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Juego ayuda a que los niños coman verduras

Tiny Tastes incluye folletos, adhesivos de recompensas y un enlace a un video de instrucciones online.

Según los especialistas se puede llegar a necesitar 10 intentos para que los niños aprendan a disfrutar de las verduras.

Según los especialistas se puede llegar a necesitar 10 intentos para que los niños aprendan a disfrutar de las verduras.

Según los especialistas se puede llegar a necesitar 10 intentos para que los niños aprendan a disfrutar de las verduras.

Con un juego en casa, los padres pueden lograr que sus hijos aprendan a saborear las verduras.

Es común que los padres luchen con sus hijos, que se niegan a comer verduras porque no les gustan los sabores más amargos. Esto impide que tengan una alimentación equilibrada.

"Los padres son importantes porque son los que eligen la comida que se sirve en la mesa. También son modelos", explicó Jane Wardle, coautora de un nuevo estudio del Centro de Investigación de Conductas Saludables del University College de Londres. "Pero cuando se trata de verduras, hasta los padres que las consumen pueden tener hijos que no lo hagan", indicó.

El equipo de Wardle encontró una estrategia que los padres podrían utilizar en la casa, una intervención llamada Tiny Tastes (Pequeños sabores). Los autores reunieron a un grupo de familias con hijos gemelos de tres años de Inglatera y Gales. La mitad de las familias participaron de la intervención al azar.

Recibieron los kits del juego, que incluye folletos, adhesivos de recompensas y un enlace a un video de instrucciones online. Esos materiales, que las familias recibieron gratuitamente, ahora se venden vía Internet en Reino Unido por el equivalente a 9.50 dólares.

El resto de las familias no recibió el kit y actuó como grupo control. Todas las familias seleccionaron una verdura que los niños no comerían. Se les pidió que midieran con una prueba simple qué cantidad de esa verdura comerían los niños al inicio del estudio y a los 14 días.

Durante dos semanas, todos los días, las familias usuarias del kit les ofrecieron a los niños sabores de las verduras seleccionadas. Los niños elegían un adhesivo si probaban las verduras.

Las familias del grupo control siguieron utilizando sus propias estrategias durante esas dos semanas.

Luego, todas las familias realizaron una prueba final para comparar las conductas. Los padres habían optado por verduras como los pimientos rojos, el apio, el pepino y la zanahoria.

Entre los 196 niños que participaron del programa Tiny Tastes, la cantidad que comería verduras creció de 39 a 141 con la intervención. En cambio, en el grupo control todo siguió casi igual: solo cinco niños que originalmente se negaban a comer verduras empezaron a comer algo o todo lo que le servían.

"Al final del estudio, los niños que habían participado del programa Tiny Tastes comían más verduras", apuntó Wardle. "Los padres y los niños lo disfrutaron y muchos padres aplicaron el enfoque a otras comidas". —Reuters

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