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La coulrofobia, el pánico a quienes nos hacen reír

El miedo a los payasos comienza durante la infancia y se debe a razones como la hipersensibilidad a los estímulos o los recuerdos de una mala experiencia

No importa en qué lugar de la ciudad esté, ellos ya no están solo en los circos, pueden aparecer cuando menos se lo espere, en la calle, en el transporte colectivo o en una fiesta de cumpleaños.

Algunos ríen y colaboran con sus bromas, pero otros no, el pánico los vence y piensan en esconderse, no verlos ni a los ojos, o en casos más extremos, huir.

"Intentan alegrarte la vida, pero no comprenden que vos no querés estar cerca de ellos", dice Moisés Carballo, un joven que a sus 22 años no ha olvidado cuando su madre llevó un payaso a una de sus fiestas infantiles de cumpleaños. El niño, para aquel entonces, fue perseguido por este y lo terminó golpeando. La historia no quedó ahí, el payaso le dio una patada.

Él, como muchas personas sin importar la edad, padecen de coulrofobia: la fobia a los payasos.

"Están como locos, no es gente normal, no te puedo decir que todos los payasos del mundo son así, pero podrían perfectamente matarte", comenta por su parte Maríajosé Hernández, de 21 años, quien no tiene una fecha exacta de cuándo comenzó a padecer de coulrofobia. Ahora al ver aquellas fotografías de pequeña en las que está con payasos, sí puede observar su cara de miedo.

Flavia Miranda de Escobar, psicóloga de la clínica Arborétum, dice que existen algunas razones del porqué de la coulrofobia. "En los niños puede surgir a partir de la mala experiencia con un payaso, ya que a través de ello puede realizar una generalización de los mismos. También, hay niños hipersensibles ante los colores de estos personajes y sobre todo, a los espacios ruidosos en los que siempre se mueven", explica.

"En un adulto la fobia puede surgir a partir de la asociación del payaso con un asesino, y puede ser que este le haya hecho un daño que recuerde de por vida", agrega la especialista.

Miedo y fobia

La diferencia entre la fobia y el miedo es que la primera representa el grado máximo de la segunda e interfiere en el desarrollo normal de las acciones cotidianas de los individuos. Todos tenemos miedo a algo, y el miedo de hecho, es una emoción protectora y saludable, establece la psicóloga Flavia.

Existen cuatro tipos de payasos y cada uno tiene características específicas. El Tony, considerado un personaje con maquillaje minimalista; el Augusto, quien utiliza más detalles en su rostro, por ejemplo, se dibuja el bocón (detalle alrededor de la boca) de rojo o negro, y se pinta los ojos de blanco o negro.

El Cara Blanca es de origen europeo y cuyo distintivo es la base totalmente blanca en su cara; y el Vagabundo, trata de representar la pobreza con su maquillaje: bocón hacia abajo, lágrimas en sus mejillas y vestimenta andrajosa. Los dos primeros son vistos con frecuencia en nuestro país.

Algunos tienden a asociar la figura del payaso con la delincuencia. De ahí proviene el miedo que luego puede convertirse en fobia. "La imagen del payaso está por el suelo, no solo en El Salvador, sino a nivel de Centroamérica", dice Ronald Chávez, mejor conocido por su nombre artístico, "Cabalín".

Él explica que en la actualidad cualquiera piensa que con comprar maquillaje y vestir un traje con muchos colores, es un payaso, cuando realmente todo es un proceso de aprendizaje que implica hasta el trato a los demás.

Cabalín afirma que las personas les tienen miedo por el maquillaje y la vestimenta que utilizan, ya que a veces esto los hace ver extravagantes, pero para poder acercárseles deben evaluar el panorama y así no provocar pánico. Por ejemplo, identificar por medio de los gestos y reacciones, cuándo alguien padece de coulrofobia.

Si es así, lo que Cabalín hace es alejarse, acercarse despacio, pero no de forma sorpresiva o tratar de interactuar con intermediarios del asustado, es decir, que si en una fiesta de cumpleaños hay un niño que le tiene miedo, acude a sus padres u otros familiares, para enviarle con ellos un regalo.

Según estudios, los payasos tienen efectos beneficiosos en la salud de los niños enfermos. La Journal of Health Psychology publicó el año pasado una investigación en la que se establece que los payasos ayudan a reducir la ansiedad preoperatoria de los niños que serán sometidos a pequeñas cirugías.

Otro estudio realizado en Italia en 2008 y publicado en 2011 en la Natural Medicine Journal, sostiene que los niños con enfermedades respiratorias se sanan más rápido al jugar con payasos terapéuticos.

Las fobias evidenciadas pueden ser controladas y superadas, esto debe realizarse con la ayuda de un especialista, quien hace uso de técnicas como la programación neurolingüística (PNL), rama de la psicología que puede cambiar modelos de conductas, tanto de forma mental y emocional.

También, la terapia de exposición, a través de la cual las personas enfrentan sus propios miedos de forma gradual, contribuyen a la superación de una fobia, aunque esto puede realizarse de forma intensiva, es decir, presentándole al paciente su mayor fobia para que la supere.

Estos personajes coloridos han sido representados de diversas formas a lo largo de los años, desde el antiguo Egipto, donde los faraones eran entretenidos por una tribu africana que se vestía con máscaras y pieles de leopardo para hacer reír a la realeza por medio de la imitación de sus dioses, hasta llegar al cine convertidos en asesinos de niños, como en la película "It", basada en el libro con el mismo nombre, escrito por Stephen King.

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