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Manchas que dejan huellas

Pecas, Lunares, vitiligo y melasma SON REACCIONES DE LA PIEL. ALGUNAS SON Transitorias Y OTRAS Permanentes, pero Todas dejan una marca profunda en la vida de sus portadores

"Odio mis pecas", dice Sofía G. mientras se sonroja. "Siempre las he odiado". Se toca la cara. "No sé por qué. Hay gente a las que les gusta pero yo creo que son demasiadas". Su cara está cubierta de pecas que se espesan en los pómulos y la nariz.

Las pecas y los lunares son más comunes en las personas de piel blanca y en personas pelirrojas, como Sofía.

En realidad, cualquier tipo de piel blanca es más propensa a las pecas y a los lunares que la piel morena o negra. Esto se debe a que los melanocitos, las células responsables de producir el pigmento de la piel (melanina), suelen estar más activos según su exposición a los rayos ultra violetas o a la luz del sol.

Los lunares pueden ser benignos o malignos, y en algunas ocasiones se convierten en tumores melánicos o pigmentados, llamados melanoma, causado por el daño del ADN debido a la radiación de los rayos ultra violeta. Estos crecen y son irregulares en su forma y en su color.

Cuando un lunar es perfectamente redondo y benigno se conoce como nevi (la palabra en latín para marca de nacimiento).

Las pecas pueden parecer lunares en muchos casos. Sin embargo, según el dermatólogo Carlos Argüello, "si vos ves que un lunar desaparece, no era lunar. Era peca".

Pero los lunares y las pecas no son las únicas variantes de pigmentación a las que puede estar expuesta la piel. Los melanocitos también pueden tener poca actividad. En estos casos la piel se llena de manchas blancas, y una de las enfermedades más serias es el vitiligo.

Por otra parte, una persona que nace sin la hormona que ayuda que los melanocitos produzcan la pigmentación se conoce como albina, una enfermedad congénita.

Actualmente, del vitiligo se conoce muy poco, y aunque su incidencia en la población del mundo es menor al 1 %, según la revista americana de Genética Humana y según la Fundación Americana de Investigación sobre el Vitiligo, es uno de los trastornos de despigmentación más graves que existe.

Según el Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos, 1 de cada 5 personas que sufren esta enfermedad tiene, por lo menos, un pariente que también la sufre. Sin embargo, estos datos no son suficientes como para determinar si es hereditaria.

El Centro de Control de Enfermedades (CDC) explica que el vitiligo puede ser una alteración del sistema auto inmune que, en el afán de aniquilar las células cancerosas, exagera y ataca los melanocitos.

Usualmente sucede con el vitiligo no segmentado, que se define por una serie de manchas simétricas en su posición con relación al cuerpo. Puede ser en todo el cuerpo o focalizado en ciertas partes (cara, brazos, espalda, manos). Y cuando es segmentado se desarrolla en periodos de estrés y se esparce mucho más rápido.

El CDC también explica que puede ser una reacción al estrés o a la ansiedad. Las hormonas que influyen en estas sensaciones causan serios daños al cuerpo, atacando las enzimas que producen pigmentos y las células encargadas de ello.

"Preferiría tener Sida," dice Marielos P., quien debe cubrirse el cuello con maquillaje y los brazos con camisas manga larga para que no se le vean las manchas blancas en su piel. "Por lo menos nadie vería mi enfermedad". Toma un poco agua. "En casa puedo estar tranquila. A mi esposo no le importa, dice que me hacen ver hermosa. Creo que eso es lo único que me debería importar, ¿no?".

Los pacientes con vitiligo deben cuidar su despigmentación, ya que no tienen la protección de la melanina sus pieles son más sensibles en ciertas áreas.

"Quizá lo peor es cómo te mira la gente", explica Gilberto C, las manchas de él le cubren la cara, el cuero cabelludo y los brazos. "A casi todos les salen estas cosas en los brazos, en le pecho o en las piernas. ¿Por qué me tuvieron que salir a mí en la cara?".

Ante el problema emocional que generan las enfermedades de la piel, el psicólogo Boris Barraza expresa que es la presión social la que afecta más a estar personas. "Saber que la gente te juzga es criminal, suficiente para que nunca te sientas a gusto", comenta.

El desconocimiento de las enfermedades de la piel es uno de las principales razones de rechazo.

Marielos expresa que el mayor miedo que las personas tienen al verla es que se contagien. Pero, a sus 67 años, ella tiene 4 hijos que no sufren de vitiligo. También tiene 2 nietas hermosas que "jamás se han asustado por mis manchas. Cuando crecían, preguntaron por qué era eso. Es la sociedad la que lo destruye a uno. Nunca podré ser yo".

"Las pecas y los lunares, por cargados que sean, son aceptados socialmente", dice Sofía G. después de un poco de reflexión. "Me gustaría tener menos. ¿Sí? Un par, que fuera algo sexy, tierno o intrigante. Pero al final, nadie me mira mal por ser pecosa".

Pero no todas las manchas son crónicas, muchas son transitorias o curables. La mayoría se deben a cambios hormonales que alteran la producción de la hormona que activa los menalocitos, ejemplo de ellas son las que se generan por la fluctuación de estrógeno en el cuerpo de una mujer durante el embarazo.

Por otra parte, hay manchas como la rubéola, la candidiasis cutánea o psoriasis que pueden ser causadas por virus, hongos o el sistema inmune. Pero todas deben ser diagnosticadas y tratadas por dermatólogos que recetarán distintos tipos de medicina, ya sea antibióticos, immunosupresores o antivirales que se tomen por vía oral o se aplique por vía tópica.

Tratamientos

Evitar el sol es primordial, pues los melanocitos se activan con la radiación, por ello para controlar las pecas se recomienda el uso de protector solar. Al aplicarlo todos los días, según Mayo Clinic, una persona puede prevenir lunares, pecas y manchas de sol (conocidas como melasma).

Y los lunares, benignos o malignos, se quitan con mínimas cirugías. El único riesgo es que, si la piel del paciente no cicatriza bien, la marca que quedé sea más exagerada que el lunar.

Sin embargo, para las personas con melanoma, un tipo de cáncer de piel, los tratamientos son los mismos que para otros tipos de cáncer. Dado que es una condición difícil de detectar, su tasa de mortalidad es del 75 %, según WebMD.

Su detección temprana es determinante para su cura.

El vitiligo no tiene cura, pero sí hay tratamientos de por vida con tópicos u orales de corticosteroides, que repigmentan momentáneamente esas partes de la piel.

Estos componentes funcionan como agentes immunosupresores, que detienen el ataque del sistema inmunológico a las células encargadas de producir melanina.

Cada uno de estos medicamentos debe ser recetado por un doctor especializado. Auto diagnosticarse, auto recetarse o buscar en Internet los síntomas y curas no es un proceso seguro. Para evitar daños más graves a la piel es necesario consultar con un dermatólogo y un psicólogo que le brinde apoyo emocional.

Al final, el cuidado óptimo de la piel, la protección del sol y la humectación, los ejercicios para aprender a manejar el estrés, una dieta balanceada y realizar actividades físicas, como el deporte de manera regular, aumentan las posibilidades de prevenir los problemas de pigmentación en la piel.

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