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Feria de peticiones en la Asamblea Legislativa

Unos llegaron por el tema del escalafón, otros piden agilizar préstamos para vivienda y leyes

Cientos de empleados públicos llegaron a pedir a los diputados que aprueben beneficios salariales, aplicables en 2014.

Cientos de empleados públicos llegaron a pedir a los diputados que aprueben beneficios salariales, aplicables en 2014.

Cientos de empleados públicos llegaron a pedir a los diputados que aprueben beneficios salariales, aplicables en 2014.

Ayer a eso de las 10:00 de la mañana, la entrada que comparten la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia en el centro de gobierno se vio desbordada por una multitud en la que se mezclaban empleados de distintas carteras de Estado, representantes de organizaciones sociales y los infaltables vendedores de golosinas, helados, lentes para el sol y sombreros, entre otros.

Aquello parecía una feria para hacer peticiones a la Asamblea Legislativa o un mercado en donde los gritos de los trabajadores, aglutinados en distintos sindicatos del sector público, se confundían con los pregones de las vendedoras que corrían como hormigas de un lado a otro ofreciendo su mercadería.

Los asoleados manifestantes se mantenían de pie o buscaban donde acomodarse con sus grandes pancartas en las que se leían peticiones de respeto al escalafón.

El estridente sonido de las vuvuzelas y el estallido de uno que otro cohete apagaba a ratos las consignas, incluso las de aquellas organizaciones que aprovecharon el momento para lanzar, a través de altavoces, otro tipo peticiones a los políticos del Legislativo.

Bajo pleno sol, a la mayoría no le importó pagar $0.50 por una de esas paletas de sombrillita y hasta más por una minuta o sorbete de carretón.

¿Quién se pone a pensar a esa hora de dónde viene el agua que utilizan para hacer esos helados o cómo preparan los curtidos de los panes?

Cuando vienes de lejos y has caminado mucho todo sabe a gloria, incluso las tostadas de plátano rechinadas.

A las 11:30 de la mañana los pocos arbustos que están en la pequeña entrada no eran suficientes para toda esa gente. Sobre todo cuando llegó la marcha de los trabajadores del sector salud.

Cuando estaba por llegar el mediodía la masa de gente empezó a disminuir.

Algunos grupos permanecían en espera de que sus dirigentes salieran del recinto de la Asamblea al que habían ingresado en busca de cabildear con los diputados de distintas fracciones. Otros optaron por retirarse poco a poco. Iban esperanzados en que sus peticiones serán escuchadas.

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