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Médicos declaran al Rosales en calamidad

Denuncian que hay equipo dañado y que los servicios de hospitalización colapsaron

Área de Emergencias del hospital Rosales saturada. Foto EDH / Marvin Recinos

Área de Emergencias del hospital Rosales saturada. Foto EDH / Marvin Recinos

Área de Emergencias del hospital Rosales saturada. Foto EDH / Marvin Recinos

En calamidad pública fue declarado, ayer, el hospital nacional Rosales por el sindicato de médicos. Los galenos aseguran que afrontan una serie de deficiencias para atender a los pacientes.

Los especialistas dicen que no tienen el equipo, los insumos, ni los medicamentos necesarios para tratar a los usuarios. Ayer dieron a conocer que instrumentos importantes para realizar procedimientos quirúrgicos de otorrinolaringología están dañados.

El jefe del área envió una nota, con fecha 9 de octubre, a la dirección del hospital para hacerles del conocimiento que los aparatos nasofibroendoscopía, audiómetro, laringeas y el impedanciómetro no funcionan.

"Han quedado fuera de uso debido a que han dado su tiempo de vida y al exceso de su uso, por lo que los procedimientos efectuados con estos aparatos quedan suspendidos", se lee en la nota.

El jefe del departamento de Cirugía, Melvin Guardado, dijo que al faltar el audiómetro no se puede medir la capacidad auditiva, por eso no se pueden hacer ese tipo de cirugías.

"Hay procedimientos aparentemente sencillos como la resección de amígdalas que no las pueden efectuar por falta de instrumental y material adecuado", añadió Guardado.

A los pacientes se les da otra cita mientras se compran los aparatos. Uno de ellos se encuentra ya en reparación.

A finales de septiembre, el jefe de Anestesiología también envió un informe en que detallaba una serie de instrumentos dañados necesarios para cirugía general y advertía a los cirujanos sobre el riesgo de operar en esas condiciones.

Alcides Gómez, secretario general del sindicato, enumeró parte de los problemas que por año se han denunciado y continúan sin resolverse. Entre ellos la saturación en la Sala de Emergencia, la falta de camas para hospitalización que obliga a los pacientes a esperar dos, tres o más días en esa área. Además, la habilitación parcial de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por la falta de personal de enfermería; la cual fue inaugurada en enero del 2012. Y añaden que la tercera planta del edificio de Especialidades, inaugurada en diciembre del año pasado, sigue sin usarse.

En la Emergencia, los pasillos y los nueve cubículos permanecen llenos de pacientes, incluso se forman dos filas a la espera de un cupo para ser internado.

Gómez expresó que en cada consultorio hay de dos a tres personas en camillas, carritos, en sillas de rueda o permanecen en las sillas.

"Responsabilizamos a las autoridades del Ministerio de Salud por resultados adversos que pudieran resultar por los tratamientos a nuestros pacientes", comentó Gómez.

Por su parte el director del Rosales, Mauricio Ventura, negó que el hospital esté en estado de calamidad.

"Decir que está en estado de calamidad, porque falta un medicamento, es una falsedad, porque si faltara un día al siguiente estamos buscando mecanismos para solventar esta situación", dijo Ventura.

¿Por qué no lo declararon en estado de calamidad cuando la gente pagaba la consulta, pagaba los exámenes de laboratorio, compraba en lo privado la resonancia magnética...?, cuestionó Ventura. Y añadió que la necesidad real de presupuesto para la compra de medicamentos es de $9 millones y no $12 millones, como lo expresan los especialistas; y que a partir de 2010 ellos invierten unos $7 millones.

Con respecto al equipo dañado en Otorrinolaringología, Ventura dijo que se les compró un equipo por $70 mil y pasó más de un año en bodega porque se les olvidó solicitar la comprar de unos accesorios.

Pacientes afectados

Ayer, un paciente con hemofilia denunció que desde hace varias semanas no le dan factor XI y es importante para detener las hemorragias internas.

En el Servicio de Otorrinolaringología, a tres pacientes se les suspendió la cirugía programada para hoy por falta de camas, una situación que se repite frecuentemente en el resto de los servicios de atención.

Entre las afectadas se encontraba Wendy Marroquín de 24 años; es la cuarta vez que debe retornar a su casa en San Vicente por el mismo motivo, la falta de cama. A ella la van a operar de la nariz porque tiene inflamado los cornetes nasales (paredes internas de la nariz) y eso le dificulta la respiración.

Emérita Landaverde, otra afectada, comentó que es una injusticia porque le cuesta llegar al hospital; a ella la iban a operar de un oído, eso le produce dolor de cabeza insoportable. "Uno no tiene dinero para estar viniendo, mire hoy (ayer) me iban a ingresar y solo porque no hay camillas no me van a ingresar, dicen que tenemos que volver hasta el otro año", añadió.

La respuesta que recibieron en el Rosales fue que regresaran en diciembre para que les programaran la operación para inicios del próximo año.

"No solo sus cirugías se suspenden, es en todas partes, la cantidad de pacientes es grande y hay pacientes delicados que no les pueden dar el alta; yo no hallé dónde meterlas, esto es un caos, está lleno en todas partes", les dijo una enfermera.

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