El torogoz inspiró el segundo vestuario de Nory Flores en Coachella
El segundo vestuario de Nory Flores para Coachella se inspira en el torogoz y simboliza la resiliencia y orgullo salvadoreño.
Por
Lissette Figueroa
Publicado el 18 de abril de 2026
El segundo vestuario de Nory Flores para Coachella se inspira en el torogoz, ave nacional de El Salvador, y simboliza la resiliencia y el orgullo del país. Diseñado por Rossemberg Rivas, el traje incorpora tonos verdes, aqua, efectos tornasol y mangas aladas que evocan el vuelo. La propuesta también destaca por su enfoque pedagógico y colectivo, al integrar a estudiantes de diseño en su elaboración. Más allá de lo visual, el proyecto busca convertirse en un “monumento” de identidad cultural, reflejando tanto la trayectoria de la artista como la fuerza simbólica del salvadoreño que, como el torogoz, siempre vuelve a volar.
El segundo vestuario que lucirá Nory Flores en Coachella no solo marca un contraste visual frente al inspirado en el maquilishuat, sino que eleva la propuesta hacia una narrativa profundamente simbólica: la del torogoz, ave nacional de El Salvador y emblema de libertad, identidad y resistencia.
Diseñado por Rossemberg Rivas, este concepto se construye desde una paleta vibrante que transita entre verdes, tonos aqua, efectos tornasol y acentos ultravioletas. Pero más allá del impacto cromático, la pieza se sostiene en una intención clara: convertir el vestuario en un mensaje cultural que dialogue con la historia del país y con la trayectoria de una artista que ha marcado generaciones.
“Yo creo que Nory no es solamente una gran estrella, no es solo nuestra diva, sino un personaje que ha migrado muchas generaciones, que ha hecho bailar a muchas generaciones”, explicó Rivas, al subrayar que este proyecto debía trascender lo estético.

Esa visión se materializa en cada detalle. Las mangas aladas, uno de los elementos más llamativos del diseño, no son un recurso meramente escénico: evocan el vuelo del torogoz y refuerzan la idea de movimiento, fuerza y proyección.
“Mientras esa pluma exista, esa fuerza de trabajo, ese dinamismo, ese orgullo nacional, el salvadoreño siempre va a volar, siempre va a seguir adelante”, explicó Rivas, trazando un paralelismo entre la morfología del ave y la resiliencia del país plasmadas en las canciones de Los Hermanos Flores.
La referencia a la pluma pendulante —característica del torogoz y significativa en la tradición maya— añade otra capa simbólica: la posibilidad de renovarse y volver a crecer. Una metáfora que dialoga tanto con la historia colectiva como con la permanencia de Nory Flores en los escenarios, tras 57 años de trayectoria.

El diseño, además, responde a un equilibrio cuidadosamente construido entre comodidad y espectáculo. “Ha sido un pacto entre ella y yo en que la comodidad no puede restarle al efecto wow”, explicó el diseñador, consciente de que la artista domina el escenario y entiende el peso visual que implica una presentación de este nivel.
Pero el proyecto no se limita a una relación entre diseñador y artista. Una de sus apuestas más significativas fue la integración de nuevas generaciones. La apuesta, según el diseñador, fue concebir un proceso “pedagógicamente artístico, pero memorable”, donde no solo importara el resultado final, sino también la forma en que fue construido.
Rivas decidió no firmar el vestuario en solitario, sino convertirse en puente entre la orquesta, la artista y la academia. Así, estudiantes de último año de la carrera de diseño del producto artesanal de la Universidad Dr. José Matías Delgado participaron directamente en el proceso, encargándose del embellishment, es decir, de toda la carga estética aplicada sobre las piezas.
“¿Por qué no involucrar a la nueva generación de diseñadores de El Salvador?”, planteó Rivas, destacando que estos vestuarios se conciben como “monumentos” de identidad cultural, tanto por su significado como por el proceso colectivo que los hizo posibles.
Ese trabajo también se refleja en los accesorios. Peinetas y brazaletes —incluyendo un torogoz para el sábado 18— fueron diseñados especialmente para Nory, quien no ocultó su emoción ante el nivel de detalle y personalización. “¿Quién había hecho algo tan personalizado para mí hasta ahora? De verdad estoy muy emocionada y agradecida”, expresó la artista.

La narrativa del torogoz también se extiende al resto de la orquesta. Para los músicos, el segundo vestuario apuesta por un diseño en verde oscuro, en conjunto con el concepto de Nory, con brillantes y pantalón negro, reforzando la conexión con la naturaleza y el símbolo patrio.

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