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El proyecto Villas de Atiquizaya sigue detenido

El caso seguirá ventilándose en el Tribunal Ambiental

Este es el proyecto habitacional cuyas obras siguen detenidas, después de que el Tribunal Ambiental lo ordenara por dañar mantos acuíferos de Atiquizaya.

Vista aerea del proyecto villas de aqtiquizaya, cuya construccion permanece paralizada por orden judicial | Foto por Marvin Rodríguez

Este es el proyecto habitacional cuyas obras siguen detenidas, después de que el Tribunal Ambiental lo ordenara por dañar mantos acuíferos de Atiquizaya.

Un tribunal de segunda instancia ratificó la suspensión del proyecto Villas de Atiquizaya, que previamente había hecho el Juzgado Ambiental quien determinó los daños que la empresa Salazar Romero había hecho a los mantos acuíferos del municipio.

La resolución la emitió ayer la Cámara Tercera de lo Civil, después de recibir una apelación de parte de los abogados de la compañía constructora.

El pasado 2 de septiembre el Juzgado Ambiental resolvió que la empresa constructora de la residencial “Villas de Atiquizaya”, Salazar Romero, suspenda de forma total y definitiva el desagüe de aguas negras que haría sobre el acuífero que se encuentra incrustado en las tuberías  instaladas en un inmueble de naturaleza rústica que está en el cantón Zunca, de Atiquizaya, Ahuachapán.

El juzgado ambiental también ordenó a la empresa que restaure al estado natural el acuífero subterráneo que drena al riachuelo Las Minas, que ha sido alterado con la construcción de la servidumbre en el inmueble mencionado.

De acuerdo con Joaquín Molina, abogado de la comunidad afectada, dijo que la resolución que emitió ayer el tribunal de segunda instancia es parcial “hasta que el juez de medio ambiente emita un fallo definitivo” en cuanto a detener definitivamente la obra, o la misma continúa si es que la empresa cumple todo lo que la ley establece.

Molina agregó que en la resolución de la Cámara Tercera de lo Civil, también se le recomendó a la compañía Salazar Romero “tratar de ver la factibilidad y ver la fórmula para que la servidumbre (contrato que permitió excavar en el terreno privado y que dañó el manto freático) no afecte los mantos acuíferos.

Por su parte Edwin Magaña, miembro del Movimiento de Acción Ciudadana de Atiquizaya, se mostró satisfecho con la resolución del tribunal de segunda instancia; pero explicó que el daño que la empresa constructora ha hecho al acuífero es grande.

“Ellos (Salazar Romero) por querer trasladar las aguas negras han lacerado toda la rivera del río San Antonio donde no es solo un acuífero, sino muchos”, indicó.

Magaña pidió a la alcaldía de Atiquizaya que no sea tolerable con el daño al medio ambiente que ha sufrido el municipio, dado a que las excavaciones no se han hecho solo sobre propiedad privada, sino que en la pública.

Aunque la comuna ya impuso una multa a la compañía de $26,250 por no tener el permiso del Viceministerio de vivienda.

Tanto el abogado de la comunidad como el miembro del movimiento civil del municipio, dijeron que no se oponen a proyectos de construcción, sino a que se dañe el medio ambiente, en este caso los mantos acuíferos.

Lidia Palma, técnico del la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), pidió a las constructoras “trabajar de manera responsable” sin afectar el medio ambiente.

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