No envejeces de forma gradual y continua: Esto dice estudio
Un estudio revela que el envejecimiento se acelera en dos momentos clave, desafiando la idea de que ocurre como un proceso gradual y continuo.
Por
Kelly Hernández
Publicado el 27 de abril de 2026
Un grupo de científicos de la Universidad de Stanford identificó que el envejecimiento humano no ocurre de manera progresiva, sino en dos etapas marcadas a lo largo de la vida. Según el estudio citado por National Geographic, estos cambios se concentran alrededor de los 40 y 60 años, cuando el organismo experimenta transformaciones moleculares significativas. Los hallazgos se basan en el análisis de miles de biomarcadores obtenidos durante varios años. Estas variaciones estarían relacionadas con alteraciones en el metabolismo, la piel, el sistema inmunológico y otras funciones del cuerpo, lo que podría explicar por qué algunos signos físicos y de salud aparecen de forma más notoria en esas edades.
La investigación señala que, en lugar de desarrollarse como un proceso gradual y continuo, existen dos momentos clave en la vida en los que el cuerpo experimenta transformaciones más marcadas: uno alrededor de los 40 años y otro cerca de los 60.
Según informó National Geographic, estos “picos” de envejecimiento podrían explicar por qué muchas personas perciben señales físicas más evidentes en determinadas etapas, como arrugas, flacidez, aparición de canas o mayor vulnerabilidad a enfermedades. La investigación fue realizada por científicos de la Universidad de Stanford.
Cambios que se sienten de forma repentina
El médico de familia John Whyte, exdirector de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), explicó a National Geographic que «este estudio revela por qué muchas personas empiezan a sentir el paso de los años de forma repentina». También afirmó que «cuestiona la visión tradicional de que el envejecimiento es un proceso lento y continuo».
Por su parte, el genetista David Sinclair, de la Facultad de Medicina de Harvard, indicó que "La investigación parece contradecir los modelos actuales de envejecimiento, en particular el reloj epigenético y otros cambios graduales y lineales, como los aumentos constantes de los niveles de azúcar en sangre".
Aunque no participó en el estudio, señaló que los resultados muestran "grandes cambios en nuestra biología entre los 40 y los 60 años en comparación con otras etapas de la vida posteriores a la pubertad".

Cómo se realizó el estudio
De acuerdo con National Geographic, los científicos analizaron durante casi dos años muestras de sangre, piel, nariz, boca e intestino de 108 personas entre 25 y 75 años. Estas muestras fueron recolectadas cada tres a seis meses para evaluar cambios en más de 135,000 moléculas y microbios vinculados a funciones del organismo.
El equipo generó cerca de 246 mil millones de datos para identificar en qué momentos ocurrían las alteraciones más significativas. Michael Snyder, coautor del estudio y director del departamento de genética de Stanford Medicine, explicó: "Buscábamos determinar cuándo se producían con mayor frecuencia los cambios y las alteraciones a nivel molecular y bioquímico".
Los resultados mostraron que el 81% de las moléculas no cambiaban de forma progresiva, sino que presentaban variaciones importantes alrededor de los 44 y los 60 años.
Qué ocurre en el cuerpo a los 40 y 60 años
Según detalló National Geographic, alrededor de los 44 años se observaron cambios en el metabolismo, lo que podría influir en la forma en que el cuerpo procesa sustancias como la cafeína y el alcohol. También se detectaron alteraciones en proteínas relacionadas con la grasa corporal y el tejido conectivo, lo que podría vincularse con aumento de peso, colesterol y cambios en la piel.
Snyder explicó que estos procesos ayudan a entender "por qué la piel empieza a ceder, aparecen arrugas y por qué la gente tiene más problemas relacionados con la tensión y las lesiones musculares".
A los 60 años, los investigadores identificaron nuevas variaciones en funciones como la salud renal y el sistema inmunológico. Esto podría estar relacionado con una mayor incidencia de enfermedades, incluyendo infecciones virales y trastornos cardiovasculares en esa etapa de la vida.
El cirujano Samuel Lin, de la Facultad de Medicina de Harvard, señaló que "estos signos visibles de envejecimiento son el resultado directo de los cambios moleculares y microbianos subyacentes que se producen en nuestro organismo".
Limitaciones del estudio
El estudio presenta varias limitaciones, según recogió National Geographic. Todos los participantes residen en California, lo que podría reducir la diversidad de factores ambientales y estilos de vida. Xiaotao Shen, uno de los autores, advirtió que "nuestra cohorte podría no representar completamente la diversidad de la población en general".
Además, el análisis no siguió a una misma persona durante décadas, sino que comparó individuos de diferentes edades. Tampoco incluyó a personas mayores de 75 años ni consideró factores como dieta, estrés, calidad del sueño o consumo de medicamentos.
Sinclair añadió que es posible que algunos cambios estén relacionados con aspectos psicológicos o de estilo de vida, señalando que "es posible que los cambios psicológicos y de estilo de vida asociados sean los responsables de estas alteraciones en el envejecimiento, y no nuestra biología inherente".
Recomendaciones ante estos cambios
A pesar de estas limitaciones, el estudio ofrece pistas sobre cómo enfrentar estas etapas. Según National Geographic, los investigadores sugieren reducir el consumo de alcohol y cafeína al acercarse a los 40 y 60 años, debido a la menor capacidad del cuerpo para procesarlos.
También recomiendan vigilar los niveles de colesterol, mantener actividad física constante —especialmente ejercicios de fuerza—, consumir más agua y alimentos ricos en antioxidantes. Otras sugerencias incluyen mejorar la calidad del sueño, reducir el estrés y mantener una dieta equilibrada.
El científico Venki Ramakrishnan señaló que identificar estos cambios "es útil porque nos indica qué cosas es probable que salgan mal en estas etapas de nuestras vidas". Mientras que Lin concluyó: "Si bien no podemos detener el proceso de envejecimiento, comprender los cambios moleculares que se destacan en esta investigación nos permite tomar medidas que pueden mejorar nuestra calidad de vida y ayudarnos a envejecer con más dignidad".
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