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Maduro y Sánchez Cerén junto a Ortega festejan 35 años de sandinismo

También llegó el presidente de Honduras Juan Orlando Hernández y el exmandatario Zelaya

El presidente Salvador Sánchez Cerén junto con el viceministro nicaragüense de Relaciones Exteriores, Valdrack Jaentschke en el aeropuerto Augusto César Sandino. foto edh / CAPRES

El presidente Salvador Sánchez Cerén junto con el viceministro nicaragüense de Relaciones Exteriores, Valdrack Jaentschke en el aeropuerto Augusto César Sandino. foto edh / CAPRES

El presidente Salvador Sánchez Cerén junto con el viceministro nicaragüense de Relaciones Exteriores, Valdrack Jaentschke en el aeropuerto Augusto César Sandino. foto edh / CAPRES

NICARAGUA. Los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro; de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; y de Honduras, Juan Orlando Hernández, participaron ayer, junto a su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega, en la conmemoración del 35 aniversario de la revolución sandinista y le endosaron su apoyo.

El gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) conmemoró la fecha con un acto encabezado por Ortega, un exguerrillero de 68 años que ha acumulado cada vez más poder en las instancias del Estado y que busca gobernar sin límites tras la reforma que permite la reelección presidencial indefinida.

Durante su extenso discurso, Ortega arremetió contra Estados Unidos y dijo que ni Nicaragua ni los países que forman el bloque de Alba "bajarán la cabeza" ante las políticas económicas y sociales de ese país.

"Nuestros valores están basados en el socialismo y se fundamentan en una lucha que incluye a todos nuestros pueblos, desde Sandino hasta (Hugo) Chávez", expresó Ortega.

El Ejecutivo convocó a empleados públicos y simpatizantes del FSLN a la Plaza de la Fe Juan Pablo II, en Managua, para recordar el derrocamiento de los Somoza que (gobernaron de 1937 a 1979).

Al evento también asistieron los exmandatarios de Honduras Manuel Zelaya; de Panamá Martín Torrijos; y de Guatemala Vinicio Cerezo; además estuvieron el vicepresidente de Cuba, Ramiro Valdés; la presidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador, Gabriela Rivadeneira Burbano y la dirigente indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz 1992.

Asimismo, llegó una delegación del Partido Comunista (PC) de Chile, entre otros movimientos sociales de izquierda de América Latina.

Sánchez Cerén dijo en un breve discurso que así como en esa época fue un momento de luchas y transformaciones, ahora también lo era. Y enfatizó que "hay que darle la voz al pueblo".

"Hay que darle la voz al pueblo, gracias Daniel, gracias Rosario (Murillo) por darle la voz al pueblo", externó.

"Estamos firmes, este pueblo lucha, está dispuesto a seguir combatiendo y a que exista una verdadera participación ciudadana para transformar la vida de nuestra gente", dijo Ortega.

Sánchez Cerén reseñó que desde los años 60 los "movimientos revolucionarios" en Nicaragua y El Salvador vienen luchando juntos y que ahora se debía continuar luchando por la juventud, la niñez y las mujeres.

"Somos pueblos unidos por la sangre", dijo Sánchez Cerén al recordar que los dirigentes de izquierda como César Augusto Sandino y Farabundo Martí lucharon juntos en las montañas.

Por su parte, Maduro dijo que "la juventud de estos días tiene que despertar y conocer de dónde surgen las banderas de hoy".

Más adelante destacó los proyectos chavistas Alba y Petrocaribe, luego dijo que en esta época se debe "pensar en grande" y mencionó el proyecto nicaragüense de construir un canal interoceánico. En ese sentido, expresó a Ortega que cuenta con el apoyo de Venezuela y de suramérica con esa obra, sin detallar cómo le apoyará.

Ayuda venezolana

De hecho, Venezuela mantiene una millonaria cooperación con el gobierno sandinista, pese a la crisis que enfrenta Venezuela, sobre todo desde la muerte del presidente venezolano Hugo Chávez en marzo de 2013.

Los fondos de la cooperación venezolana a Nicaragua suman, hasta el año pasado, $3,624.2 millones desde que Ortega asumió el poder en enero de 2007, según cifras oficiales.

Pero mientras los oficialistas festejaban el 35 aniversario del sandinismo, para otros nicaragüenses no fue fiesta, ya que en las cabeceras departamentales centenares de personas se quedaron varadas ante la falta de unidades del transporte colectivo, porque fueron acaparadas para la actividad partidaria del FSLN, informó La Prensa de Nicaragua en su portal.

El periódico publicó que también la señal de televisión por cable, que es un servicio privado, fue suspendida mientras los canales oficialistas transmitían la actividad del FSLN. —AGENCIAS

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