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Chef salvadoreño se reencuentra con su país por noble causa

Roberto Mendoza está en El Salvador como chef invitado para la cena benéfica pro construcción de catedral, en Nuevo Cuscatlán.

Roberto Mendoza radica en Estados Unidos y ha puesto su talento culinario para satisfacer exigentes paladares figuras célebres de la política, el espectáculo y los deportes. Foto EDH

Roberto Mendoza radica en Estados Unidos y ha puesto su talento culinario para satisfacer exigentes paladares figuras célebres de la política, el espectáculo y los deportes. Foto EDH

Roberto Mendoza radica en Estados Unidos y ha puesto su talento culinario para satisfacer exigentes paladares figuras célebres de la política, el espectáculo y los deportes. Foto EDH

El exitoso chef salvadoreño Roberto Mendoza, que hace un par de años tuvo a su cargo cocinar para los miles de delegados de la Convención Nacional del Partido Demócrata, realizada en Charlotte, Carolina del Norte, y preparar los alimentos para el invitado especial del encuentro político, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama y su esposa Michelle, cumplió ayer el sueño de llegar a El Salvador para poner su talento en función de una noble causa.

Mendoza que tiene un abultado currículum en satisfacer exigentes paladares de figuras del espectáculo, la política y de los deportes, llegó a El Salvador para dirigir al equipo de unos 40 cocineros del Hotel Princess en San Salvador, que atenderán la buena mesa de la cena benéfica organizada por la Fundación Fe y Acción que colecta fondos para la construcción de la nueva Catedral que se erigirá en Nuevo Cuscatlán, para venerar a la Virgen del Rosario.

Este profesional, con estudios superiores en Estados Unidos sobre el arte de la cocina, adelanta algunos detalles del menú previsto para la cena de gala "El arte de la comida" ha realizarse la noche de este miércoles, donde comulgarán en la mesa unos 400 asistentes confirmados por el comité organizador y la feligresía de la Parroquia San Juan Bautista.

Para Mendoza, que ha dirigido equipos de hasta 700 cocineros en una de las competencias de la Fórmula 1, donde en una semana se sirvieron cerca de 450 mil platos de comida y la convención más reciente en la que se previó alimentos para 80 mil personas, dice que venir a El Salvador como chef para esta cena de colecta de fondos es una bendición y un orgullo de poner su talento en función de una causa altruista.

"Estoy muy emocionado, hemos estado en una estrecha coordinación con el equipo de chefs profesionales del Hotel Princess en San Salvador, y yo llegé ayer temprano ya para reunirnos y ponernos en sintonía para trabajar para la cena de esa noche maravillosa a la que me han invitado", comentó Mendoza.

Este cotizado cocinero dejó El Salvador para buscar nuevos horizontes en Canadá, pero luego emigró desde las gélidas tierras canadienses en busca de mejores climas, y así llegó a Estados Unidos donde encontró su pasión por el arte de la buena mesa.

"No he estado en El Salvador desde hace 14 años, así que llegar a dar algo de mi profesión y la experiencia adquirida es algo muy halagador para mi y mi familia", agrega, y recuerda sus años de empleado en una agencia bancaria ubicada en el Castillo Venturoso en San Salvador, de donde todavía conserva amigos de la vida que está emocionado de reencontrar en esta visita.

Detalles para los comensales

Roberto Mendoza se place en adelantar algo del menú que servirán en la cena benéfica, luego de discutir con personeros de la Fundación Fe y Acción, y en especial con doña Jeannette de Sola, parte del comité y con quien estableció contacto luego que El Diario de Hoy reseñara un perfil del éxito profesional de este salvadoreño en la alta cocina en Estados Unidos.

El chef comenta que los comensales disfrutarán de una selecta variedad de ingredientes combinados de tres fuentes de la cocina: la francesa, la americana y la salvadoreña.

Así hágase una idea de un aperitivo que incluye el típico salvadoreño pupusa acompañada de salsa de loroco y pato. Pero la entrada formal empieza con una ensalada de corazón de lechuga y una selecta mezcla de semilla de marañón y camarones gigantes a la parrilla. Todo esto acompañado de mango y envuelto en una hoja de banano.

Y para el plato principal de la noche, el chef comenta algunos detalles, pero se guarda como sorpresa para los que se les anunciará cuando estén en la mesa. El plato fuerte también incluye ingredientes de la alta cocina francesa y estadounidense. Los asistentes a este banquete cerrarán la jornada con un delicioso postre que cuando el chef lo describe surte efecto de la sensación de derretir el paladar.

Para cumplir este compromiso, Roberto Mendoza llegó a El Salvador con algunos miembros de su equipo de trabajo en Carolina del Norte, entre ellos una salvadoreña especialista en repostería, y un chef colombiano que se une a su equipo de trabajo para esta visita a su propia tierra.

En cuanto a las técnicas de trabajo con el equipo del hotel, el cocinero de celebridades comenta que trabajarán en líneas de ensamblaje adecuadas a las técnicas del personal de planta del establecimiento anfitrión, y su técnica para servir incluye despachar los platos por tres líneas a modo de que cada asistente, por grande que sea el grupo no tenga que esperar más de 10 minutos para tener servido cada plato.

Esta visita a El Salvador, agrega, en entrevista con El Diario de Hoy, está en sintonía con su trabajo también en labores benéficas que realiza en Estados Unidos, donde tiene una asociación para atender a niños con problemas especiales, y con asistencia para dar alimentos a personas en extrema pobreza.

Las obras de la construcción de catedral y apoyo a una clínica en San Vicente están en sintonía con este compatriota altruista que se reencuentra con su país en la noble causa de una obra para exaltar la fe cristiana y servir a los demás.

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