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Sarakay: "El arte tiene que estar en el presente"

El pintor salvadoreño inventó sus propios signos "letrísticos"

El pintor y maestro salvadoreño ha trascendido fronteras con su trabajo. Ha venido al país con proyección. fotos EDH / cÉsar aviles

El pintor y maestro salvadoreño ha trascendido fronteras con su trabajo. Ha venido al país con proyección. fotos EDH / cÉsar aviles

El pintor y maestro salvadoreño ha trascendido fronteras con su trabajo. Ha venido al país con proyección. fotos EDH / cÉsar aviles

Mario Sarakay es un pintor salvadoreño que emigró a Costa Rica en el tiempo del conflicto armado y trabajó en ese país centroamericano como profesor de artes plásticas en la Universidad Continental de las Ciencias y las Artes (ACCART), y en la Universidad Autónoma de Centro América (UACA).

Siempre tuvo un vínculo que lo ató a El Salvador y tras varias visitas a su tierra natal, volvió hace un mes para establecerse acá con nuevos proyectos culturales y artísticos. Entre algunos, la propuesta de una carrera de profesorado en artes plásticas.

El pintor afirmó que aunque hay licenciaturas en este campo, no solo se necesita la formación de artistas, sino la enseñanza de metodología, para luego compartir el conocimiento con otros.

Sarakay comentó que se encuentra gestionando sus propuestas en diversas universidades del país.

Actualmente imparte clases de pintura y dibujo a 15 niños en el colegio Salarrué (Sonsonate), donde, manifestó, le han brindado espacio para enseñar a otros la importancia de la cultura y la forma de hablar de ella a través del arte.

Su obra

Las técnicas a las que el artista recurre en sus pinturas son diversas, entre ellas óleo sobre lienzo, acrílico con lienzo y papel al óleo.

Ha iniciado con la construcción de rostros psicológicos formados a partir de un conjunto de signos abstractos. El propósito es representar la realidad social en piezas del tamaño de un metro y medio por un metro.

Al preguntarle sobre los temas que desea presentar en sus piezas, Sarakay explicó que busca tópicos relacionados con la violencia, seguida por el temor y la incertidumbre de los salvadoreños.

Para él no solo basta el cómo pintar o dibujar, sino la esencia que contenga cada pieza.

"Me gusta lo social, pero de forma artística, suave, ahí está el mensaje", comentó y agregó que el arte que no está en el presente, no existirá en un futuro.

Por ello insiste que los artistas, en cada una de sus ramas, no deben olvidar el contexto en el que viven, el entorno donde se desarrollan.

Según Sarakay, los mejores artistas, figurativos o abstractos, crean espontáneamente, sin proponérselo, e inventan con naturalizad su propia expresión. Una forma original de exponer su talento y principalmente su arte.

El maestro ha presentado sus obras en diversos países de la región, tal es el caso de Guatemala, Costa Rica, Panamá, Colombia y Alemania. También se ha hecho acreedor de diferentes lugares y menciones honoríficas en bienales centroamericanas. Entre ellas la VIII Bienal Internacional Xerox, Centroamérica y Panamá.

"Abrigo un sueño", manifestó el artista del pincel, "el de sumarme algún día al ejército de anónimos, sin nombre, sin imagen, sin historia personal".

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