Estas son las habilidades que pierden las niñas y los niños cuando no juegan
El juego permite el desarrollo de habilidades en niñas y niños desde la primera infancia, pero su ausencia puede limitar ese proceso.
El documento destaca que el juego es una de las actividades que más moviliza capacidades personales y sociales. Entre ellas menciona:
- Pensamiento
- Comunicación
- Lenguaje
- Movimiento
- Autonomía
- Regulación emocional
Todo esto, según la institución, explica por qué el juego es considerado uno de los procesos más importantes en la evolución humana y en la construcción de identidad y pertenencia dentro de las comunidades.
Desarrollo emocional y construcción de confianza
Al jugar, las niñas y los niños desarrollan su seguridad afectiva y emocional, especialmente cuando interactúan con adultos y cuidadores. El Instituto Crecer Juntos explica que estas interacciones se dan desde la alegría, la exploración y la creatividad, y también en momentos donde surgen emociones como el asombro o la frustración. Estas experiencias fortalecen la confianza y los vínculos afectivos.
Como resultado, el material indica que las niñas y niños se sienten cada vez más seguros para explorar de forma autónoma el entorno que los rodea. Esta seguridad se construye a partir de experiencias compartidas y del acompañamiento de figuras adultas que median en el proceso de juego.

Identidad, aprendizaje y relaciones sociales
El juego también permite que niñas y niños afiancen su identidad, al brindarles oportunidades para conocerse y reconocer sus habilidades. Según el Instituto Crecer Juntos, durante estas actividades construyen una imagen de quiénes son y cómo se relacionan con su entorno más cercano, como la familia y la comunidad.
Además, el documento detalla que estas experiencias incluyen actividades como el canto, la música, la lectura de cuentos, los dibujos y la manipulación de objetos. Estas prácticas contribuyen a que se reconozcan como parte de un grupo social y fortalezcan su sentido de pertenencia.
Capacidades cognitivas y resolución de problemas
El juego también potencia habilidades cognitivas relacionadas con la planificación y la toma de decisiones. El Instituto Crecer Juntos señala que a través del ensayo y error, los niños experimentan, organizan espacios y tiempos, y crean normas y acuerdos dentro de sus dinámicas de juego.
Este proceso permite explorar sin temor a equivocarse, lo que abre la posibilidad de modificar acciones e inventar nuevas formas de actuar. La institución destaca que estas experiencias son clave en la formación del pensamiento y en la resolución de problemas en etapas posteriores.
Lenguaje, comunicación y expresión
Otra de las áreas que se fortalece mediante el juego es el lenguaje. El documento indica que niñas y niños avanzan en el uso del lenguaje como herramienta del pensamiento y la acción, al jugar con palabras, transformarlas y ampliar su vocabulario.
También se menciona que, durante el juego, establecen acuerdos con otros participantes y resuelven diferencias. Este proceso favorece la comunicación y la construcción de ideas, así como la capacidad de expresar experiencias y puntos de vista.

Movimiento corporal y exploración del entorno
El Instituto Crecer Juntos también resalta que el juego permite reconocer su capacidad de moverse con libertad y de manera coordinada, tanto individualmente como en grupo.
Asimismo, el documento señala que el juego contribuye al desarrollo de habilidades físicas como la coordinación, la velocidad, la fuerza y la resistencia. Estas capacidades se integran con la exploración del entorno y el reconocimiento del propio cuerpo como herramienta de interacción.
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