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"Juan XXIII y Juan Pablo II restauraron la Iglesia"

[Júbilo EN ROMA] En su homilía, el Papa Francisco alaba la figura de los dos nuevos santos: "conocieron las tragedias del siglo XX, pero no se abrumaron", afirmó en su homilía ayer

Su Santidad Francisco (der.) saluda a los reyes de España, Sofía y Carlos, tras la misa de canonización. Foto EDH/ REUTERS.

Su Santidad Francisco (der.) saluda a los reyes de España, Sofía y Carlos, tras la misa de canonización. Foto EDH/ REUTERS.

Su Santidad Francisco (der.) saluda a los reyes de España, Sofía y Carlos, tras la misa de canonización. Foto EDH/ REUTERS.

En la emocionante homilía de la misa de canonización, el Papa Francisco subrayó que "Juan XXIII y Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano, porque en cada persona que sufría veían a Jesús".

El Santo Padre insistió en que "fueron dos hombres valerosos" a título personal, y "fueron sacerdotes, obispos y Papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron".

Estaban seguros de que Jesucristo es "Señor de la historia", y experimentaban con fuerza "la misericordia de Dios que se manifiesta en sus cinco llagas" y también "la cercanía materna de María".

Al convocar y al aplicar, respectivamente, el Concilio Vaticano II, "Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisionomía originaria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos".

"El Papa de la familia"

Entre los muchos rasgos de su figura gigantesca, el Papa Francisco indicó que "con la convocatoria del Concilio, Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado. Éste fue su gran servicio a la Iglesia; fue el Papa de la docilidad al Espíritu".

A su vez, expresó, "Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el Cielo, ciertamente acompaña y sostiene".

Francisco concluyó pidiendo "que estos dos nuevos santos pastores del Pueblo de Dios intercedan por la Iglesia, para que, durante estos dos años de camino sinodal, sea dócil al Espíritu Santo en el servicio pastoral a la familia. Que ambos nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama".

Peticiones a los nuevos santos

En español, en las peticiones se pidió porque "todos los hombres reconozcan en la Iglesia a Jesús resucitado y vivo".

La segunda petición, en árabe, insistió en la misma petición de "vida nueva" en Jesús Resucitado. La tercera, en inglés, recordó a los mártires.

La cuarta, en chino, pidió la intercesión de Juan XXIII para orar por la paz.

La quinta, en francés, leída por la religiosa Marie Simon Pierre curada por Juan Pablo II, pedía la intercesión del nuevo santo polaco para que "los hombres de gobierno y ciencia" sean conducidos por Dios. —AGENCIAS.

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