Combustibles y
parque vehicular en la mira
Falta de revisión de las unidades
de transporte colectivo, el estado
decrépito de la mayoría de ellas y
el poco cuidado de las instituciones
gubernamentales correspondientes en lo que se
refiere a la verificación de la calidad
de los combustibles inciden en la
contaminación del aire
El Diario de
Hoy
La
desaparición de la gasolina con plomo,
una de los primeras medidas que el gobierno
adoptó a principios de esta
década, dentro de un convenio regional
para reducir la contaminación del aire,
según especialistas de Swisscontact y la
Organización Mundial de la Salud (OMS) un
paso importante para mejorar la calidad del aire
en San Salvador, aunque no definitivo para
frenar la contaminación.
"La única cantidad de plomo que tiene
(130 gramos por litro) es la que ya trae el
combustible por el origen del petróleo",
detalla el Ing. Jesús Ricardo Andrade, de
la dirección de Minas e Hidrocarburos del
Ministerio de Economía, tras
señalar que esa cartera aplica un
monitoreo constante en todas las estaciones de
servicio y refinerías para verificar que
las transnacionales cumplen la Norma
Salvadoreña Obligatoria (NOS) de la
calidad de los hidrocarburos, en vigencia desde
junio1998.
No obstante, empresarios del sector
transporte colectivo, como Genaro
Ramírez, de AEAS, afirman que el gobierno
no está siendo realmente cuidadoso
respecto a la calidad de los combustibles que se
comercializan en el país. "No sólo
implica verificar cuánto plomo
está presente en la gasolina, sino
también si los niveles permisibles de
azufre que el gobierno ha establecido son los
adecuados a las normas internacionales y si no
corregirlos", manifestó.
El representante de Minas e Hidrocarburos
sostiene que, si bien no existe ningún
combustible totalmente amigable con el medio
ambiente, el que se consume en el país y
en otros de Centroamérica tiene un
contenido de azufre aceptable (1,500 partes por
millón) y es un valor que el mismo Banco
Mundial ha recomendando para
Latinoamérica durante los próximos
cinco años.
Genaro Ramírez argumenta que ese valor
de azufre en los combustibles aún es
alto, e implica que las cantidades de
ácido sulfúrico que llegan al aire
como producto de la combustión siempre
serán elevados.
"En esas circunstancias no pueden cargarnos
toda la culpa de la contaminación.
Además, hemos tenido acceso a un informe
donde se establece que la refinería que
tenemos en El Salvador es de las que trajo
Cristóbal Colón, y que ya
debería estar fuera de servicio, pero no
la sacan", destaca Ramírez.