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El parkinson no debe considerarse una consecuencia natural del envejecimiento.

Primeras señales del Parkinson que no deberías ignorar

El Parkinson puede empezar con cambios sutiles que parecen parte del envejecimiento. Saber cuándo consultar puede hacer la diferencia.

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Resumen del artículo:

El Parkinson puede iniciar con cambios sutiles que muchas personas confunden con “cosas de la edad”, como temblores persistentes, rigidez, lentitud al moverse o problemas de equilibrio. Durante el XIII Simposio Internacional de Neurología, organizado por ACNES en San Salvador, especialistas destacaron que esta enfermedad no debe considerarse una consecuencia natural del envejecimiento. El neurólogo Néstor Gálvez-Jiménez explicó que también afecta funciones como la presión arterial, el sueño y procesos cognitivos. Los expertos recomiendan consultar a un neurólogo si aparecen dos o más señales, incluso en personas menores de 50 años.

El Parkinson es una enfermedad neurológica progresiva que afecta el movimiento, el equilibrio y otras funciones del organismo, pero sus primeras señales no siempre son fáciles de reconocer. A veces se confunden con cansancio, estrés o “cosas de la edad”: caminar más lento, sentir rigidez, perder equilibrio o notar un temblor persistente. Sin embargo, especialistas reunidos en San Salvador advierten que no debe verse como una consecuencia natural del envejecimiento.

El tema fue abordado durante el XIII Simposio Internacional de Neurología, organizado por la Asociación de Ciencias Neurológicas de El Salvador, ACNES. El evento reunió a especialistas de Estados Unidos, Argentina, México y Uruguay para conversar sobre avances en neurología, inteligencia artificial aplicada a la medicina, Alzheimer, epilepsia, demencias y trastornos del movimiento.

Entre los invitados internacionales participó el neurólogo Néstor Gálvez-Jiménez, director del Programa de Neurología Autonómica de Baptist Health Miami Neuroscience Institute, en Florida, Estados Unidos. El especialista compartió con los asistentes los últimos avances médicos y opciones terapéuticas disponibles para el tratamiento del Parkinson, así como los retos que enfrentan los pacientes con esta condición.

Señales del Parkinson que pueden confundirse con la edad

Uno de los mensajes más importantes del encuentro fue que el Parkinson va mucho más allá del temblor. Aunque muchas personas lo asocian con manos temblorosas o dificultad para caminar, los síntomas pueden involucrar otras funciones del cuerpo.

“El Parkinson afecta también funciones autonómicas como el control de la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la regulación de la temperatura corporal, el sueño y algunos procesos cognitivos”, señaló Gálvez-Jiménez durante el simposio.

Esta explicación ayuda a entender por qué algunas señales tempranas pueden pasar inadvertidas. Una persona puede pensar que duerme mal por preocupaciones, que camina más despacio por la edad o que siente rigidez porque “ya no es tan joven”. Pero cuando esos cambios son persistentes o se combinan con otros síntomas, conviene prestar atención.

El punto no es alarmarse ni asumir un diagnóstico. La recomendación es observar el cuerpo con más conciencia y consultar cuando algo cambia de manera clara en la rutina diaria.

La regla TRAP para identificar señales de alerta

Para facilitar la identificación de posibles señales de Parkinson, el doctor Gálvez-Jiménez explicó la regla nemotécnica TRAP, por sus siglas en inglés: Tremor, Rigidity, Akinesia o Bradykinesia, y Postural Instability.

En español, esta guía se puede entender como temblor, rigidez, lentitud de movimientos e inestabilidad postural. Son cuatro señales que pueden aparecer de forma gradual y que, vistas en conjunto, ayudan a reconocer cuándo buscar evaluación especializada.

“Si una persona presenta dos o más de estas características, es recomendable consultar a un neurólogo para una evaluación especializada”, señaló el experto.

El temblor puede manifestarse en una mano, un brazo, una pierna o incluso en la mandíbula. No todo temblor significa Parkinson, pero sí conviene atenderlo si se vuelve frecuente, aparece en reposo o se acompaña de otros cambios.

El Parkinson puede iniciar con cambios sutiles que muchas personas confunden con “cosas de la edad”, como temblores persistentes, rigidez, lentitud al moverse o problemas de equilibrio.
El Parkinson puede iniciar con cambios sutiles que muchas personas confunden con “cosas de la edad”, como temblores persistentes, rigidez, lentitud al moverse o problemas de equilibrio. / Shutterstock

La rigidez, por su parte, puede sentirse como tensión en brazos, piernas, cuello u hombros. A veces la persona lo interpreta como dolor muscular o falta de ejercicio. También puede notarse cuando un brazo deja de balancearse naturalmente al caminar.

