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Se necesita un modelo de salud renal e inversión

El sistema de salud registraba 3,643 pacientes con daño renal y terapia sustitutiva en el año 2010. FOTOS EDH

El sistema de salud registraba 3,643 pacientes con daño renal y terapia sustitutiva en el año 2010. FOTOS EDH

El sistema de salud registraba 3,643 pacientes con daño renal y terapia sustitutiva en el año 2010. FOTOS EDH

La nefróloga del hospital Rosales, Zulma Cruz de Trujillo, explicó que tras un taller de Enfermedad Renal Crónica realizado en 2010, la Asociación de Nefrología e Hipertensión Arterial de El Salvador (Anahes) concluyó que el país requiere un registro nefrológico nacional de diálisis y trasplante.

Pero además se necesita que haya un diagnóstico precoz y control de la enfermedad, como se hace con las citologías para detectar el cáncer de cerviz , además de mejorar la calidad de los servicios.

Las recomendaciones que la Anahes hizo en ese taller, en el que participaron la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el propio Ministerio de Salud, también fueron en el sentido de que se cree el ente nacional de trasplantes, según las recomendaciones de la Red/Consejo Iberoamericano de Donación y Trasplante. De Trujillo señaló que en este momento las autoridades deben enfocar esfuerzos en la creación de un Modelo de Salud Renal que tenga una nefrología bioética, que haya una distribución del presupuesto de salud en forma ética.

"Si seguimos así como vamos con el incremento de la enfermedad renal crónica, la mayoría de ese presupuesto a va a ser para diálisis y eso va a tener un alto costo y calidad de vida deteriorada", afirmó.

La nefróloga no pasa por alto la necesidad de que se continúe investigando sobre las causas del mal en la zona costera tomando en cuenta varios factores, apostándole a formar personal médico, establecer programas de diálisis. Y es que según detalló el nefrólogo Ramón García Trabanino, se requiere modernizar la atención de los pacientes.

"Desafortunadamente nuestro sistema de salud con sus escasos recursos sigue ofreciendo tratamientos obsoletos de bajo costo. Tendría que tomarse de forma integral, porque en pleno siglo XXI nadie debería morir de insuficiencia renal. Primero porque la enfermedad se puede detener si se descubre a tiempo a través de programas nacionales y luego poner a la persona en manos de un especialista", agregó Trabanino.

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