ahí me llevaron para las bartolinas de Apopa, que quizá son para unas 25 personas, pero habíamos más de 80. Tres días ahí que no pude ni dormir, no te podías acostar, nos decían que durmiéramos parados. Tenía mis ojos llenos de suciedad.

El baño para todos ahí es un hoyito para 80 personas en ese lugar.

Si le preguntas a una persona que ha estado detenida, nadie quiere ir a las bartolinas de Apopa, porque eso es cruel, no es para una persona humana.

No defiendo a delincuentes, pero si tú haces un delito y te capturaron, tienen que llevarte a un lugar donde vas a tener dignidad. Pero eso es horrible.

¿Comida? la que daba tu familia, y comías parado, te turnás.

A los tres días nos llevaron a la Procuraduría, donde te presentan con tu defensor público, me recibió una licenciada.

Víctor muestra sus manos con los estragos de hongos que contagiaron su piel. Narró que sufrió de tortura psicológica y de no obtener atención médica oportuna. Durante el tiempo que estuvo en prisión pasó por la penitenciaría de "La Esperanza" (conocida como Mariona) y en el de máxima seguridad de Izalco. Foto EDH/ Yessica Hompanera

Me dijo, 'don Víctor, a usted lo acusan de agrupaciones ilícitas. Le dije 'perdón, ¿qué es eso?'. 'Eso es que si encontraron cinco ebrios, un ejemplo, y los agarraron juntos, o cinco delincuentes…'. Le dije 'pero a mí me capturaron solo en mi casa'. Respondió 'no, pero el parte policial dice que lo vieron sospechoso en la calle, y que ahí lo capturaron'. Y le expliqué 'no, a mí me sacaron de mi casa, tengo testigos, mi hijo mayor. Me sacaron sin una orden administrativa'. Me dice 'ah pues, ya va a salir, don Víctor. Solo que le voy a decir algo, los están dejando para seis meses…'.

'Dios mío, seis meses', pensé… desde ahí comenzó mi tortura psicológica.

Los que estaban privados de libertad decían, 'ojalá que nos lleven a un penal', porque en la bartolina te asfixiabas, no se podía ni respirar, y a cada ratito metían y metían más detenidos. Tres días después, tipo 5 p.m., nos trasladan en un autobús al penal La Esperanza.

En Mariona

Cuando llegamos al penal La Esperanza, me arrancaron el cabello, me quitaron la ropa, me dieron un short y me trasladan al sector seis.

Una bartolina… ni acordarme quiero, porque llevaron de todo. Había gente de todas las comunidades, de Soyapango, de Ilopango, de San Miguel…

Era una bartolina quizá para unas 100 personas, y había 235.

Había de todo, pandilleros, de todo; un par de empresarios que me decían que no sabían por qué los habían traído; otros que hace años habían tenido accidente de tránsito y tenían ficha policial; otros que por problemas familiares con la esposa. Y ahí estaban. Empresarios, taxistas, agricultores. Con los años en la vida, tú te das cuenta quién es bueno y quién es malo en esos lugares.

Me acuerdo que llevaban para bañarnos seis vasitos de agua, porque en ese sector 6 no caía agua casi.

Con eso nos bañábamos. Para ir al baño hasta por turnos. En la celda a veces no nos dejaban ni ir al baño, ni levantarnos, porque estaba muy llena y no podíamos ni caminar, todos hacinados.

San Salvador, 11 de mayo de 2022 Familiares de detenidos durante el régimen se reúnen en el penal de Mariona para entregar paquetes de medicinas Foto EDH/ Francisco Rubio

En Mariona me dieron un catre los primeros días; después tuve que compartir el catre, otro para arriba y otro para abajo, después metieron otro más.

Mi familia me puso dos paquetes en Mariona, pero no me los entregaron nunca. Eran paquetes completos, y a muchísimos privados de libertad no les llegaba el paquete. Eso sí lo denuncio, porque el Estado no te da nada ahí, solo la comida.

Nunca he rechazado ninguna comida, siempre he dicho que toda comida es digna, pero esa comida es horrible, son espaguetis sin sal, sin condimentos, una porcioncita de casamiento, dos tortillas de tacos… no llevaba sabor la comida. La comida del régimen son espaguetis y arroz.

Como a las 3 semanas de estar ahí, como a las 7 de la noche, leyeron mi nombre y otros más. Y dijeron: es traslado.
No tenía muchas cosas de higiene, solo una pastita, un cepillo dental que ellos nos habían dado ahí, y no me llegaba paquete.

Nos trasladaron al sector nueve, a otro edificio, siempre en el penal La Esperanza.

Ese sector es el más complicado, porque solo en la celda donde estaba éramos como 600, y en el sector de a la par eran 1,500.

Todos los días llevaban más gente, después en un solo catre dormíamos cinco, pegados.

Ahí estuve hasta el 28 de julio de 2022, cuando tipo 7 de la noche nos sacaron a la cancha de fútbol. Muchos decían 'ya nos vamos libres, se acabó el régimen, porque no debemos nada, somos civiles'.

Y ahí estaba la gran caravana de buses esperándonos. Como a las 9 de la noche cuando nos trasladaron al penal de Izalco, que hasta ahí me di cuenta que era de máxima seguridad.

Traslado a Izalco

Íbamos como 5 mil personas esa noche en los buses. La mayoría eran personas que ya habían sido detenidas antes, por equis motivos. 'Es que a Izalco a matarnos van', decían. 'Ahí están matando a la gente'.

Yo solo decía, 'Dios mío'… le pedí que me diera fortaleza. Me decían 'viejo tenés miedo', y les decía 'no, Dios va conmigo, no tengo miedo. Dios sabe los propósitos de esta vida'.

Al llegar a Izalco a la fase 3, estaban los agentes de la UMO y custodios.

