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El arte de Picasso y la moda de Chanel dialogan en museo madrileño

El Museo Thyssen Bornemisza da muestra de la relación creativa entre el artista y la diseñadora. Más allá de un tiempo o un lugar Picasso y Chanel compartieron la misma visión estética y conceptual.

Por Walu Hernández | Oct 12, 2022- 06:00

Fotos cortesía: Museo Thyssen Bornemisza

Hay un tiempo y un lugar en el que se junta la creatividad y la vanguardia; la provocación y el inconformismo; el arte y la moda. Es París en los años 20, son Picasso y Chanel, dos genios que se encuentran en el sitio y el momento preciso, en plena ascensión a la cima de su talento.

El arte de Pablo Picasso y la moda sobria y atemporal de Coco Chanel, grandes figuras del siglo XX que se inspiraron mutuamente, se colocan frente a frente en una exposición que abrió este martes en el Museo Thyssen-Bornemisza en Madrid.

Pablo Picasso. Naturaleza muerta con paloma. / Gabrielle Chanel. Conjunto de día, 1928-1930. Fotos cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza

Picasso empezaba a ser uno de los pintores más cotizados de París y Chanel triunfaba con su casa de modas. Se admiraban mutuamente, frecuentaban los mismos ambientes artísticos, los clubs de moda y el ballet. De aquella época se conserva una invitación de Chanel al matrimonio Picasso a una cena en su residencia

La muestra "Picasso/Chanel" se enmarca dentro de la celebración del 50 aniversario de la muerte del artista español, nacido en la ciudad portuaria de Málaga en 1881 y fallecido en la francesa Mougins en 1973, preparada en conjunto por Francia y España, y que incluye más de 40 retrospectivas en todo el mundo.

En la exposición en el Thyssen-Bornemisza, abierta al público desde el martes 11 de octubre hasta el 15 de enero, unas cincuenta prendas de vestir de la modista francesa se intercalan con pinturas y dibujos de Picasso para evidenciar similitudes.

En las salas "se suceden estimulantes diálogos entre las obras vanguardistas de Pablo Picasso y los innovadores diseños de Chanel", explicó en rueda de prensa Paula Luengo, comisaria de la muestra.

Pablo Picasso. Sin título Arlequin y Polichinela, 1924 / Gabrielle Chanel. Conjunto, 1926-1928. Fotos cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza

“son los artistas los que me han enseñado el rigor”, Coco Chanel

Organizada de forma cronológica, una primera parte recoge pinturas y vestidos de las primeras décadas del siglo XX que muestran "la influencia que Picasso ejerció sobre la creación de moda de Chanel", señaló Guillermo Solana, director artístico del Thyssen.

Así, un abrigo de Chanel confeccionado entre 1918 y 1919 parece emular las tonalidades negras y marrones y las líneas sinuosas de "Cabeza de hombre", un cuadro cubista de Picasso de 1913.

Más adelante, la tela de un conjunto de día de Chanel de 1928 parece copiar el patrón de las alas de una paloma que descansa en el centro de "Naturaleza muerta con paloma", pintada por Picasso en 1919.

Pablo Picasso. Arlequín con espejo, 1923 / Gabrielle Chanel. Vestido de día, hacia 1922. Fotos cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza

Influencia en ambas vías

La creadora de modas llegó a estar muy relacionada con el mundo artístico e intelectual del París de la época, hasta el punto de afirmar: “son los artistas los que me han enseñado el rigor”.

En los años 20 el espíritu Picasso sacude las artes con fuerza y las creaciones de Chanel no escapan a su influencia. Las geometrías angulosas de sus innovadores diseños que enseguida triunfan entre las mujeres más liberadas y modernas son un claro reflejo del cubismo.

Simplificacion que alcanza tambien a la variedad cromatica: blanco, negro, beige. Una paleta que emplea Picasso en sus obras y que incorpora Chanel. 

El componente matérico entre tejidos y lienzos también vincula a los artistas. Picasso emplea la técnica del collage para introducir texturas más vastas o austeras. Chanel elige tejidos sencillos y humildes como el algodón o el punto de lana.  

Pablo Picasso. Mujer frente al mar, 1922 / Gabrielle Chanel. Vestido, 1929-1930. Fotos cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza

La simplicidad se impone al barroquismo anterior. Un claro ejemplo es el perfume Chanel N°5, sobrio por definición. El nombre de la creadora y un simple número de muestra presentados en un envase cúbico, de etiqueta minimalista. 

Un funcional frasco de perfume llamado a convertirse en el gran icono de la firma y que presenta innegables paralelismo con las botellas reducidas a la mínima expresión, pintadas por Pablo Picasso, en su serie de naturalezas muertas de 1912.

Pero si hasta ese momento es Chanel quien se inspira en el artista español, a partir de la segunda parte de la muestra, centrada en Olga Khokhlova, primera esposa de Picasso, "el sentido de la influencia cambia", dijo Guillermo Solana.

Ballet, arte y moda

En los cuadros que Picasso pinta de su musa Olga, quien era una asidua clienta de la diseñadora francesa y usaba frecuentemente sus prendas, "está enfrentándose al problema de las líneas rectas de Chanel (...) Está trabajando en recrear lo que Chanel ha creado y se está planteando el diálogo de creador a creador", profundizó Solana.

En este apartado se puede ver, por ejemplo, un vestido de día de Chanel de 1922, gris con piel blanca en cuello y puños, muy similar al que lleva el personaje del cuadro "Arlequín con espejo" de 1923.

Las últimas dos partes de la exposición se centran en las ocasiones en las que Chanel y Picasso, que se conocieron en 1917 y tenían muchos amigos en común, colaboraron directamente.

La primera de ellas fue en la obra "Antígona", modernizada por el dramaturgo Jean Cocteau y estrenada en el teatro L'Atelier de Montmarte en diciembre de 1922, fue el primer proyecto profesional en el que colaboraron Picasso y Chanel.

Picasso se encargó del decorado: un cielo ultramar flanqueado por columnas dóricas en tonos violetas, azules y ocres, pintado sobre una tela más grande que el escenario. También diseñó los escudos de los soldados y las máscaras del coro.

Chanel al enterarse de que Picasso participa en la obra, acepta encantada la creación del vestuario, que diseña en armonía con la reducida gama de colores escogida por el pintor. La obra cosechó un gran éxito y la crítica destacó especialmente el diseño del vestuario. Vogue anunciaba en un titular: “Chanel se vuelve griega mientras sigue siendo Chanel”.

Más allá de un tiempo o un lugar Picasso y Chanel compartieron la misma visión estética y conceptual.

Pablo Picasso. Tres mujeres en la fuente, 1921 / Gabrielle Chanel. Vestido, 1928. Fotos cortesía: Museo Thyssen-Bornemisza

La segunda colaboración, para el ballet "El tren azul", también de Cocteau, presentado en 1924, contó con el vestuario de Chanel y un telón decorado con la obra "Dos mujeres corriendo por la playa" de Picasso.

Cocteau deseaba que el ballet estuviera a la última moda y Chanel empleó su sofisticada colección de prendas deportivas para vestir a los bailarines. Trajes de baño que ya había plasmado Picasso en su obra maestra, realizada en el verano de 1918 en Biarritz, “Las bañistas”.

Estas últimas colaboraciones muestran "este diálogo entre la moda y la pintura, (...) el teatro, la danza y las artes que está en el corazón de las inventivas escenas culturales experimentales del período de entreguerras y que constituyen el objeto mismo de esta exposición", estimó Cécile Debray, presidenta del Museo Picasso de París, que cedió varias piezas para la muestra del Thyssen.

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