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Migración y derechos humanos

Lanzamos el Programa Integral de Reinserción a Personas Retornadas, para beneficiar a los connacionales que han sido retornados al país por su condición migratoria irregular, a fin de garantizar su reinserción en la dinámica productiva

Recientemente, la administración del presidente Salvador Sánchez Cerén ha realizado tres acciones sin precedentes relacionados al tema migratorio. Aunque dichas acciones son en diferentes campos, son coherentes con nuestro compromiso de velar por el respeto de los derechos humanos de las personas migrantes y sus familias.

Una de ellas fue lograr que 22 compatriotas en condición migratoria irregular –en su mayoría mujeres, niñas y niños pertenecientes a ocho grupos familiares-  no fueran deportados de los Estados Unidos de América, sin antes agotar todos los recursos legales que estipula ese país. Dichas unidades familiares habían sido detenidas luego de los operativos que las autoridades de ese país norteamericano realizaron al inicio de este año.

Esto fue posible gracias a los esfuerzos de protección consular que los funcionarios salvadoreños llevaron a cabo  en los centros de detención donde estaban albergadas estas familias y a la coordinación con organizaciones -como RAÍCES y CARA-, que han presentado recursos legales para que dichas unidades familiares no fuesen retornadas al país.

Por otra parte, tal como está plasmado en el Plan Quinquenal de Desarrollo 2014-2019, una de las líneas de acción encomendadas al Ministerio de Relaciones Exteriores, a través del Viceministerio para los Salvadoreños en el Exterior, es la implementación de mecanismos interinstitucionales de asistencia y protección humanitaria de los compatriotas que han migrado a otro país y aquellos que son retornados a territorio salvadoreño, por su condición migratoria irregular.

En ese marco, lanzamos el Programa Integral de Reinserción a Personas Retornadas, para beneficiar a los connacionales que han sido retornados al país por su condición migratoria irregular, a fin de garantizar su reinserción en la dinámica productiva de   sus respectivas comunidades de origen, garantizándoles atención psicosocial, capacitación y capital semilla para iniciar un emprendedurismo que generará empleos y   fomentará el arraigo de este grupo poblacional en el país.

Esta iniciativa, que se desarrolla entre la Cancillería salvadoreña y el Ministerio de Economía, mediante la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype), ya cuenta con fondos propios y esperamos tener el apoyo de otros actores nacionales, así como del invaluable aporte de la cooperación internacional para continuar con esta relevante labor de fortalecer su integración efectiva al desarrollo nacional. 

Finalmente, es importante resaltar que la actual gestión gubernamental, coherente con su vocación integracionista y de promoción permanente de los derechos humanos, ha colaborado de manera decidida en resolver la crisis humanitaria de los migrantes cubanos que han estado varados en Costa Rica, desde el pasado mes de noviembre.

Con nuestras iniciativas hemos demostrado que la mejor manera de resolver cualquier desafío en la región es manteniéndonos unidos y haciendo uso de una herramienta fundamental: el diálogo. 

Nuestro aporte en la solución de la mencionada crisis es coherente con un principio fundamental de nuestra administración: Así como pedimos trato digno y respeto a los derechos humanos para nuestros migrantes, también estamos dispuestos a darlo a migrantes de otras latitudes. Por eso, al tiempo que extendimos nuestra mano solidaria en resolver dicha crisis, también vamos a seguir pidiendo enfáticamente a los países de tránsito y destino de nuestros migrantes el respeto que merecen a sus derechos y su dignidad. 

Un primer contingente conformado por 180 migrantes cubanos ya ha transitado por suelo salvadoreño, a pesar de no ser un paso obligado en la ruta hacia los Estados Unidos. La prueba piloto de movilización del referido grupo de migrantes se ha desarrollado con éxito en el país, gracias al apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y a la articulación interinstitucional  e intergubernamental entablada para ese fin.

Con estas tres acciones, El Salvador no solamente se coloca a la vanguardia en la protección de los derechos humanos de las personas migrantes, si no que demuestra también su invariable vocación integracionista.
 


*Ministro de Relaciones Exteriores.