Cuando tu mascota envejece, señales que no deberías ignorar
Cuando un perro o gato mayor cambia su conducta, puede estar enfrentando deterioro cognitivo. Detectarlo a tiempo ayuda a cuidar su bienestar.
Hay perros que dejan de recibir a su familia en la puerta. Gatos que maúllan de noche sin una razón aparente. Mascotas mayores que se pierden dentro de una casa que conocen desde hace años, olvidan dónde hacer sus necesidades o parecen desconectadas de aquello que antes disfrutaban. Aunque muchas familias lo atribuyen a “cosas de la edad”, esos cambios pueden ser señales del Síndrome de Disfunción Cognitiva en mascotas, una condición que requiere evaluación veterinaria y acompañamiento cercano.
El tema cobra relevancia para quienes conviven con perros y gatos senior, porque no se trata únicamente de alargar la vida de una mascota, sino de cuidar cómo vive esa etapa. El Dr. Dieter Wohlers, neurólogo veterinario y cofundador de Wellpet Center, de Guatemala, visitó El Salvador para impartir una serie de conferencias a veterinarios y estudiantes de veterinaria de diferentes universidades, organizadas por Nestlé con su marca Purina Pro Plan. En conversación sobre el tema, explicó que este síndrome puede parecerse a una enfermedad que muchas familias conocen en humanos.
“El síndrome de disfunción cognitiva es algo muy similar al Alzheimer en humanos. Es una enfermedad en la que el cerebro se atrofia, se pierde la memoria. Y a raíz de eso se presentan distintos síntomas”, señaló el especialista.
Cuando la mascota deja de ser la misma
Una de las claves para identificar el problema está en observar cambios cotidianos. No siempre aparece de golpe; muchas veces avanza poco a poco y por eso puede pasar desapercibido. La mascota empieza a actuar distinto, pierde hábitos aprendidos o muestra conductas que antes no tenía.
Según el Dr. Wohlers, los pacientes pueden presentar desorientación, perderse en lugares conocidos, olvidarse de dónde iban al baño e incluso desconocer a su familia. También pueden tener crisis de ansiedad marcadas, porque al no ubicarse bien o no recordar, sienten estrés.
“Si sentís que tu perro deja de ser él, hay que asistir al veterinario”

“Si sentís que tu perro deja de ser él, si deja de interesarse en sus hobbies, si ya no te llega a recibir a la puerta de la casa, si pasa angustiado o no puede dormir, y al no dormir él no te deja dormir a vos, pues hay que asistir al veterinario”, recomendó.
Estas señales no deberían leerse como una falta de cariño, terquedad o mala conducta. Una mascota que vocaliza en la noche, que se queda inmóvil durante el día o que parece ansiosa puede estar expresando confusión, malestar o deterioro. Ahí es donde la mirada de la familia se vuelve fundamental.
Señales que conviene observar en casa
Aunque el diagnóstico debe hacerlo un veterinario, hay comportamientos que pueden encender una alerta. Entre ellos:
- Se pierde dentro de la casa o en lugares conocidos.
- Olvida dónde hacer sus necesidades.
- Ya no muestra interés por actividades que antes disfrutaba.
- Deja de recibir a la familia como antes.
- Parece angustiado, ansioso o confundido.
- No duerme durante la noche.
- Vocaliza, ladra o maúlla en horarios inusuales.
- Pasa mucho tiempo quieto, como desconectado.
El especialista explicó que puede afectar tanto a perros como a gatos, y que no está limitado a una raza específica. También señaló que la edad debe interpretarse según cada animal. Para un gran danés, por ejemplo, vivir 10 años ya puede representar una edad avanzada; en cambio, un poodle puede llegar a los 19 o 20 años.

De acuerdo con el Dr. Wohlers, la enfermedad suele empezar alrededor de los 10 años y avanzar gradualmente. Por eso, el cambio puede ser tan sutil que la familia se acostumbra a verlo como parte normal del envejecimiento.
No todo cambio es disfunción cognitiva
Uno de los puntos más importantes es no intentar diagnosticar en casa. El síndrome puede confundirse con otras enfermedades, algunas de ellas muy serias o tratables. Por eso, la consulta veterinaria es clave.
El Dr. Wohlers mencionó que una de las condiciones que más le preocupa en estos casos son los tumores cerebrales, porque pueden verse “muy similares”. También indicó que el síndrome de Cushing, alteraciones tiroideas como hipertiroidismo o hipotiroidismo, dolor articular, fallo renal y pérdida de visión pueden provocar síntomas parecidos.
“Hay bastantes otras enfermedades que podrían estar afectando”, explicó. Por eso, el proceso veterinario puede incluir exámenes de laboratorio, evaluaciones específicas para cada enfermedad e imágenes avanzadas, idealmente resonancia, según el caso.
Esta parte es especialmente útil para las familias: consultar no significa asumir lo peor, sino buscar claridad. A veces la mascota puede estar envejeciendo; otras veces, además de envejecer, puede estar enferma y necesitar apoyo.
Detectar temprano puede cambiar la etapa senior
La detección temprana permite actuar antes de que el deterioro avance más. El Dr. Wohlers explicó que distintas terapias pueden ayudar a que la enfermedad no progrese tan rápido y se mantenga en estados leves, sin pasar a una etapa moderada o severa.
El tratamiento, sin embargo, no es igual para todos. El veterinario debe estudiar los síntomas y plantear un plan personalizado. Algunos perros necesitan apoyo para tranquilizarse porque no duermen y mantienen ansiosa a toda la casa. Otros, en cambio, pasan el día en un mueble sin moverse y necesitan activación.
“Si vos le das algo para activarlo a un perro que vive con ansiedad, lo vas a poder chocar”, ejemplificó el especialista, para explicar por qué no existe una sola respuesta para todos los pacientes.
La alimentación también puede ser parte del abordaje, siempre con indicación veterinaria. El Dr. Wohlers explicó que ya existen alimentos apropiados para estos casos, formulados con triglicéridos de cadena media, que ayudan a ofrecerle al cerebro una fuente alternativa de energía cuando, por el envejecimiento, ya no utiliza la glucosa con la misma eficiencia.
El especialista aclaró que estos componentes también pueden administrarse de otras formas, pero la cantidad debe calcularla un profesional, porque dar más de lo necesario puede ser contraproducente. A este apoyo se suman otras medidas para desacelerar el deterioro, como juguetes cognitivos, paseos, exposición al sol, actividad física moderada y una rutina diaria predecible.
Según explicó, los perros acostumbrados a caminar, ver cosas nuevas y conocer lugares distintos desarrollan menos la enfermedad que los perros muy sedentarios.
Rutina, paciencia y amor también cuidan
En una mascota con deterioro cognitivo, la rutina no es aburrimiento: es seguridad. Hacer ciertas actividades a la misma hora ayuda a que el ambiente sea más predecible y reduce el estrés.
“La rutina es súper buena, porque va a hacer que el ambiente sea predecible. Entonces, si hacemos lo mismo, a la misma hora, todos los días, el perro va a saber lo que viene”, explicó el Dr. Wohlers.
También recomendó controles veterinarios al menos dos veces al año para perros mayores de 12 años, de manera que el profesional pueda hacer preguntas específicas y detectar si la enfermedad se está desarrollando.
El cierre es tan práctico como emocional: una mascota mayor no necesariamente “se está portando mal”. Puede estar confundida, ansiosa o enferma. Acompañarla con paciencia, observar sus cambios y consultar a tiempo es una forma concreta de cuidarla cuando más necesita de su familia.
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