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El Día Mundial de la Papa Frita pone en foco uno de los alimentos más populares del mundo y una técnica que Bélgica defiende como parte de su identidad gastronómica.

Día Mundial de la Papa Frita y el secreto para hacerlas perfectas

Hoy, 20 de agosto, se celebra el Día Mundial de la Papa Frita, una fecha ideal para conocer la técnica belga que busca lograr papas crujientes por fuera y tiernas por dentro.

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Por EFE
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En el Día Mundial de la Papa Frita, Bélgica vuelve a reivindicar una preparación que forma parte de su identidad gastronómica, informó EFE. El secreto, según especialistas consultados, está en elegir una buena papa, freírla dos veces y controlar con precisión la temperatura para conseguir una textura crujiente por fuera y suave por dentro.

La pasión es tal que el país incluso cuenta con un museo dedicado exclusivamente a este alimento: el Friet Museum, con sedes en Bruselas y Brujas.

“Aquí en Bélgica, celebramos el Día Nacional de las Patatas Fritas Belgas el 1 de agosto. Es muy importante celebrar este popular producto, es una forma de promocionarlo y mostrar al mundo lo orgullosos que estamos de nuestras patatas fritas”, explicó a EFE Peggy Van Lierde, portavoz del museo.

¿Papas fritas francesas o belgas?

Para muchos belgas, llamarlas “french fries” no es precisamente un halago.

Según una historia popular, el término surgió durante la Segunda Guerra Mundial, cuando soldados estadounidenses desplegados en Bélgica probaron papas fritas servidas por francófonos.

Al creer que estaban en Francia, comenzaron a llamarlas “french fries”.

Las papas fritas son un símbolo gastronómico en Bélgica, donde su preparación tradicional destaca por la doble fritura y una textura crujiente.
Las papas fritas son un símbolo gastronómico en Bélgica, donde su preparación tradicional destaca por la doble fritura y una textura crujiente. / Shutterstock

“Estaban en Bélgica y deberían haber dicho patatas fritas belgas”, señaló Van Lierde.

Pero la disputa por el origen viene de mucho antes.

La versión francesa sitúa el nacimiento de las “frites” en las casetas del río Sena, en París, a comienzos del siglo XIX.

Bélgica, en cambio, ubica su origen en Namur alrededor de 1750.

Según esta historia, cuando el río Mosa se congelaba y no era posible pescar, los habitantes cortaban papas con forma de pequeños peces y las freían.

Un museo dedicado por completo a las papas fritas

El Friet Museum defiende que Bélgica fue clave en la creación de la forma de bastón que hoy identifica a este alimento.

“En realidad, fue en Francia donde se inició la tradición de freír patatas en aceite. Pero fue en Bélgica donde elegimos una forma específica y elaboramos estos pequeños bastones de patata”, explicó la portavoz.

El museo abrió sus puertas en abril de 2025 y cuenta con tres plantas dedicadas a contar la historia de la papa.

El Frietmuseum de Bruselas celebra la historia y cultura de las papas fritas, uno de los símbolos gastronómicos más reconocidos de Bélgica.
El Frietmuseum de Bruselas celebra la historia y cultura de las papas fritas, uno de los símbolos gastronómicos más reconocidos de Bélgica. / Shutterstock

Su recorrido incluye desde el origen del tubérculo en Perú hace unos 8,000 años hasta sus variedades, técnicas de corte, máquinas, procesos de fritura, salsas y formas de empaque.

También hay espacios dedicados al arte y al entretenimiento, además de la posibilidad de terminar la visita probando auténticas papas fritas belgas.

El secreto está en freírlas dos veces

Preparar unas buenas papas fritas en Bélgica requiere método.

Una de las “friteries” más conocidas de Bruselas es Maison Antoine, un negocio familiar fundado en 1948 y actualmente dirigido por la tercera generación.

Su gerente, Pascal Willaert, explicó a EFE que uno de los secretos está en elegir una buena papa y hacer una doble fritura.

“Necesitas una buena patata y freírlas dos veces en grasa de buey, esa es realmente la especialidad belga”, indicó.

La variedad más utilizada suele ser la Bintje, aunque pueden emplearse otras dependiendo de la temporada.

En Bélgica, según Willaert, se utilizan entre cuatro y cinco variedades para conseguir el resultado deseado.

Temperatura y grasa, dos claves del resultado

La primera fritura suele realizarse entre 130 y 135 grados Celsius.

Después llega una segunda cocción, entre 170 y 180 grados Celsius, que proporciona el acabado final.

La calidad de la materia prima y el mantenimiento de la grasa también son fundamentales.

“Si tienes unas buenas patatas, una grasa que se cambia a diario y unas buenas freidoras, puedes hacer unas patatas fritas excepcionales”, sostuvo Willaert.

Para Bélgica, las papas fritas son mucho más que un acompañamiento. Son parte de una tradición que combina historia, técnica y orgullo nacional.

Y en el Día Mundial de la Papa Frita, esa pasión vuelve a colocar a este sencillo alimento en el centro de la mesa.