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En el Rosales

Disputa por la vacuna BCG para pacientes con cáncer

Autoridades concluyeron  que no se ha demostrado que la terapia con la BCG prolongue la sobrevida del paciente y que, además, tiene efectos secundarios indeseados

Sobrevivientes de cáncer escuchan al doctor Alcides Gómez, en la Consulta Externa del Rosales.

Sobrevivientes de cáncer escuchan al doctor Alcides Gómez, en la Consulta Externa del Rosales.  

Sobrevivientes de cáncer escuchan al doctor Alcides Gómez, en la Consulta Externa del Rosales.  

A finales de enero de 2015, cuando los pacientes con melanoma maligno, (cáncer de la piel), del hospital Rosales dejaron de recibir la aplicación de la vacuna BCG creyeron que se trataba de una escasez temporal.


Lo que vino después ha sido un desacuerdo sobre su uso entre las autoridades del hospital y el médico tratante, Alcides Gómez. Esto se ha convertido en un tormento para los sobrevivientes de cáncer; quienes lleva nueve meses clamando porque les restablezcan el tratamiento.


Efectivamente, el establecimiento estaba desabastecido en enero. En ese entonces, el director, Mauricio Ventura, consideraba que el tratamiento era básico para la sobrevivida de estas personas”, según consta en un carta enviada a la directora de la Región de Salud Metropolitana, Nadia Rodríguez Villalta, en la que le solicitó que les proporcionara  el biológico.


El 19 de febrero, Ventura envió un documento a Rodríguez Villalta en el que le pidió  una transferencia de 500 frascos de BCG.


 “Estos son indispensables para dar continuidad al manejo adecuado de los pacientes con melanoma maligno que reciben tratamiento en nuestra institución; es necesario destacar, que es básico para la sobrevida de esos pacientes, constituyéndose en el complemento con la BCG terapia”, se lee en la solicitud proporcionada por la Oficina de Información y Respuesta (OIR).


Ventura prosiguió: “A la fecha se cuenta con el programa de Inmunoterapia inespecífica para 30 pacientes quienes son beneficiados con la aplicación de la vacuna BCG, ya que esta terapia disminuye el elevado índice de mortalidad ya conocida del melanoma maligno”.


Poco tiempo después cambió de postura y declaró que se formaría un comité para determinar si se continuaba o no con el tratamiento porque no había estudios científicos que respaldarán esa terapia, pese a que por 20 años se mantuvo el protocolo de suministrarla posterior a la cirugía.


El 23 de febrero, el hospital seguía sin recibir los frascos del biológico. Para esa fecha, ya había comenzado las denuncias por la carencia del fármaco, en los expedientes de los pacientes, el dermatólogo escribía “al momento no hay vacuna BCG en este hospital por ello no se aplica. Recomendaciones: reprogramar cita al haber vacuna”.


Pocos meses después, las autoridades del Rosales decidieron suspender definitivamente la terapia a los pacientes con melanoma basado en las recomendaciones de la jefatura de Dermatología, sin que hasta la fecha se le haya dado una explicación a las personas que por años tenían su fe puesta en esa vacuna.


Son cerca de 60 sobrevivientes de cáncer de la piel que quedaron en medio de una disputa entre los médicos que consideran que esa terapia les ha permitido aumentar la sobrevida y los que opinan que no ofrece ningún beneficio. Por su parte, un grupo de ellos trata de adquirir por su cuenta el biológico, a un costo de $28.28 y que se lo apliquen en el Rosales, otros van clínicas particulares.


Ana Guadalupe Escobar, quien recibe la terapia desde hace nueve años, dice que los pacientes se sienten abandonados por las autoridades Sanitarias, ella cree que la suspensión de la terapia es un tema político, por el pleito que se generó entre un grupo de médicos, entre ellos Cirujano Plástico, Alcides Gómez, médico tratante, y el director del Rosales.


“Yo no entiendo de política, pero según veo es una cosa política, a todos los pacientes nos hacen de un lado. A nosotros nos ha afectado en gran manera, ya ve, no nos han vacunado todo el año”, comentó Escobar.


Gómez coincide con Escobar  al afirmar que a los pacientes los abandonaron porque desde que se les suspendió la inmunoterapia no se les provee otro tratamiento:“Se está poniendo en riesgo la vida de los pacientes, aunque ellos (autoridades) lo nieguen. Si ellos tienen la capacidad científica y estadística para decir lo contrario que lo hagan”.


A finales de septiembre,  Ventura declaró que el melanoma maligno es una enfermedad grave, que la única posibilidad que tiene el paciente de curarse es con el diagnóstico y la cirugía temprana.


Las recomendaciones


A inicio de año, ante la solicitud de Ventura porque les enviaran el fármaco para el tratamiento de las personas operadas por cáncer de piel, el viceministro de Políticas de Salud, Eduardo Espinoza, advirtió que el fabricante  de la BCG  recomienda el uso solo para la prevenir la tuberculosis sistemática.


El funcionario agregó que el fabricante es enfático al advertir que no debe aplicarse en personas con algún grado de inmunodeficiencia y preguntó si los pacientes con melanoma tienen algún grado de inmunodeficiencia.


Espinoza pidió una auditoría administrativa sobre el uso de la vacuna en el Rosales y que se verificara con  base a  los  expedientes clínicos, las características de los pacientes que se sometieron al tratamiento.


María Elena Castelar, jefa de Dermatología del Rosales, fue quien le sugirió al director conformar un equipo multidisciplinario para el manejo de estos pacientes e informa que la decisión del abordaje de cada uno, en particular, depende del estadio en el cual se encuentre la enfermedad.


“En la mayoría de los centros hospitalarios a nivel mundial en los que se atienden pacientes con melanoma maligno, esto es realizado por un equipo multidisciplinario en el cual participan las especialidades de dermatología, oncología médica, oncología quirúrgica y cirugía plástica. Además se brinda apoyo de ramas como psicología y rehabilitación”, opinó el 23 de febrero Castelar.


Semanas después, la jefa de Dermatología insistió en que el pronóstico de las personas diagnosticadas con melanoma depende principalmente del estadio en el cual se encuentre la enfermedad y del tratamiento oportuno. Además, recordó la necesidad de crear un equipo multidisciplinario para atender los casos.


Por su parte, Alcides Gómez opinó que en países como Canadá y Estados Unidos sí existen equipos multidisciplinarios, pero El Salvador es un  país donde eso no es viable.


“Yo creo que ellos manifiestan su arbitrariedad a través de decir ‘la vacuna no funciona’. Decir que la vacuna no funciona es un acto arbitrario que está dañando, no a Alcides Gómez, está dañando a los pacientes porque los hemos dejado sin la cobertura que pudiera ser una vacuna como la BCG”, añadió.


La jefa de Dermatología indicó, según las cartas proporcionadas por la OIR, que esta vacuna se usa  en otros países de forma intralesional, es decir, directamente en el tumor. También en las metástasis regionales, en aquellos pacientes con melanoma maligno en estadio III que no son candidatos a que les extirpen el tumor de forma quirúrgica.


Y en el país, la inmunoterapia era posterior a la operación del tumor y su aplicación es intradérmica en el tórax posterior. Inicialmente, a las personas se les pone cada semana por un mes. Después, cada mes de forma indefinida.


“Según las guías actuales de manejo del melanoma maligno, en este momento, no existe evidencia que demuestre que la aplicación de BCG, según el protocolo antes descrito, prolongue la vida de los pacientes” concluye la jefa de Dermatología.

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