Centro Penal de Izalco donde han muerto varios reos detenidos en el régimen de excepción. Foto referencia EDH/ Yessica Hompanera.

Pensamos, 'cuando nos bajen ahí, nos van a empezar a leñatear'. Mirá, gracias a Dios, no me dieron ni un macanazo esa noche. A las dos de la mañana llegamos a una cancha de BKB ahí, porque la fase 3 de ese penal es como un colegio, de tres plantas. Nos trasladaron a una isla, son celdas pequeñitas, que son cada una para cuatro personas pero metían 15 en cada celda, en esa isla.

Ahí estuve como 15 días, en esa celda horrible, con personas de todos lugares. Si eran malos o no eran malos, no sé. Ahí no se puede descifrar. No platicaba casi con nadie, mi única fortaleza era pedirle a Dios que me sacara de ese lugar. En ese momento todavía estaba fuerte, de espíritu y físicamente. No había enfermado como me pasó después.
En esa celda tenía entendido, por otro reo, 'ese que está ahí es pandillero, ese de Zacatecoluca'… no lo puedo asegurar, porque no soy persona que no juzga sin pruebas. Culturalmente, en El Salvador, te juzgan antes que te hagan el juicio.

Algunos decían 'yo sí he sido delincuente, pero me retiré hace años'. Otros 'yo andaba en una banda de robavehículos, pero eso fue hace 20 años, hoy no me meto en nada'.

Ahí solo estuve como 15 a 17 días en esa celda.

De repente fueron a leer mi nombre nuevamente, y me llevaron a chequeo médico. Ahí sí me vio un médico, me preguntó si tenía enfermedad crónica, le dije que era hipertenso, que empezaba tener como hongos de pus (muestra sus brazos y manos), y aquella picazón horrible, 'ah, eso se llama raqueta', me dijo.

Me acuerdo que me dio unas pastillas, me dio Enalapril, que es para la presión arterial, y me dio unas pastillas para la gastritis, y unas que me iban a quitar la picazón.

Unos días después, me llevaron a la celda 48…".

En la próxima entrega de este testimonio, Barahona narra la horrible experiencia de vivir en esa celda 48, en el penal de Izalco, y el calvario que vivió hasta su liberación el 19 de mayo de 2023.

SU PERFIL
Víctor Horario Echeverría Barahona
55 años
Periodista comunitario, con más de 20 años de experiencia.
Diplomado en construcción de paz, UCA.

Un constructor de paz

Víctor Barahona ha trabajado en la mejora de su colonia, Valle del Sol, en Apopa, para que se convirtiera en un área libre de violencia

Cuando Víctor llegó a vivir a Valle del Sol, en Apopa, en enero de 1992, "era una de las colonias más violentas, no solo del país, sino de Latinoamérica", recuerda. Cuando llevó a su familia al lugar, a la casa le habían robado ventanas y parte del techo. Las pandillas eran parte del paisaje.

Lejos de desmotivarse, Barahona decidió que sería un agente de cambio: integró la adesco (Asociación de Desarrollo Comunal del lugar) y, en conjunto con la comunidad, trabajaron meses y años en proyectos de seguridad, deportivos, de apoyo a la infancia y juventud, etc.

"Tratamos de construir paz. Era una colonia agobiada por el conflicto entre pandillas en ese lugar", recuerda Barahona, pero luego pasó a ser un ejemplo de pacificación.

Practicante de fútbol, bicimontaña, baloncesto y hasta fisicoculturismo, Víctor sabía que el deporte era clave para lograr un cambio en Valle del Sol, por lo que le integró en el proceso de cambio en el lugar. Un día le invitaron a participar en un evento deportivo, que iba a ser transmitido, pero la persona encargada no llegó y, de emergencia, Barahona tomó el micrófono. Era 1993 y así fue su primer paso en el periodismo deportivo y, poco a poco, integró su pasión por los proyectos sociales a través de programas de análisis en NorTeVe Canal 77, Canal 114, Universal Cable, Canal 29 de Apopa y la radio digital comunitaria Tu Onda Club.

"Tenía invitados de todo el país. No solo en mis programas, en radio y TV, sino también en mi comunidad. Yo he tenido diputados, ministros, alcaldes, presidentes, vicepresidentes en la comunidad; funcionarios de los tres gobiernos, alcaldes, diputados, artistas, poetas. He entrevistado a don Portillo Cuadra (jefe de fracción de ARENA), funcionarios de Nuevas Ideas, del FMLN; han llegado vicepresidentes, presidentes, cónsules, embajadores a mi comunidad. En 2012 llegó el secretario multinacional de la OEA, Adam Blackwell, que llegó a ver cómo habíamos construido paz. Lo llegó a certificar la OEA", narra con orgullo Barahona, quien aclara que no tiene línea política y que su única misión es el periodismo con visión social.

Cuando inició el Gobierno de Nuevas Ideas con Nayib Bukele en 2019, Barahona mantuvo su estilo: por su programa pasaban sindicalistas que pedían mejoras en su empresa o área; Marvin Reyes, del sindicato de la Policía Nacional Civil; Rodolfo Pereira, de los vendedores informales del país; el analista Dagoberto Gutiérrez; en general "personas que llegaban a denunciar sus problemas, fueran comunitarios, de relación social, de las AFPs", describe.

Barahona está convencido de que ese contenido llevó a que fuera capturado.

"Me lo habían dicho otros colegas, 'bajá el perfil'. Porque no están los momentos adecuados para esa clase de entrevista. Y yo les decía, 'es que no lo digo yo, lo dice el invitado que viene'. Si ellos hablaban mal del Gobierno, eran ellos, no era yo; pero como era un programa de análisis, teníamos que enfocarnos y hacerlo", comenta.

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