Cambios cotidianos que conviene observar

La lentitud de movimientos, conocida como bradicinesia, suele ser una de las señales más difíciles de identificar al inicio. Puede aparecer al vestirse, abotonarse una camisa, levantarse de una silla, cocinar o caminar.

No se trata simplemente de hacer las cosas con calma. La persona puede sentir que su cuerpo tarda más en responder o que actividades sencillas requieren más esfuerzo que antes.

Otra señal es la inestabilidad postural, que se relaciona con problemas de equilibrio o cambios en la forma de caminar. Una postura más encorvada, pasos más cortos o sensación de inseguridad al moverse pueden ser pistas importantes, sobre todo si aparecen junto con temblor, rigidez o lentitud.

Los especialistas también recordaron que no deben ignorarse síntomas como temblores persistentes, rigidez muscular, dificultad para realizar actividades cotidianas o problemas de equilibrio. Una consulta temprana con un neurólogo puede orientar mejor el diagnóstico y abrir opciones de tratamiento.

El Parkinson no solo afecta a adultos mayores

Aunque la edad sigue siendo el principal factor de riesgo, el Parkinson no debe entenderse como una enfermedad exclusiva de personas mayores. Durante el simposio, Gálvez-Jiménez señaló que los diagnósticos han aumentado en los últimos años, incluso entre personas menores de 50 años.

Esta idea es importante porque muchas familias suelen descartar señales tempranas cuando la persona todavía trabaja, tiene una vida activa o no se considera “mayor”. Pero los cambios persistentes en el movimiento, el equilibrio, el sueño o la rigidez merecen atención, sin importar la edad.

El doctor Jorge Rolando Sánchez, presidente de ACNES, también explicó que el envejecimiento de la población mundial está provocando un aumento en la incidencia de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson.

“El principal factor de riesgo sigue siendo la edad. Hoy vivimos más años y eso hace que aumente la frecuencia de enfermedades neurodegenerativas”, explicó Sánchez.

En el caso de El Salvador, el especialista señaló que actualmente no existe un estudio epidemiológico nacional específico sobre Parkinson. Sin embargo, indicó que esta enfermedad figura entre las principales causas de consulta en neurología dentro del Instituto Salvadoreño del Seguro Social.

Avances médicos y atención más temprana

Durante el encuentro, los especialistas también hablaron sobre cómo la ciencia está permitiendo comprender mejor la enfermedad. Gálvez-Jiménez destacó que hoy se sabe que existen diferentes tipos o fenotipos de Parkinson, con características y pronósticos distintos.

Esto abre la puerta a tratamientos cada vez más personalizados. La idea es que no todos los pacientes viven la enfermedad de la misma manera ni responden igual a las terapias.

La inteligencia artificial también empieza a tener un papel relevante. Según Gálvez-Jiménez, estas tecnologías permiten analizar grandes cantidades de datos, identificar patrones clínicos y mejorar procedimientos como la estimulación cerebral profunda utilizada en algunos pacientes con Parkinson.

Sánchez coincidió en que la medicina debe adaptarse a estas herramientas. “Tenemos que adaptarnos a estas tecnologías porque representan una evolución natural de la medicina. Ya existen herramientas potenciadas por inteligencia artificial que ayudan a detectar trastornos del movimiento y facilitan diagnósticos más tempranos y precisos”, indicó.

Cuándo consultar por posibles señales de Parkinson

La clave está en no normalizar todo como parte del envejecimiento. Si vos o alguien de tu familia presenta temblor persistente, rigidez, movimientos más lentos, cambios al caminar o problemas de equilibrio, lo recomendable es buscar orientación médica.

También conviene consultar cuando dos o más señales aparecen al mismo tiempo, cuando afectan la rutina o cuando otras personas notan cambios que antes no estaban presentes.

Reconocer las primeras señales del Parkinson no significa vivir con miedo ni diagnosticarse en casa. Significa escuchar al cuerpo, tomar en serio los cambios y buscar ayuda profesional a tiempo.

En palabras sencillas, prestar atención también es una forma de cuidado. Y cuando se trata de una enfermedad progresiva, consultar temprano puede ayudar a mejorar el acompañamiento, el tratamiento y la calidad de vida.